Zomeño Alarcón, de 54 años, comenzó su sueño hace 29 años con la empresa Cítricas Pizarra S.L., que cultivaba limones y finalmente se dedicó a la venta de aceites esenciales para cocinar, con la que ha asegurado vender mucho, entre otros países a Rusia.
La emprendedora ha explicado a Efe que, como el cultivo de cítricos tenía tan baja rentabilidad, optó por los aceites esenciales y empezó a acudir a ferias, mientras que hoy realiza además cursos para los ciudadanos donde explica cómo se utiliza el producto así como sus propiedades.
Para llegar hasta aquí su camino ha sido largo y con muchas dificultades y su finca la llegó a expropiar el banco, por lo que tuvo que afrontar deudas.
Ahora pretende montar una nueva empresa, esta vez dedicada a la cosmética, y una tienda por internet para facilitar y expandir aún más sus productos y en esta nueva etapa ha implicado a su hijo y su marido.


