El 83% de los españoles considera prioritario mantener una alimentación saludable y equilibrada, según un estudio elaborado por Cosori con motivo de su campaña de vuelta al cole 2026, ‘Every Chapter Together’. Sin embargo, convertir esa intención en un hábito cotidiano no siempre resulta fácil.
La principal dificultad es la falta de tiempo. El 79% de los encuestados reconoce que disponer de poco tiempo complica la preparación de comidas saludables. A esta barrera se suman la falta de ideas para elaborar recetas, señalada por el 69%, y la limpieza posterior, que supone un problema para el 43%.
La situación también afecta especialmente a los jóvenes en su transición hacia la vida independiente. Aun así, el 95% asegura que cocina desde cero al menos dos o tres veces por semana, mientras que el 81% afirma que mantener una alimentación equilibrada continúa siendo una prioridad incluso durante los periodos de mayor actividad.
Jóvenes que quieren cocinar, pero buscan soluciones prácticas
Pese a las dificultades, la mayoría de los jóvenes se siente preparada para asumir su alimentación. El 76% afirma sentirse muy o bastante seguro a la hora de preparar por sí mismo comidas saludables, aunque la falta de tiempo vuelve a aparecer como uno de los principales condicionantes entre quienes encuentran dificultades para cocinar.
En este grupo, el 67% señala precisamente el tiempo disponible como una de las barreras. También tienen peso la falta de inspiración para preparar recetas y la limpieza, mencionadas por el 52% de los encuestados.
Ante este escenario, las opciones de conveniencia adquieren protagonismo. Casi la mitad de los jóvenes, el 48%, recurre al menos una vez por semana a comida para llevar o servicios a domicilio, una alternativa que permite resolver las comidas durante las jornadas con menos tiempo disponible.
Los padres siguen pendientes tras la emancipación
La preocupación por la alimentación no desaparece cuando los hijos abandonan el hogar familiar. El estudio revela que el 87% de los padres continúa preocupado por los hábitos alimenticios de sus hijos después de su independencia, y para un 67% esta cuestión genera una inquietud considerable.
La implicación familiar también se mantiene a través de la cocina. El 87% de los progenitores sigue cocinando para sus hijos al menos dos o tres veces por semana, mientras que un 57% asegura hacerlo diariamente.
Además, existe una percepción clara sobre cómo facilitar la transición hacia una mayor autonomía. El 94% de los padres considera que proporcionar a los jóvenes recetas rápidas de preparar podría ayudarles a cocinar comidas saludables con mayor frecuencia.
Organizar la alimentación para ganar tiempo
Para Leigh Ann Bauman, nutricionista de Cosori, el comienzo de la universidad representa una etapa especialmente importante para establecer hábitos que pueden mantenerse durante los años posteriores. En este sentido, considera que las soluciones destinadas a reducir el tiempo de preparación y simplificar la limpieza pueden favorecer que los jóvenes sigan cocinando en casa.
La compañía propone afrontar la planificación desde una perspectiva basada en el equilibrio y no en la perfección. Una de sus recomendaciones consiste en distribuir aproximadamente la mitad del plato entre verduras y fruta, mientras que la otra mitad se reparte entre proteínas y cereales integrales.
Otra estrategia pasa por preparar determinados ingredientes una o dos veces por semana y utilizarlos después en diferentes platos. De esta manera, es posible disponer de alimentos listos para combinar durante los días más intensos y reducir la necesidad de recurrir a opciones improvisadas.
Recetas sencillas y alimentos saludables a mano
La organización previa también puede facilitar las decisiones durante las jornadas de estudio. Tener preparados algunos ingredientes permite ahorrar tiempo y mantener una alimentación variada sin necesidad de cocinar desde cero cada día.
Cosori recomienda, además, disponer de opciones sencillas como fruta, frutos secos, yogur, hummus o aperitivos integrales para aquellos momentos en los que surge hambre entre comidas. Son alternativas que pueden incorporarse fácilmente a la rutina y evitar decisiones de última hora.
La conclusión del estudio apunta así a una necesidad clara: los jóvenes no necesariamente carecen de interés por comer bien, sino que necesitan herramientas que hagan compatible una alimentación equilibrada con unas agendas cada vez más exigentes.


