Ha transcurrido más de una década desde que las pencas desaparecieran de la huerta almeriense debido a la presión fitosanitaria causada por la incidencia de la cochinilla del carmín. Una vez controlada la presencia de este insecto, Almería ha recuperado paulatinamente en el último lustro la producción del chumbo, que se concentra en comarcas como el Bajo Andarax, el Campo de Níjar o Nacimiento.
Desde la incidencia a la plaga, el terreno cultivado en suelo almeriense se ha reducido a casi la mitad, rozando la superficie cultivada actual de chumbo en la provincia de Almería las cuarenta hectáreas. Una menor cifra de explotaciones que incide directamente en una producción que también se ha reducido tras llegar a rozar los 166.000 kilos por campaña antes de la crisis de la cochinilla.
A mayor precio, menor demanda
Durante décadas, el chumbo era una de las frutas más asequibles que se podía adquirir. Su venta en mercadillos posibilitaba el acceso a este producto por parte de las economías de menor renta. Ahora, en su regreso al mercado tras superar la crisis de la cochinilla, la realidad ha cambiado. “En origen se está vendiendo a dos euros el kilo, pero en las tiendas se puede encontrar a siete”, explica Francisco Hurtado, productor de la comarca del Nacimiento.
La dependencia de los pequeños comercios, donde el producto se está vendiendo a un coste elevado que impide a las clases bajas su compra, ha generado un cuello de botella que limita el desarrollo del sector. Para Hurtado diversificar los canales de compra, introduciendo puntos de venta al consumidor en supermercados y grandes superficies, incrementando la competencia, podría reducir los precios de venta al público, lo que generaría una mayor demanda.
Para alcanzar este objetivo, Hurtado trabaja en crear “una Asociación de Productores del Chumbo”, con la convicción de que la unión hace la fuerza. Entre las primeras acciones que el agricultor, con décadas de experiencia en el sector a sus espaldas, ya ha materializado se encuentra una degustación, la pasada semana, en el centro de Roquetas de Mar, “muy cerca del Ayuntamiento”, con el reto de que más vecinos y visitantes puedan probar el chumbo e incluirlo en su dieta cotidiana.
Calibre y dulzor
Aún siendo un cultivo minoritario en Almería, una provincia más conocida a nivel internacional por sus pimientos o tomates, las necesidades de los productores no varían demasiado a la de otros cultivos. Entre las tareas primordiales para un agricultor, encontrar una variedad con la calidad, calibre y sabor que demanda el mercado.
Hurtado ha apostado por “Tuna Reina, de origen mexicano”, uno de los materiales más valorados por el mercado. Esta variedad ofrece durante toda la campaña un elevado calibre, “con chumbos de hasta trescientos gramos”, y un característico sabor dulce, posible gracias a los dieciocho grados Brix que llega a alcanzar el fruto en su momento óptimo de recolección.


