La intensidad del episodio quedó reflejada en los registros de viento alcanzados durante las tormentas. Algunas de las rachas llegaron a 149 kilómetros por hora, una velocidad suficiente para provocar la caída de árboles, derribar muros y ocasionar importantes desperfectos en fachadas y otros elementos de las viviendas.
Las localidades de Sumacàrcer y Corbera se encuentran entre las zonas que han registrado una mayor acumulación de daños. Los vecinos han tenido que hacer frente a las consecuencias de unas condiciones meteorológicas especialmente adversas que se concentraron en pocos minutos.
La primera inspección sobre el terreno permite hacerse una idea de la magnitud de los daños, especialmente en las comarcas de la Ribera Alta y la Ribera Baixa. En total, se han contabilizado provisionalmente 6.584 hectáreas de superficie agrícola afectada, aunque los trabajos de evaluación continúan en las parcelas perjudicadas.
El caqui concentra la mayor parte de las pérdidas. De las hectáreas afectadas, 2.872 corresponden a este cultivo, con unos daños económicos estimados en 11,49 millones de euros. Los cítricos, por su parte, suman 3.712 hectáreas afectadas y unas pérdidas provisionales de 2,85 millones de euros.
Las explotaciones tuvieron que soportar primero una jornada marcada por un poniente extraordinariamente intenso y, posteriormente, un cambio brusco de las condiciones meteorológicas que agravó la situación.
Los efectos no se limitan a las producciones agrícolas. El viento, los reventones y el pedrisco también han causado desperfectos en caminos rurales, instalaciones de riego, vallados, cubiertas e invernaderos, además de afectar a árboles y otras infraestructuras vinculadas a la actividad agraria.
LA UNIÓ reclama ayudas y una evaluación urgente
Ante la dimensión de los daños detectados, LA UNIÓ pide a la Conselleria de Agricultura que coordine con los ayuntamientos y las organizaciones agrarias una evaluación completa y urgente. Esta revisión debería incluir no solo los cultivos, sino también las infraestructuras y estructuras agrarias afectadas.
Uno de los principales problemas señalados por los productores tiene que ver con la cobertura de los daños por viento. Agricultores con pólizas de seguro en vigor han comprobado que sus explotaciones no están cubiertas frente a este riesgo. Por ello, LA UNIÓ plantea a ENESA y Agroseguro adelantar al 1 de agosto el inicio de las garantías correspondientes al resto de adversidades climáticas, donde se incluye el riesgo de viento.


