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24 Ago 2026 | Actualizado 09:15

Revista del Sector Hortofrutícola

El 14% del desperdicio frutícola se debe a los impactos durante la distribución

Este problema que podría evitarse con contenedores de transporte adecuados y así alargar la vida de la fruta.

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La vida útil de la uva de vino transportada en cajas de espuma alveolar expandida prolonga su vida útil más de tres días, según un estudio preliminar realizado por  la Universidad Miguel Hernández y Knauf Industries. Esta compañía, especializada en el diseño y la producción de embalajes, estará presente en la XVIII Jornada Técnica Postcosecha para presentar un informe sobre el efecto que los distintos tipos de contenedores ejercen sobre la calidad de la fruta durante la postcosecha. El evento tendrá lugar en el Parque Científico y Tecnológico Agroalimentario de Lleida el 9 de mayo.

En esta edición, la jornada Postcosecha se centrará en los efectos del cambio climático en las cosechas, las nuevas exigencias de los consumidores en cuanto a calidad organoléptica, presentación de los productos y respeto medioambiental, y el creciente compromiso por reducir el desperdicio alimentario desde todas las fases de la cadena de suministro.

Después de ser recogidas del árbol, las frutas empiezan periplos cada vez más largos. Según el Departamento de Aduanas e Impuestos Especiales, las exportaciones hortofrutícolas se situaron en los 12.832 M€ en 2018, cifra que representa un incremento interanual del 1%. La mayoría de estos productos van destinados a países de la Unión Europea, aunque también emergen destinos como Japón o Brasil.

En este contexto transfronterizo, la eficiencia de la cadena de suministro y el transporte óptimo de la mercancía resultan esenciales para satisfacer las expectativas organolépticas de los consumidores y evitar el desperdicio alimentario. En España, se desperdician 7,7 millones de toneladas de comida al año según la FAO, la agencia de Naciones Unidas para la alimentación. Las frutas y hortalizas son el producto más desperdiciado, con mermas que ascienden al 32,7% del total.

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En un 14% de los casos, este desperdicio tiene su origen en los impactos en la fruta durante el proceso de postcosecha, que aceleran su maduración. Para evitar estas mermas, las cajas de poliestireno expandido (EPS) son la opción por la que están optando la mayoría de empresas que exportan sus productos.

Por un lado, los envases EPS son ligeros (están compuestos en un 98% por aire) y son capaces de absorber golpes sin dañar el producto. Por otro lado, son apilables durante largos períodos de tiempo sin absorber la humedad de las cámaras y mantienen la cadena de frío de una forma totalmente aséptica. Además, son 100% reciclabes y personalizables en cuanto a forma, diseño e información de producto.

Según José Ángel Verdial, Food Market Manager Spain de Knauf Industries, “las empresas hortofrutícolas que exportan son conscientes de que deben asegurar la llegada de la fruta ofreciendo la máxima frescura y calidad. Por eso es tan importante escoger un envase que garantice un perfecto estado de conservación de los productos. El EPS asegura marca, prevención, frescura y calidad”.

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