En 1975, un grupo de agricultores comprobó que competir individualmente no era suficiente. Frente a un mercado cada vez más exigente, apostaron por algo que en aquel momento era casi disruptivo: organizarse, compartir, cooperar. Así nació Anecoop. No como una empresa más, sino como una forma distinta de entender la agricultura. Paradójicamente, hoy día este mensaje es igualmente aplicable al contexto que vivimos y sigue marcando el rumbo de toda una industria.
De una intuición colectiva a un modelo global
Medio siglo más tarde, Anecoop se ha consolidado como el mayor exportador hortofrutícola de España y uno de los referentes internacionales del cooperativismo agroalimentario. Pero más allá de las cifras, lo que define su trayectoria es la capacidad de transformar una idea, la unión, en una estructura sólida y resiliente.
Hoy, la cooperativa integra a 20.000 agricultores, coordina 61 entidades socias y lleva sus productos a decenas de países. Una red que permite ofrecer volumen, diversidad y continuidad en un mercado global cada vez más complejo.
Sin embargo, el verdadero valor de este crecimiento no está solo en la expansión, sino en el propósito que lo sostiene: proteger al agricultor y garantizar la viabilidad del campo.
El éxito en cifras
La campaña 2024-2025 ha sido una prueba clara de ello. En un contexto marcado por la incertidumbre, fenómenos climáticos extremos como la DANA, plagas, pedriscos y un fuerte aumento de los costes de producción, Anecoop ha logrado cerrar el mejor ejercicio de su historia. La facturación ha alcanzado los 986 millones de euros, mientras que el conjunto del grupo ha superado los 1.166 millones.
Aunque detrás de estos números hay otra realidad, pérdidas de producción, como las 30.000 toneladas afectadas por la DANA, y un entorno cada vez más exigente para el agricultor.
Ahí es donde el modelo cooperativo de Anecoop demuestra su fortaleza. Porque no se trata solo de crecer, sino de confiar en un modelo que resiste a los vaivenes del mercado y del clima. De sostener la rentabilidad de los socios, incluso en los momentos más difíciles. De amortiguar el impacto cuando el campo se enfrenta a lo imprevisible.
Un modelo basado en sumar
Durante décadas, Anecoop ha impulsado la integración como respuesta a un sector atomizado. Hoy, ese mismo enfoque se proyecta hacia el futuro: las alianzas entre cooperativas, la incorporación de nuevos socios y el desarrollo de estructuras comunes no son solo movimientos estratégicos, sino la base de un modelo preparado para seguir evolucionando.
Porque en un entorno global marcado por tensiones geopolíticas, cambios en el consumo y exigencias crecientes en sostenibilidad y digitalización, la capacidad de adaptarse seguirá siendo tan importante como la de producir.
Avance del sector
En la celebración de su 50 aniversario, más de 850 personas se reunieron para recordar el camino recorrido por fundadores, agricultores, equipos e instituciones. Pero más allá del pasado, ese encuentro proyecta una continuidad: todos ellos forman parte de una historia que sigue en construcción. Una historia que no se explica únicamente con datos y resultados, sino también con valores compartidos como esfuerzo, compromiso y pertenencia.
Quizá por eso, la frase que resume los discursos de Alejandro Monzón, presidente de Anecoop, y del director general, Joan Mir, trasciende la conmemoración y apunta al futuro: estas cinco décadas no hablan solo de resultados, sino de impacto. “Cuando Anecoop avanza, avanza todo un sector”. Y es precisamente ahí donde reside su verdadera dimensión: en una influencia que no solo ha marcado el pasado, sino que seguirá definiendo lo que está por venir.
El futuro
Si hay un reto que es transversal a todo el sector es el relevo generacional. La agricultura necesita nuevas manos, pero también nuevas ideas. Y Anecoop en la gala también quiso tenerlo presente con su proyecto de integración y acompañamiento de los jóvenes al sector. Porque son los que deben aportar energía, creatividad y una visión capaz de reinterpretar el campo desde puntos de vista más tecnológicos, sostenibles y empresariales.
Con iniciativas como el programa RELEVA o el Observatorio de la Sostenibilidad, Anecoop ha empezado a construir ese futuro desde dentro. No como una promesa, sino como una estrategia activa.


