Vivimos tiempos de una total incertidumbre, en los que el sector hortofrutรญcola tendrรก que hacer lo que viene haciendo desde hace aรฑos, adaptarse y ser resiliente. Pero debemos ser realistas y conscientes de hasta dรณnde llegamos, porque no todo depende de nosotros mismos.
Tenemos que mirar al futuro con una perspectiva muy amplia. El tema energรฉtico, que estรก limitando en parte las producciones centroeuropeas, es solo algo pasajero. Debemos ir mรกs allรก. Geopolรญticamente, nuestra posiciรณn en el mapa, al sur de Europa, supone una debilidad brutal. Hasta cierto punto, debemos entonar el mea culpa, no hemos sido capaces de dar un golpe sobre mesa de las instituciones europeas para que nos valoren. Pero, aรบn asรญ, ningรบn gobierno, independientemente de su color polรญtico, puede hacer mucho.
Si echamos un ojo mรกs al sur, nos encontramos con Marruecos, que abre y cierra el grifo de la inmigraciรณn ilegal cada vez que algรบn polรญtico europeo lanza un mensaje que no le cuadra. Pero es que, si miramos al norte, nos encontramos con Francia, que histรณricamente nos ha tenido cierta animadversiรณn. Este paรญs cuenta con mucho poder en la Uniรณn Europea (UE), hasta el punto de presionar en el comercio exterior para favorecer a paรญses terceros, y ya no hablo solo de Marruecos, sino de todo el Magreb. Pero como decรญa, estas son cuestiones que, como agricultores, se nos escapan.
A pesar de todo, hoy tenemos una posiciรณn muy buena en el mercado comunitario. Hace mรกs de 20 aรฑos que en Almerรญa superamos el tema de los quรญmicos y llevamos mucho tiempo sin alertas sanitarias. Eso no impide que Europa continรบe importando producto de paรญses terceros a diario, de orรญgenes en los que no es extraรฑo que sรญ se produzcan esas alertas. Aรบn asรญ, Europa nos necesita, este invierno y el que viene. Y es este el momento que debemos aprovechar para atajar problemas que aรบn no han saltado a la palestra, pero que podrรญan hacerlo, luego, debemos actuar con previsiรณn.
No podemos dejar de pensar, por ejemplo, en la contaminaciรณn por nitratos de nuestros acuรญferos. Estoy convencida de que otra forma de fertilizar los cultivos es posible, en Clisol llevamos haciรฉndolo mรกs de 20 aรฑos. Reutilizamos el 100% del agua de los drenajes gracias a nuestros cultivos sin suelo. Esta forma de producciรณn es una alternativa, aunque no tan de moda como el ecolรณgico. Y precisamente porque no cultivamos en suelo no podemos certificarnos en bio, aunque estamos ahorrando y reutilizando agua.
Por otro lado, debemos dar un nuevo enfoque a la desalaciรณn. No es de recibo que cojamos del mar solo lo que necesitamos y le devolvamos todo lo demรกs en forma de salmuera. Hay que buscar fรณrmulas para revalorizar ese subproducto y, de hecho, ya se estรก haciendo.
Soy consciente de que, a nivel mediรกtico, vende mucho mรกs hablar de inteligencia artificial y nuevas tecnologรญas -que llegarรกn, por supuesto-, pero creo que existen problemas mucho mรกs sencillos y que son fรกciles de abordar para cualquier pequeรฑo agricultor. Y hablando de medios, no puedo pasar por alto nuestra gran asignatura pendiente: la comunicaciรณn. No es de recibo que se mire a la agricultura intensiva de hoy como si fuese la misma que hace 60 aรฑos. Esto no ocurre con ninguna otra actividad, nadie mira a los polos industriales de Madrid, Barcelona o el Paรญs Vasco y ve un sector contaminante. Sin embargo, miran a nuestra agricultura y ven el mismo modelo que abusaba de los quรญmicos o quemaba los plรกsticos del invernadero. Algo estamos haciendo mal. La agricultura de Almerรญa es sumidero de CO2, el blanqueo de nuestras fincas, gracias al efecto albedo, contribuye a bajar la temperatura de nuestra zona mientras el resto del planeta se calientaโฆ Y esto debemos comunicarlo, y enseรฑar a todos los agricultores a hacerlo de la forma adecuada.

