Una recuperación desigual
Desde Anecoop señalan que, en los dos últimos años, se ha producido una recuperación progresiva del volumen de ventas de frutas y hortalizas ecológicas, aunque sin llegar a los crecimientos de 2024-25.
Esta recuperación no se está dando con la misma intensidad en todos los mercados. El caso español refleja una de las grandes paradojas del sector: España es uno de los principales productores europeos de frutas y hortalizas ecológicas, aunque el consumo interno no ha recuperado aún los niveles previos al periodo inflacionista.
El precio sigue marcando la decisión de compra
La principal barrera continúa siendo el precio. En el contexto económico actual, el coste tiene un peso determinante para el consumidor en la decisión de compra, y eso afecta de forma directa a un producto que, por sus propias condiciones de producción, mantiene un diferencial frente al convencional. “La situación económica actual afecta a las ventas de ecológico”, apunta María José Miquel, responsable comercial de producto ecológico en Anecoop. A ello se suma una cuestión de comunicación, el consumidor no siempre lo identifica correctamente en el lineal ni comprende qué hay detrás de esa diferencia de precio.
Esa falta de pedagogía condiciona la percepción del valor añadido. Una parte del consumidor conoce bien el producto ecológico, sus beneficios y la justificación de su precio. Pero otra parte “desconoce las implicaciones reales de producir bajo este modelo: menores rendimientos por hectárea, más riesgo ante plagas y enfermedades, mayores costes y una contribución medioambiental” que, añade Miquel, no siempre se valora en la decisión de compra. El resultado es una tensión evidente entre el precio que el mercado está dispuesto a pagar y la rentabilidad que necesita el productor.
La rentabilidad, bajo presión
En este punto, la diferencia entre convencional y ecológico no se comporta igual en todas las referencias. “Hay productos en los que el precio del convencional influye sobre el del ecológico y, ante la bajada del convencional, de manera automática se baja el precio del bio”, explica la responsable comercial. En cualquier caso, la presión de la distribución por ser competitiva en precio añade complejidad. Como explican, si el menor rendimiento del ecológico no se compensa con un precio adecuado, el agricultor termina comparando rentabilidades por hectárea y puede optar por abandonar este tipo de producción.
Cambio climático, calendario y nuevas plagas
A esta presión comercial se suman los efectos del cambio climático, como indica Mª José Miquel: “Vemos que los ciclos de cultivo en Europa cada vez se extienden más: empiezan antes la campaña y también acaban más tarde porque se retrasa la llegada del frío”. Además, la aparición de nuevas plagas, virus y enfermedades afecta también al ecológico, tanto en invernadero como al aire libre. Aunque sus prácticas culturales contribuyen a mitigar la crisis, “la producción ecológica convive con parcelas convencionales y acaba expuesta a las mismas incidencias”, concluye.


