Tomates, brásicas o fresas cuentan en las últimas campañas con un nuevo ‘vecino’: la pitaya. Este fruto exótico está ganando terreno en la costa mediterránea y atlántica de España, donde el clima templado y las abundantes horas de sol garantizan las condiciones óptimas para su desarrollo. Se trata de un sector pujante que está creciendo gracias a cooperativas como Pitayas de Andalucía, que cuenta con más de sesenta agricultores en España y Portugal
Consolidada en Asia, donde es uno de los frutos con mayor producción, la fruta del dragón ha encajado en Andalucía como complemento a cultivos tradicionales como los berries, según explica el presidente de la cooperativa, Alberto Garrocho. “Terminamos la fresa y empezamos con la pitaya, y luego al revés”, asegura.
Una campaña con retraso
La ventana de producción de la pitaya se extiende entre junio y diciembre, aunque Garrocho advierte que la campaña de 2026 será más tardía a causa de las borrascas de invierno y primavera, que han retrasado el desarrollo de este fruto por la falta de radiación solar.
Este retraso no será un hándicap para las cifras totales de producción. Según el presidente de Pitayas de Andalucía, “recolectaremos entre 550.000 y 600.000 kilos entre todos los socios”. Las primeras previsiones realizadas por esta la cooperativa apuntan a una fuerte demanda de esta fruta, pues, como recalca Alberto, “los clientes ya nos están preguntando si está en floración”.
Un impulso necesario
Pese a que la pitaya es un cultivo con un importante crecimiento en los últimos años, en el sector reconocen que aún debe dar un salto cuantitativo para equipararse a otros productos más asentados. “Conforme más se dé a conocer, más va ir el consumidor a por ella”, resume el directivo de la cooperativa.
Desde Pitayas de Andalucía creen que la publicidad es clave en este impulso al sector, aunque para ello es necesaria una mayor financiación. Según Garrocho, “como acabamos de empezar y no llegamos al tope de facturación, aún no tenemos acceso a los programas operativos”. Este problema se está solventando con la colaboración de los socios.
Reforzar el sector generando nuevas oportunidades es vital si España quiere ponerse al nivel de Europa, donde el consumo está más generalizado. Como destaca el responsable de esta cooperativa, su mercado principal es todavía el europeo. “El año pasado exportamos un 70% a los países europeos, aunque ahora hay productores dando a conocer el fruto en sus entornos”, detalla.
El futuro de la cooperativa
Triplicar el número de socios en solo seis años ha permitido a Pitayas de Andalucía diversificar zonas productoras y garantizar un suministro continuado durante la campaña, un solape que ha permitido disponer rápidamente de producto cuando es demandado por un cliente.
Continuar creciendo en la cifra de socios permitirá a la cooperativa reforzar su posición en el mercado, aunque su expansión dependerá principalmente de la rentabilidad. Garrocho reconoce que el futuro va a depender en buena medida de los rendimientos netos de esta asociación de productores.


