Denuncia la campaรฑa de falacias emprendida por UGT y CCOO contra los empresarios: no se propone โtrabajar de lunes a domingo, 10 horas diariasโ โcomo han dicho- sino sรณlo poder trabajar algunos sรกbados cuando asรญ lo requiera la demanda y respetando la jornada semanal de 40 horas
El Comitรฉ de Gestiรณn de Cรญtricos (CGC) y Cooperatives Agro-alimentร ries de la Comunitat Valenciana tildan de grave irresponsabilidad la ruptura de las negociaciones del Convenio de Manipulado y Envasado de Cรญtricos de la Comunitat Valenciana y la convocatoria de huelga del 14 a 20 de diciembre realizada hoy por CCOO y UGT. Las movilizaciones resultan injustificadas, puesto que acaban con unas conversaciones que partรญan del convenio agrario mรกs avanzado de Espaรฑa, con bastante diferencia. De hecho, la huelga se ha anunciado justo el mismo dรญa en el que, en la Regiรณn de Murcia, los trabajadores del sector agroalimentario se movilizan para exigir lo que el actual acuerdo colectivo valenciano ya contempla: el cumplimiento del Salario Mรญnimo Interprofesional (SMI). La remuneraciรณn para la categorรญa laboral mรกs baja en el convenio valenciano que ahora se trata de actualizar ya lo supera en un 11,4%, pese al aumento acumulado desde 2018 en el SMI, que es de un 27,9%. Es mรกs, las subidas salariales acumuladas por el vigente acuerdo han permitido a las/os trabajadoras/es del sector ganar en poder adquisitivo, al contrario que en la inmensa mayorรญa de sectores agrarios. Desde 2016, el IPC se ha incrementado en un 3,7%, mientras que los sueldos pactados han subido un 5,55%.
La citada plataforma empresarial planteรณ la flexibilizaciรณn de la jornada laboral de las encajadoras/es como una prioridad. Muy al contrario, CCOO y UGT, pretenden hacer involucionar el actual convenio y postulan mayor rigidez en los horarios. Los sindicatos mantienen una postura que resulta inasumible puesto que supone dar la espalda a la realidad del sector citrรญcola y del conjunto del sector hortofrutรญcola. Tanto los agricultores, cuando es necesario, como la inmensa mayorรญa de supermercados europeos, ya trabajan los fines de semana. Los consumidores, de igual manera, suelen concentrar sus compras los sรกbados o incluso los domingos. Las empresas citrรญcolas, cuya campaรฑa es fuertemente estacional y cuyas ventas suelen intensificarse precisamente en estas fechas prรณximas a la Navidad, necesitan en ocasiones puntuales de repunte de la demanda confeccionar los sรกbados para asรญ poder cargar y servir los pedidos el lunes o el martes. Planificar los pedidos de otra manera es, sencillamente, imposible.
La plataforma de la patronal no pretende forzar a las/os empleadas/os de los centros de confecciรณn a trabajar โde lunes a domingo, hasta 10 horas diariasโ, como se asegura en panfletos difundidos por los sindicatos. Lo que persigue es mantener un servicio de calidad. Lo que plantean los empresarios no es trabajar todos los sรกbados sino convertir algunos de ellos en una jornada ordinaria, de forma que, garantizando a las trabajadoras-es los descansos legales y la jornada semanal de 40 horas, mediante sistemas de rotaciรณn, se pueda cumplir con el servicio just-in-time requerido por la gran distribuciรณn europea. Defender otra cosa serรญa asumible en otros convenios, pero no en el de la confecciรณn citrรญcola u hortofrutรญcola, como tampoco lo es en el de la gran distribuciรณn a la que tienen que atender y dar servicio.
La inflexible postura exhibida a este respecto por CCOO y UGT en la Comunitat Valenciana es, ademรกs, contradictoria e incoherente, puesto que la jornada ordinaria de lunes a sรกbado estรก ya contemplada en numerosos convenios colectivos del sector agrario y alimentario. No es una forma de trabajar exclusiva de la gran distribuciรณn, mรกs bien al contrario, se recoge en muchos de los convenios de manipulado y envasado de frutas y hortalizas de otros territorios vecinos. Aceptar tal flexibilidad en unas regiones productoras y no en la valenciana, agravarรญa el importante diferencial ya existente entre los costes de nuestra citricultura โsin duda, los mรกs altos del mundo- y los de otras autonomรญas tambiรฉn productoras, como Andalucรญa o la Regiรณn de Murcia. La Comunitat Valenciana โque hoy concentra el 80% de las exportaciones citrรญcolas del conjunto del paรญs- perderรญa aรบn si cabe mayor competitividad frente a las de otras potencias, como Egipto, Turquรญa o Marruecos- que tienen salarios hasta diez veces mรกs bajos que los valencianos y que cada aรฑo ganan mรกs cuota de mercado en la propia UE. La diferencia entre su oferta y la valenciana estรก en la calidad, pero tambiรฉn e incluso mรกs relevante, en el servicio prestado.
Los comercios privados y las cooperativas citrรญcolas fueron, en su momento, el primer sector agrario del paรญs que impulsรณ una equiparaciรณn salarial entre sexos. En innumerables ocasiones se han mostrado, ademรกs, agradecidos con la fidelidad y compromiso demostrado por sus empleadas cuando, durante el confinamiento y a causa de la pandemia, no faltaron a sus trabajos. La conciliaciรณn laboral y familiar, al contrario de lo sugerido por los sindicatos, no es una responsabilidad exclusiva o fundamentalmente femenina, debe de ser compartida por igual en la pareja. De ahรญ que resulte especialmente impertinente e impropio de organizaciones como UGT y CCOO, que hayan planteado sistemรกticamente este conflicto laboral como una cuestiรณn agravada por el hecho de que se trate de un colectivo en su inmensa mayorรญa conformado por mujeres. Frente a ello, el CGC reitera que la flexibilidad laboral planteada es sรณlo una cuestiรณn de viabilidad empresarial, el mรญnimo exigible para seguir siendo competitivos. Nada tiene que ver con el sexo de sus trabajadoras/es.


