La categoría ha pasado de presentarse como una oferta relativamente uniforme, condicionada principalmente por la variedad y el precio, a desarrollar propuestas diferenciadas para distintos perfiles, estilos de vida y momentos de consumo.
“El consumidor deja de comprar una manzana para elegir una marca en la que confía”, explica Marco Rivoira, quien identifica la innovación varietal y la construcción de marca como los dos grandes motores de este cambio.
La innovación comienza en el campo
Para Grupo Rivoira, la diferenciación se sustenta inicialmente en la investigación agronómica. Su huerto experimental de Società Agricola Monastero, situado en Dronero (Italia), cuenta con más de 54 hectáreas destinadas a la selección y evaluación de nuevas variedades y mantiene en ensayo materiales procedentes de más de 80 orígenes de todo el mundo.
Esta estrategia ha permitido al grupo más que triplicar sus volúmenes gestionados durante los últimos veinte años sin ampliar la superficie cultivada. “Nuestros huertos funcionan, literalmente, como laboratorios de innovación para el sector”, señala Rivoira.
De la variedad a la experiencia de marca
La innovación genética, sin embargo, ya no garantiza por sí sola el éxito comercial. Una variedad puede ofrecer buenos resultados productivos y no consolidarse si carece de un posicionamiento claro o no responde a una expectativa concreta del mercado.
Ambrosia™ representa esta evolución hacia una manzana vinculada a una experiencia. Posicionada en el segmento premium de las manzanas dulces, la marca articula su comunicación alrededor de la excelencia, el disfrute y un estilo de vida activo bajo el claim “Un sabor de campeonato”.
Su exclusividad productiva también refuerza ese posicionamiento. En Europa, Ambrosia™ se cultiva exclusivamente por Rivoira, en Piamonte, y por VIP, en Val Venosta, lo que facilita un mayor control de la producción y la homogeneidad de sus estándares de calidad.


