Contexto
En el sector hortofrutรญcola llevamos tiempo hablando de relevo generacional, y aunque queda mucho por andar, tambiรฉn debemos reconocer que se han dado pasos importantes. Uno de ellos ha sido mejorar las condiciones laborales, pero esto, siendo relevante, no puede ser el รบnico argumento para atraer a los mรกs jรณvenes, la piedra angular del futuro del sector.
Tambiรฉn se ha avanzado en la racionalizaciรณn de los horarios. Hoy, en muchas explotaciones agrรญcolas, lo habitual son jornadas laborales de 7 u 8 horas, lo cual sitรบa al sector en una posiciรณn ventajosa frente a otros como la hostelerรญa, donde los horarios favorecen menos la conciliaciรณn. Esta evoluciรณn es clave si queremos que las nuevas generaciones vean en la agricultura no solo una salida laboral, sino una opciรณn de vida compatible con sus aspiraciones.
Otro aspecto que ha mejorado notablemente es la estacionalidad, que cada vez es menor, lo que nos permite ofrecer empleo mรกs estable y continuo. Y si a esto le sumamos la automatizaciรณn, que ya estรก en marcha y que a medio plazo transformarรก muchos perfiles, el escenario resulta aรบn mรกs prometedor. La tecnificaciรณn va a generar empleos mรกs cualificados, mรกs atractivos para los jรณvenes con formaciรณn tรฉcnica, y eso debe ser un punto a nuestro favor.
Autocrรญtica y reputaciรณn
Ahora bien, debemos ser autocrรญticos: la profesionalizaciรณn del sector sigue avanzando con cierta lentitud. En un momento como el actual, en el que la digitalizaciรณn y la inteligencia artificial estรกn cambiando las reglas del juego, no podemos quedarnos atrรกs. Necesitamos planes de formaciรณn y desarrollo interno en las grandes estructuras empresariales. Esa apuesta no solo nos ayudarรก a captar talento, sino tambiรฉn a retenerlo.
La reputaciรณn del sector juega aquรญ un papel fundamental. En un mundo donde las empresas compiten por atraer a los mejores, la imagen que proyectamos es mรกs importante que nunca. Las nuevas generaciones no se conforman con un buen salario: valoran la estabilidad, el propรณsito y la calidad de vida. Por eso, mejorar la reputaciรณn del sector hortofrutรญcola debe ser una prioridad estratรฉgica. Cada empresa tiene que hacer su parte, cuidando su marca empleadora, comunicando bien lo que son y lo que aportan. Un sector altamente regulado, tecnificado, clave para la economรญa y con niveles de empleabilidad altรญsimos, pero eso hay que contarlo, defenderlo y visibilizarlo.
En este contexto, muchas empresas ya estรกn explorando nuevas fรณrmulas de compensaciรณn emocional, conscientes de que el sueldo no lo es todo. Desde Adecco, a travรฉs de nuestra divisiรณn de consultorรญa, hemos trabajado con distintas organizaciones para desarrollar planes retributivos y de profesionalizaciรณn a medida. No hay recetas รบnicas, cada plan debe adaptarse a la realidad de la empresa, que nos permita tomar decisiones basadas en datos reales. A partir de ahรญ, se pueden implementar acciones progresivas que generen un cambio profundo y sostenible.
Relevo
Otro tema que suele aparecer cuando hablamos de transformaciรณn en los equipos es la convivencia entre generaciones. Hoy, en los departamentos comerciales del sector conviven boomers, generaciรณn X, millennials y Z. Pero lejos de verlo como un problema, es una oportunidad. En nuestra filosofรญa Adecco no ponemos etiquetas al talento: lo importante no es la edad ni el origen, sino las competencias y el potencial. Lo esencial es identificar bien las necesidades de cada puesto y seleccionar a la persona mรกs adecuada.
Y sรญ, la tecnologรญa tambiรฉn puede ser una palanca para atraer a los mรกs jรณvenes. Pero hay que saber usarla. La tecnologรญa por sรญ sola no basta, tiene que tener un propรณsito claro y estar bien integrada en los procesos. En algunos proyectos que hemos desarrollado en Adecco, por ejemplo, hemos trabajado con realidad virtual para formaciรณn o con realidad aumentada para facilitar tareas concretas en campo. Este tipo de iniciativas, bien diseรฑadas, pueden marcar la diferencia a la hora de conectar con el talento joven.
ยซTenemos por delante un reto mayรบsculo, sรญ,
pero tambiรฉn una gran oportunidad para transformar el sectorยป
La realidad es que sin personas no hay agricultura. Y ahora mismo, la falta de personal es un problema muy real. Se estรกn haciendo muchas cosas para paliar esta situaciรณn: contrataciones en origen, fรณrmulas de regularizaciรณn como el arraigo social o formativoโฆ Desde Adecco tambiรฉn estamos colaborando con empresas del sector en proyectos innovadores para dar respuesta a esta necesidad. En algunos casos, la externalizaciรณn de procesos de selecciรณn o atracciรณn de talento estรก funcionando muy bien, porque las empresas agrรญcolas no siempre cuentan con los recursos o el conocimiento necesarios para gestionar este tema con eficacia.
Desafรญo
Aun asรญ, somos conscientes de que uno de los grandes retos sigue siendo lograr que la gente que ya vive en nuestro paรญs quiera trabajar en el campo. Y para eso, necesitamos estrategias propias, especรญficas del sector. Si cada empresa actรบa independientemente, serรก difรญcil lograr resultados relevantes. Pero si trabajamos en comรบn, si nos unimos para construir soluciones compartidas, podremos avanzar. En algunas regiones ya lo estamos viendo, iniciativas en forma de clรบsteres o alianzas territoriales estรกn dando resultados muy positivos. Y creo que ese es el camino.
Tenemos por delante un reto mayรบsculo, sรญ. Pero tambiรฉn una gran oportunidad para transformar el sector, hacerlo mรกs atractivo, mรกs competitivo, mรกs humano. Porque la agricultura, al final, va de personas. Y sin personas, no hay futuro.


