El trabajo, publicado en Frontiers in Nutrition, analizรณ los datos dietรฉticos de 3.558 personas del Reino Unido. A travรฉs de diferentes modelos de alimentaciรณn, los investigadores estudiaron cรณmo los cambios en el consumo de zumo de fruta podรญan afectar tanto a la ingesta de vitamina C como a la de azรบcares libres.
Los resultados muestran que reducir o eliminar el consumo de zumo apenas modificarรญa la cantidad total de azรบcares libres de la dieta. Sin embargo, sรญ provocarรญa una disminuciรณn apreciable de la vitamina C ingerida, lo que pone de relieve la contribuciรณn de esta bebida como fuente de este nutriente.
Los datos de la Encuesta Nacional de Dieta y Nutriciรณn del Reino Unido, correspondientes al periodo 2019-2023, indican que el 40% de las personas analizadas consumรญa zumo de fruta. Entre este grupo, el zumo aportaba alrededor del 25% de la vitamina C ingerida, una contribuciรณn similar a la procedente de la fruta entera o de las verduras cocinadas.
Ante estos resultados, los investigadores apuntan que el mayor beneficio podrรญa obtenerse entre las personas que actualmente no consumen zumo. Incorporar una raciรณn diaria de 150 ml tendrรญa, segรบn el modelo analizado, un impacto potencialmente mayor que aumentar la cantidad entre quienes ya lo toman habitualmente.
Una raciรณn moderada frente a un consumo indiscriminado
El estudio no plantea aumentar de manera generalizada el consumo de zumo de fruta. Su propuesta se centra en facilitar que mรกs personas puedan incorporar una pequeรฑa raciรณn diaria dentro de su alimentaciรณn como una vรญa sencilla para mejorar la ingesta de vitamina C.
Esta vitamina es hidrosoluble, por lo que el organismo no puede sintetizarla y necesita obtenerla de forma habitual a travรฉs de la alimentaciรณn. Por ello, mantener una ingesta adecuada depende de la presencia regular de alimentos que aporten este nutriente.
La investigaciรณn plantea asรญ una perspectiva basada en la moderaciรณn. El objetivo no serรญa incrementar las cantidades consumidas, sino valorar el papel que puede tener una porciรณn de 150 ml dentro de una dieta equilibrada, especialmente entre quienes presentan una menor ingesta de vitamina C.
Tambiรฉn existen ingestas insuficientes en Espaรฑa
La situaciรณn resulta relevante tambiรฉn en Espaรฑa, pese a tratarse de un paรญs con una elevada producciรณn y disponibilidad de cรญtricos y otros alimentos ricos en vitamina C. Diferentes investigaciones han detectado grupos de poblaciรณn cuya ingesta se encuentra por debajo de los niveles recomendados.
El estudio ANIBES, realizado sobre 2.009 personas de entre 9 y 75 aรฑos, situรณ la ingesta media declarada de vitamina C en 84,4 miligramos diarios. Ademรกs, constatรณ que el 29% de la poblaciรณn analizada no alcanzaba el 80% de la recomendaciรณn espaรฑola.
Las frutas y las verduras constituรญan las principales fuentes de vitamina C y aportaban mรกs del 70% del total. Sin embargo, estos datos muestran que incluso en un entorno con una amplia disponibilidad de alimentos vegetales existe una parte de la poblaciรณn que puede no alcanzar una ingesta suficiente.
Azรบcares libres y zumo de fruta
La investigaciรณn de la Universidad de Ulster aporta tambiรฉn un nuevo elemento al debate sobre los azรบcares presentes en los zumos. Los azรบcares naturalmente presentes en estas bebidas se contabilizan como azรบcares libres, pero el estudio seรฑala que su contribuciรณn al total de la dieta es limitada en el escenario analizado.
Al mismo tiempo, el zumo representa una fuente relevante de vitamina C para quienes lo consumen. Por ello, los autores consideran que favorecer una raciรณn diaria de 150 ml entre las personas que no suelen tomarlo podrรญa mejorar la ingesta de esta vitamina sin provocar un aumento significativo de los azรบcares libres totales.
La conclusiรณn del trabajo se sitรบa, por tanto, en un punto intermedio: no propone un consumo elevado de zumo, sino valorar una pequeรฑa cantidad diaria como una posible herramienta nutricional para determinados grupos de poblaciรณn.


