El sector hortofrutícola es uno de los ejes del ámbito de la agroalimentación en España, que en su totalidad supone casi el 9% del Producto Interior Bruto. Conforme a datos de FEPEX, aproximadamente el 70% de la producción de frutas y hortalizas españolas se destina a la exportación. Estas cifras, a las que hay que añadir los más de 400.000 empleos que genera el sector, sin tener en cuenta la manipulación y comercialización desde las zonas de producción, dejan patente la importancia de esta industria como uno de los grandes pilares de la economía española.
En los últimos años, y muy especialmente desde el inicio de la crisis, las empresas han tomado una conciencia cada vez mayor de la necesidad de protegerse frente al riesgo comercial en el propio mercado y en el ámbito del comercio exterior. Para ello, existen distintas fórmulas entre las que destaca el seguro de crédito, una herramienta que aporta seguridad y confianza. Suscribir un contrato de este tipo es, ante todo, adquirir recursos para anticipar, prevenir y evitar riesgos, gracias al papel asesor del asegurador, que posee un amplio conocimiento y capacidad de reacción frente a las necesidades de sus clientes.
El seguro de crédito contribuye a optimizar la gestión del riesgo de las empresas, protegiendo sus cuentas contra posibles demoras prolongadas o insolvencias de sus deudores. Aporta gran valor añadido a través de la vigilancia de la solvencia de los clientes de los asegurados, el análisis y clasificación de los riesgos comerciales, la gestión de recobro y la indemnización en última instancia. La empresa, además de asegurar sus ventas, se dota de un departamento de riesgos que monitoriza a cada uno de sus clientes y mercados de operación, lo que le confiere la seguridad necesaria para consolidar su negocio tanto en el mercado nacional como en el de exportación, y para aprovechar al máximo las oportunidades comerciales que se presenten.
Como un socio para sus asegurados, la compañía de seguro de crédito busca solución a los problemas reales de los negocios. Una buena gestión del riesgo comercial puede marcar la diferencia entre la expansión de una empresa y su desaparición. Por eso, es una herramienta eficaz para asegurar la supervivencia y el crecimiento sostenido del sector hortofrutícola.


