Después de explicar la posición del sector, terminaba el artículo planteando 5 propuestas relativas a los usos menores; la necesidad de un enfoque más comunitario; la importancia de promover un control profesional del uso de lo que deberíamos llamar las “medicinas de las plantas”, con un trato diferente (que podríamos llamar menos riguroso) que las medicinas humanas (bajo el control médico) y las medicinas animales (bajo la supervisión de los veterinarios) y terminaba destacando la urgencia de priorizar las nuevas soluciones.
Pues bien, algo parece que se mueve. Este semestre la Presidencia del Consejo de la Unión Europea recae en la República de Irlanda, un Estado miembro que siempre ha demostrado una gran sensibilidad para los problemas del campo. No es que las presidencias tengan la capacidad de cambiar por si sola las cosas, pero sí de marcar prioridades y concentrar la labor de los distintos grupos de trabajo del Consejo en ellas.
Parece que la presidencia irlandesa quiere actuar rápido en el asunto de la simplificación de la normativa sobre fitosanitarios. La anterior presidencia, la chipriota, ya había puesto sin éxito encima de la mesa una propuesta de compromiso que modificaba la propuesta inicial de la Comisión, pero fue incapaz de conseguir un acuerdo final entre los representantes de los distintos Estados miembros.
La presidencia irlandesa
La nueva presidencia ya ha presentado a los Estados miembros una segunda propuesta (¡en menos de 1 mes!) de texto de compromiso sobre el paquete de simplificación de las normas en materia de seguridad alimentaria, que fue examinado el 20 de julio por el grupo de trabajo Antici, que se ocupa de la simplificación.
Las principales diferencias entre la propuesta chipriota y la nueva propuesta irlandesa se refieren a los límites máximos de residuos (LMR) de fitosanitarios en los productos importados y el sistema de autorización de los fitosanitarios.
El tema de los Límites Máximos de Residuos fue el principal punto en el que las negociaciones en el Consejo se atascaron a finales de junio. La nueva propuesta irlandesa se mueve en dos direcciones diferentes. Por un lado, recupera la ampliación propuesta en los proyectos anteriores en relación con las sustancias cuyos LMR podrían rebajarse hasta el límite cuantificable (cero técnicos). Por otro, desaparecen las referencias a los fitosanitarios que presentan efectos inaceptables para las abejas o un riesgo de contaminación de las aguas subterráneas.
En su primera propuesta de compromiso, del 3 de julio (¿a los 3 días naturales de asumir la presidencia!), los irlandeses ya introdujeron modificaciones en el sistema de autorización de los fitosanitarios.
Mientras la propuesta inicial de la Comisión Europea incluía la posibilidad de autorizaciones ilimitadas siempre que no hubiera novedades científicas que lo desaconsejarán, Irlanda plantea una duración inicial de 15 años, y de 25 años si es una renovación: Las autorizaciones ilimitadas se limitarían únicamente a las sustancias de “bajo riesgo”. Sin embargo, estos períodos podrían recortarse, a decisión de la Comisión, sobre la base de una evaluación de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (AESA).
El Parlamento Europeo
Por mucha buena voluntad que tenga la nueva presidencia semestral, parece imposible que un acuerdo final pueda alcanzarse este año.
El proceso legislativo europeo, “llamado hoy “ordinario” y anteriormente de “codecisión”, requiere un acuerdo entre los dos brazos del poder legislador europeo, el Consejo que representa a los Estados, y el Parlamento Europeo, que representa a los ciudadanos.
Para ello, ambas instituciones han de aprobar primero un “mandato de negociación” y luego negociar entre ellas, con la presencia como facilitador de la Comisión, en los llamados “trilogos”.
Pues bien, o más bien mal, en el Parlamento Europeo, las discusiones acaban de comenzar con la presentación, a principios de julio, del proyecto de informe preparado por los italianos Michele Picaro (Conservadores y Reformistas) y Herbert Dorfmann (PPE), que quieren flexibilizar al máximo la legislación.
Tendremos pues ocasión de volver sobre este importante tema, para presentar las distintas posiciones negociadoras, explicar los acuerdos alcanzados, subrayar los avances que se hayan registrados y volver a la carga con los temas pendientes sin resolver.


