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25 Ago 2026 | Actualizado 09:15

Revista del Sector Hortofrutícola

El veto ruso ha supuesto una pérdida de mercado de 1.650 M€

Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos lamenta la prolongación del veto de la Federación Rusa a las importaciones agroalimentarias europeas hasta finales de 2021 recientemente aprobada.

Rusia

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Unión de Uniones lamenta que la agroalimentación continúe pagando el pato por temas ajenos y recuerda que este veto entró en vigor en respuesta a las sanciones que la Unión Europea interpuso en su día a Rusia por el conflicto con Ucrania y la anexión de Crimea.

La organización estima que, debido a este conflicto iniciado en 2014, se ha producido una caída del valor de las exportaciones españolas a Rusia cercana a los 1.650 millones de euros para el sector agroalimentario. 

En este sentido, los sectores más afectados por el cierre de fronteras habrían sido los productos cárnicos y las frutas y hortalizas, que habrían dejado de percibir 850 y 770 millones de euros respectivamente, lo que implicaría unas caídas del 97% y del 53% del valor de las exportaciones en el periodo 2014-2020 respecto al periodo 2008-2013.

La organización recuerda que España, en los años anteriores al conflicto, se situaba como el sexto máximo exportador a la Federación rusa en términos agroalimentarios.

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Unión de Uniones considera que será difícil recuperar esa posición, ya que, en este periodo, Rusia está invirtiendo en mejorar su capacidad productiva, destinando esfuerzos a aumentar, por ejemplo, la superficie de invernaderos para hortalizas (en especial para tomate y pepino) explorando a su vez los mercados mundiales.

“Nos tememos que si, en algún momento, el veto ruso desaparece será difícil recuperar las mismas cuotas de mercado”, opinan desde la organización “pero la UE y España deben seguir presionando para acabar el bloqueo”, comentan desde la organización. Unión de Uniones considera que el cierre de mercados de salida, con el veto ruso o los aranceles Trump, y las importaciones de productos de terceros países con dumping estructural, están causando estragos a productos clave como las frutas y hortalizas, la carne, el aceite de oliva, el vino, los quesos o los cítricos.

La organización recuerda, además, que son los agricultores y ganaderos españoles los que más sufren estas crisis. Las ayudas europeas al veto ruso no fueron para ellos y llegaron, tarde, escasas y ni siquiera cubrieron a todos los sectores afectados “y si al final se ha seguido exportando a otros mercados ha sido en buena parte debido a los bajos precios en origen”.

La organización reclama firmeza por parte de la Unión Europea frente a este tipo de ataques frontales a uno de los sectores estratégicos de la UE y pide al Gobierno español que presione a las instituciones europeas para buscar soluciones diplomáticas para el fin del conflicto. “Los agricultores estamos hartos de acabar pagando platos en los que ni comemos, ni hemos roto”.

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