El sector viverista de fresa afronta una etapa de transformación, la planta ya no se entiende únicamente como un insumo necesario para iniciar la campaña, como explica Manuel Feria, director técnico de Fresón de Palos, sino “como el primer factor productivo sobre el que se construye buena parte del éxito posterior en campo”.
Feria considera que el vivero ha dejado atrás una etapa más centrada en el volumen para avanzar hacia un modelo donde la calidad, la sanidad vegetal, la trazabilidad y la capacidad de anticipación resultan determinantes. “Tienes que garantizar un material de calidad, satisfacer los pedidos de tus clientes y, además, ajustarte a la legislación vigente”, resume.
En el caso de Fresón de Palos, la dimensión del proyecto refleja también la importancia que ha adquirido el vivero dentro de la propia estructura cooperativa. La entidad trabaja este año con una previsión de 75 millones de plantas, frente a los 68 millones de campañas anteriores, lo que supone un crecimiento aproximado del 10%.
La sanidad vegetal
Entre todos los condicionantes que afectan actualmente al vivero, Manuel Feria sitúa la sanidad vegetal como uno de los más determinantes. La progresiva limitación de los desinfectantes de suelo ha obligado al sector a trabajar con dosis más reducidas y a complementar estas herramientas con estrategias culturales, biológicas y de manejo.
La cooperativa trabaja en rotaciones, medidas culturales y soluciones complementarias basadas en microorganismos, bacterias y hongos no fitopatógenos que ayuden a reducir la presión de enfermedades en el suelo. No obstante, Feria insiste en que estas alternativas permiten atenuar el problema, pero no sustituyen por completo a los desinfectantes.
Una planta sana
Para Manuel Feria, hablar hoy de planta sana implica ir más allá de la ausencia visible de problemas. El concepto tiene para el director técnico, al menos, dos dimensiones fundamentales. La primera es estrictamente sanitaria, esta no debe ser portadora de enfermedades que puedan comprometer el trasplante y provocar pérdidas importantes en destino. La segunda está relacionada con el estado fisiológico de la planta en el momento del arranque.
Todo este trabajo tiene una traducción directa en el rendimiento del cultivo. Una planta con un buen estado sanitario y fisiológico ofrece una mayor productividad, una producción más estable a lo largo de la campaña y una fruta más homogénea en calidad y calibre. Todo ello permite responder mejor a las exigencias del cliente y planificar el suministro con mayor fiabilidad.
Precocidad sí, pero no a cualquier precio
La búsqueda de precocidad continúa siendo una de las grandes demandas del sector productor. Sin embargo, Feria advierte de que adelantar en exceso la plantación no siempre garantiza mejores resultados. De hecho, la experiencia de las últimas campañas ha demostrado que una planta puesta a mediados de octubre puede ofrecer más fruta que otra plantada a principios de mes si llega en mejores condiciones fisiológicas.
Selección varietal propia
La innovación genética no es solo una herramienta externa para Fresón de Palos. La cooperativa ha comenzado también a explorar su propio camino en selección varietal de fresa. Según explica Feria, hace tres años la empresa decidió iniciar un proyecto en este ámbito, con la intención de evaluar su potencial a corto y medio plazo. “Tenemos un inicio de programa que no sabemos cómo evolucionará, pero la inversión y empeño están ahí”, afirma.
El vivero de fresa ha dejado de ser un simple proveedor de planta para convertirse en un espacio de decisión estratégica. En él se anticipan problemas, se prueban variedades, se ajustan calendarios, se define la sanidad de partida y se condiciona buena parte de la productividad futura.


