Tras casi 20 años, en 2006 comenzó en Huelva Gonzalo García, responsable Comercial España occidental de Koppert, a iniciar una carrera de fondo para la que ya no hay marcha atrás, tanto la limitación fitosanitaria como la evolución y aparición de nuevas plagas y virus, posicionan al control biológico como una de las soluciones más efectivas y sostenibles en todo el sector.
Una de las claves para alcanzar este posicionamiento ha sido la labor de acompañamiento a los agricultores de todo el equipo de Koppert para apoyarlos en este proceso de transformación. No solo se trata de ofrecer productos, sino de acompañar a los agricultores de cerca, guiándolos paso a paso, asegurándose de que cada acción esté bien dirigida y adaptada a las necesidades del cultivo.
Uno de los ejemplos más claros de este acompañamiento está en la fresa, donde la plaga del trips Scirtothrips aurantii ha supuesto un reto importante para los agricultores. Sin embargo, con el apoyo de Koppert y una colaboración muy estrecha con Fresón de Palos, los productores están viendo cómo el control biológico puede ofrecer soluciones duraderas y, sobre todo, más respetuosas con el medio ambiente.
La base: el equipo Koppert

Gonzalo García lidera desde Huelva un “potente equipo en crecimiento” a quien transmite la importancia del control biológico en los próximos años en el cultivo de berries. No solo por ser de las pocas, y cada vez menos, herramientas que tiene el agricultor, sino por las crecientes amenazas que sufren los cultivos. Además, éste requiere un enfoque conjunto entre el agricultor y los técnicos, lo cual refuerza la decisión hacia este cambio. García es consciente de que el proceso de transición hacia el control biológico lleva tiempo, y no siempre es fácil, pero pone el valor de su equipo para guiar a los agricultores y que la transformación sea lo más fluida posible. A través de visitas regulares y asesoría constante, el equipo de Koppert garantiza que los agricultores se sientan respaldados durante todo el proceso.
Junto a él, Tani Fernández, técnico especialista en berries de Koppert, son quienes están detrás de la implementación del protocolo de control biológico, y su trabajo va mucho más allá de únicamente entregar productos. Ellos forman parte de todo el proceso, desde el diseño del plan de acción hasta el seguimiento semanal en el campo, para asegurarse de que todo vaya según lo previsto.
Fernández destaca que lo esencial no es solo aplicar los productos correctos, el control biológico no es una solución de ‘talla única’, hay que personalizar cada estrategia según las necesidades del cultivo, y eso es lo que hacen en Koppert. Y es que, para él, la clave del éxito radica en la relación de confianza que se construye con los agricultores.
La colaboración, clave en el éxito
Cuando hablamos de sinergias y de catalizadores de crecimiento, pocas veces tenemos ejemplos tan claros como este. Un caso de éxito en la implementación del control biológico es el de Fresón de Palos, que ha dado un paso firme hacia la sostenibilidad, desde la nueva dirección de la compañía tras la pandemia. Así, Fresón de Palos ha confiado en Koppert para implementar este enfoque de control biológico en sus cultivos de fresa, y su experiencia es un claro ejemplo de cómo esta transición puede beneficiar a los agricultores a nivel económico y ambiental. Recordemos que la dirección de la empresa de berries impuso a todos sus agricultores a destinar un 10% de cultivos a control biológico, toda una declaración de intenciones.
Durante la visita nos abrieron sus puertas dos agricultores para conocer de primera mano la experiencia en campo y sus perspectivas a futuro. Por una parte, Cristian Cumbreras, agricultor y socio de la cooperativa, quien reconoce que, al principio, la idea de usar control biológico le generaba dudas, pero el acompañamiento de Koppert ha sido clave. “Nos han ayudado a entender cómo funciona todo, y los resultados han sido excelentes”. Cristian señala que, después de ver los resultados en los cultivos, ahora se siente mucho más confiado en el sistema y, lo mejor de todo, ha notado cómo sus fresas han mejorado en calidad. Es indudable que el mayor obstáculo que tiene esta transformación es el factor humano.
Para Enrique Muñoz, responsable de Marketing de Fresón de Palos, esta transición no solo ha sido positiva desde el punto de vista medioambiental, sino que también ha demostrado ser rentable para el agricultor. “Al principio, los costes iniciales eran más altos que los tratamientos químicos, pero al ver la efectividad y la calidad de los productos, ahora es evidente que el control biológico es la mejor opción”, apunta Muñoz, “y lo más importante, tenemos la confianza de que estamos contribuyendo a una agricultura más responsable”.

Por otra, Alfonso Domínguez, también productor de Fresón de Palos, y a quien también visitamos el año pasado, cultiva fresas y arándanos en la zona limítrofe entre Palos de la Frontera y Moguer. Lleva ya cuatro años aplicando control biológico en sus fincas, una técnica que valora muy positivamente. Según explica, “la gran ventaja del control biológico es que sigue funcionando incluso cuando tú te vas a casa; los depredadores naturales de las plagas trabajan para nosotros las 24 horas del día”. En su opinión, a diferencia de los tratamientos químicos, que actúan de forma puntual, el control biológico ofrece una solución más estable y sostenible, con los químicos, pueden atajar el problema en el momento, pero si la plaga vuelve, se quedan sin herramientas. Además, los productos químicos generan resistencias, mientras que los métodos biológicos no lo hacen.
El proceso de control biológico en Fresón de Palos no solo se basa en la aplicación de depredadores, sino en un seguimiento exhaustivo y continuo del equipo de Koppert, semana tras semana, asegurándose de que todo funcione a la perfección y de que los agricultores estén completamente informados sobre cada paso.
Un futuro sostenible y eficaz
Hoy la estrategia de control biológico es una realidad sólida en muchas fincas de fresa y arándano y el trabajo de Koppert y Fresón de Palos ha demostrado que este enfoque no solo es eficaz, sino también económicamente viable. La combinación de asesoramiento técnico constante y el compromiso con la sostenibilidad está transformando la forma en que los agricultores enfrentan las plagas, asegurando un futuro más limpio y responsable para todos.
Con el respaldo de Koppert y la dedicación de agricultores como los de Fresón de Palos, el control biológico marca un ejemplo hacia una agricultura más saludable y respetuosa con el medio ambiente.
Hito
Tras años de ensayos e investigación, Koppert ha logrado diseñar un protocolo efectivo y exento de residuos químicos. La empresa ha puesto en marcha esta campaña su primera propuesta comercial dirigida al control de Scirtothrips aurantii en fresas. Todo ello en respuesta, tanto al aumento de la incidencia de esta plaga como a la progresiva desaparición de las materias activas fitosanitarias. El protocolo se sustenta en el uso combinado de dos aliados biológicos: el ácaro depredador Amblyseius swirskii y el chinche Orius laevigatus. Ya conocidos en programas de control biológico, pero el verdadero valor de esta solución radica en haber determinado con precisión el momento idóneo para su introducción y las cantidades adecuadas según el desarrollo del cultivo.
Durante la primera etapa, entre noviembre y diciembre, se aplican los primeros swirskii en formato bote, con el fin de contener a tiempo la expansión del Scirtothrips en las fases tempranas del cultivo. Posteriormente, en febrero y marzo, su presencia se refuerza mediante el uso del sobre aluminizado Ulti-Mite, una tecnología que permite la liberación controlada y constante del ácaro depredador. La estrategia se complementa con la incorporación de Orius laevigatus para combatir Frankliniella occidentalis, logrando así un enfoque integral, sin residuos y adaptado a los principales trips que afectan al cultivo de fresa.
Toda esta experiencia frente al Scirtothrips en frutos rojos les ha permitido comenzar a preparar la estrategia de control biológico contra esta plaga en otros cultivos, como cítricos y frutales.



