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2 Sep 2026 | Actualizado 08:35

Revista del Sector Hortofrutícola

Las próximas semanas serán claves para determinar el alcance del Eutetranychus en Huelva

El final del verano y el comienzo del otoño constituyen un periodo especialmente relevante para vigilar la presencia de ácaros del género Eutetranychus en los cítricos. Aunque los veranos suaves pueden favorecer una instalación más temprana de la plaga, es habitualmente en estas fechas cuando sus daños comienzan a hacerse más visibles sobre hojas y frutos

Eutetranychus spp. cítricos RAIF

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En Huelva, la evolución de las poblaciones merece especial atención después del ligero incremento registrado a mediados de agosto. Las condiciones meteorológicas de las próximas semanas serán determinantes para conocer si la plaga alcanza niveles capaces de comprometer el estado de las plantaciones.

Eutetranychus en cítricos: síntomas y condiciones favorables

Los daños provocados por Eutetranychus spp. son similares a los que ocasiona el ácaro rojo, Panonychus citri. La alimentación de estos ácaros provoca un característico aspecto plateado tanto en las hojas como en los frutos.

Cuando la intensidad del ataque es elevada, especialmente si coincide con situaciones de estrés hídrico y vientos secos, puede producirse una caída importante de hojas. En los frutos que se encuentran en fase de envero también pueden aparecer alteraciones de coloración, adquiriendo una tonalidad más mate.

Entre las especies de mayor interés se encuentran el ácaro de Texas, Eutetranychus banksi, conocido en Huelva como araña parda o portuguesa, y el ácaro Oriental, Eutetranychus orientalis. Ambas especies encuentran condiciones óptimas de desarrollo cuando las temperaturas se sitúan aproximadamente entre los 28 y 31 ºC y existe una humedad relativa moderada.

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El descenso de las temperaturas puede favorecer a la plaga

Las calurosas temperaturas registradas durante la primera mitad del verano han contribuido a un menor desarrollo y dispersión de Eutetranychus spp. sobre el cultivo. Sin embargo, la evolución de la plaga obliga a mantener la vigilancia durante las próximas semanas.

A mediados de agosto se produjo un ligero aumento de su incidencia en la provincia de Huelva, hasta alcanzar el 4 % de hojas con formas móviles. Aunque este nivel no supone por sí mismo una situación generalizada de riesgo, sí constituye una señal que aconseja no bajar la guardia.

El escenario previsto puede cambiar cuando las temperaturas máximas se mantengan por debajo de los 35 ºC y aumente la humedad relativa. En esas condiciones, las poblaciones de Eutetranychus spp. podrían incrementarse significativamente, especialmente en las zonas y provincias litorales.

La rapidez con la que se multiplica esta plaga constituye uno de sus principales riesgos. Su presencia en las hojas puede aumentar en pocos días hasta llegar a colonizar una parte importante del árbol, por lo que resulta fundamental detectar a tiempo cualquier incremento de las poblaciones.

Seguimiento y estimación del riesgo en el cultivo

El seguimiento de la plantación permite conocer la evolución de Eutetranychus spp. y determinar el nivel de riesgo antes de tomar decisiones de control. Para ello, se recomienda realizar un muestreo sobre hojas totalmente desarrolladas de las últimas brotaciones.

El procedimiento consiste en tomar cuatro hojas por árbol en 25 árboles seleccionados al azar y distribuidos por toda la parcela. En las muestras se contabiliza el número de ácaros por hoja, considerando las hembras adultas o el total de formas móviles.

Otra opción es calcular el porcentaje de hojas ocupadas por ácaros. Ambos indicadores permiten obtener una referencia objetiva de la presencia de la plaga y valorar si los niveles alcanzados justifican una intervención.

Umbral de tratamiento según la época del año

El umbral de tratamiento no es uniforme durante todo el ciclo y debe adaptarse a la época del año y a las condiciones existentes en el cultivo. Como referencia, se utiliza normalmente un nivel de entre 1 y 3 hembras por hoja, equivalente aproximadamente a entre 3 y 8 formas móviles por hoja.

También puede considerarse el porcentaje de hojas ocupadas, con valores de referencia situados entre el 20 y el 80 %, dependiendo del momento de la campaña. La decisión debe relacionarse siempre con la evolución de la plaga y las condiciones concretas de la parcela.

El mayor peligro se concentra al final del verano y durante el otoño, especialmente cuando coinciden un clima seco y presencia de viento. En estas circunstancias se recomienda aplicar el umbral más bajo para anticiparse a un rápido crecimiento de las poblaciones.

Durante la primavera y el invierno, por el contrario, los daños suelen ser menores, por lo que el umbral de actuación puede ser más elevado. La vigilancia continua resulta esencial para ajustar la respuesta al riesgo real.

Control biológico: proteger la fauna auxiliar

Antes de recurrir al control químico, existen alternativas basadas en la conservación y aprovechamiento de los enemigos naturales presentes en el cultivo. Los ácaros fitoseidos se encuentran entre los principales organismos capaces de ejercer un efecto depredador sobre el ácaro oriental.

No obstante, el principal fitoseido presente, Euseius stipulatus, presenta una eficacia limitada frente a esta plaga. También existen otros organismos auxiliares que se alimentan de Eutetranychus spp., entre ellos el coleóptero coccinélido Stethorus punctillum.

Por ello, el conocimiento de las poblaciones de fauna auxiliar presentes en la parcela debe formar parte del proceso de toma de decisiones. Su conservación puede contribuir a mantener las poblaciones de la plaga bajo control y reducir la necesidad de intervenciones químicas.

Control químico: actuar solo cuando sea necesario

Cuando el seguimiento determine que es necesario realizar un tratamiento, se recomienda evitar aplicaciones innecesarias y valorar diferentes aspectos antes de seleccionar el acaricida. Además de su eficacia directa, es importante tener en cuenta su persistencia, el posible riesgo de fitotoxicidad y la posibilidad de favorecer la aparición de resistencias.

En caso de intervención, se aconseja tratar únicamente los focos afectados cuando sea posible y alternar materias activas que presenten diferentes modos de acción. Esta estrategia contribuye a mejorar el manejo de la plaga y a reducir el riesgo de aparición de resistencias.

De forma general, antes de tomar cualquier decisión sobre el control químico es recomendable cuantificar los niveles de enemigos naturales existentes en la parcela. A partir de esta información, deben priorizarse aquellos formulados que sean más compatibles con la fauna auxiliar.

La combinación de vigilancia, estimación del riesgo, conservación de enemigos naturales y uso racional de acaricidas permite afrontar con mayores garantías la evolución de Eutetranychus spp. durante el final del verano y el otoño, cuando las condiciones pueden favorecer un rápido incremento de sus poblaciones.

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