Las primeras previsiones de la UNPT apuntan a un rendimiento medio nacional de unas 37,4 toneladas por hectárea para la patata de consumo. La cifra supondría un descenso del 14% respecto a las 43,5 t/ha de 2025 y del 13% frente a la media de los últimos cinco años, situada en 43,1 t/ha.
De confirmarse estos datos, Francia afrontaría el rendimiento más bajo de los últimos 30 años, solo comparable con el episodio excepcional registrado en 2022. Cinco episodios consecutivos de canícula y la falta de agua han condicionado el desarrollo de los cultivos y reducido de forma significativa su potencial productivo.
El impacto se suma, además, a una reducción previa de las superficies sembradas. Tras la sobreproducción europea de 2025, los agricultores recortaron un 10% las superficies en Francia y un 11% en el conjunto de Europa noroccidental, dentro de la zona NEPG. La combinación de menor superficie y menores rendimientos podría provocar una caída de alrededor del 23% de la producción francesa en un solo año, equivalente a casi dos millones de toneladas menos de patata de consumo.
Menor producción y más problemas de calidad
La reducción de los volúmenes disponibles no será el único desafío para el sector. La UNPT prevé también una cosecha más heterogénea, con una mayor presencia de calibres pequeños, variaciones en el contenido de materia seca y posibles alteraciones fisiológicas en parte de la producción.
Ante esta realidad, la organización considera imprescindible adaptar los criterios de recepción y los pliegos de condiciones de los compradores a las características de la cosecha de 2026. El objetivo es aprovechar todos los volúmenes que puedan comercializarse y evitar que unas exigencias que no tengan en cuenta la situación excepcional generen pérdidas adicionales para los agricultores.
El problema afecta a todos los destinos de la patata francesa, desde el mercado en fresco hasta la transformación industrial y la producción de fécula. Por ello, la UNPT reclama una respuesta coordinada de toda la cadena de valor.
El impacto económico debe repartirse
La organización agraria considera que el carácter excepcional de la campaña obliga a todos los eslabones del sector a asumir sus consecuencias económicas. Productores, organizaciones agrarias, operadores comerciales, industria, restauración, distribución y consumidores forman parte de una misma cadena y dependen unos de otros.
La UNPT pide que las soluciones se construyan mediante el diálogo entre productores y compradores, especialmente dentro de las interprofesionales CNIPT y GIPT. A su juicio, el fuerte descenso de los rendimientos y de los volúmenes disponibles debe tener consecuencias a lo largo de toda la cadena y no puede traducirse en una concentración de las pérdidas exclusivamente en el campo.
La organización estima provisionalmente en al menos 400 millones de euros las pérdidas económicas que podrían sufrir los productores. Una cifra que, según advierte, hace necesaria una actuación que vaya más allá de las medidas que pueda adoptar por sí sola la propia cadena de producción y comercialización.
Los contratos deben adaptarse al riesgo climático
Uno de los principales problemas será el cumplimiento de los contratos en aquellas explotaciones que no puedan alcanzar los volúmenes inicialmente comprometidos. La UNPT rechaza que los agricultores tengan que comprar o compensar por su cuenta en el mercado libre unas cantidades que no han podido producir debido a las condiciones climáticas excepcionales.
La organización reclama que el riesgo climático permita adaptar de forma transparente los volúmenes contractuales a la realidad de la cosecha, respetando al mismo tiempo los compromisos asumidos por cada parte. En Francia, estas situaciones deberán analizarse también a la luz de las disposiciones de las leyes EGAlim, incluidas las relacionadas con la fuerza mayor y el riesgo climático excepcional.
Las interprofesionales CNIPT y GIPT deberán, según la UNPT, trabajar con urgencia en soluciones comunes para abordar los volúmenes que no puedan entregarse, las cuestiones relacionadas con la calidad y las consecuencias económicas de la campaña. Además, el problema puede tener una dimensión internacional, por lo que la organización pide al Gobierno francés que dialogue con otros países europeos para evitar conflictos comerciales derivados de los contratos de producción francesa destinados al exterior.
La UNPT reclama ayudas excepcionales al Estado
La organización considera que la magnitud del golpe hace necesaria una intervención pública. Por ello, solicita al Estado francés que anticipe un dispositivo excepcional de apoyo dirigido a los productores que hayan sufrido las mayores pérdidas y que les permita absorber parte del impacto económico de la campaña.
La petición llega en un momento especialmente delicado, ya que los agricultores están tomando decisiones sobre sus siembras y rotaciones de cara a 2027. Para la UNPT, garantizar la continuidad de las explotaciones resulta fundamental para preservar la capacidad productiva francesa y asegurar el abastecimiento de patata tanto para la industria como para los consumidores.
La organización insiste en que la respuesta debe llegar cuanto antes. El objetivo no es únicamente afrontar las pérdidas de una campaña marcada por unas condiciones meteorológicas extraordinarias, sino evitar que sus consecuencias comprometan el futuro de la producción francesa de patata.


