De las cinco propuestas clave que estableció al comienzo de su mandato (atraer nuevas generaciones, agilizar la burocracia, que la agricultura contribuya a la lucha contra el cambio climático, ofrecer alternativas fiables para cambiar nuestra forma de producir y seguir trabajando en las cláusulas espejo), ¿en cuál cree que ha avanzado más?
La simplificación también ocupa un lugar muy destacado en mi agenda y hemos logrado en un tiempo récord hacer más sencillas las cosas para los agricultores. A partir de este año, los agricultores solo tendrán un control al año, los de ecológico se beneficiarán de una mayor flexibilidad y los pequeños productores recibirán más ayudas. Nuestras medidas supondrán un ahorro de unos 1.600 millones de euros al año para los agricultores de la UE y de 210 millones de euros para las administraciones nacionales. A continuación, presenté propuestas para reforzar la posición de los agricultores en la cadena. También este año revisaremos nuestras normas para luchar mejor contra las prácticas comerciales desleales y garantizar una remuneración justa.
En la “Visión para la agricultura y la alimentación” establecí el principio de que ninguna sustancia tóxica prohibida en la UE debería entrar a través de productos importados. En noviembre iniciamos una evaluación de impacto para analizar todas las implicaciones que tendrían para nuestros socios internacionales, los consumidores y los productores el establecimiento de tales prohibiciones, y una vez concluido, estudiaremos las medidas legales que se pueden tomar. Estamos avanzando en todos los frentes y el trabajo continúa.
Uno de sus principales objetivos era hacer que la agricultura resultara más atractiva para las generaciones más jóvenes. ¿Qué medidas ha tomado para llevarlo a cabo?
Para que la agricultura siga siendo resiliente y atractiva, los jóvenes deben disponer de las condiciones adecuadas para construir sus vidas y sus carreras en las zonas rurales, garantizando no solo el derecho a quedarse, sino también el deseo de hacerlo.
Con este fin, en octubre de 2025 presenté una «Estrategia para la renovación generacional en la agricultura», en la que se establece una hoja de ruta clara para apoyar a los jóvenes agricultores y atraer a más personas a la agricultura. La estrategia tiene por objeto duplicar la proporción de jóvenes agricultores en la UE para 2040: del 12 % al 24 % de los agricultores europeos. La estrategia identifica cinco palancas clave para la acción: el acceso a la tierra, la financiación, las competencias, unos niveles de vida justos en las zonas rurales y el apoyo a la sucesión. Los Estados miembros tendrán que presentar estrategias nacionales en las que expliquen qué medidas adoptarán para apoyar este objetivo y donde se establece que deben dedicar al menos el 6 % de su futuro presupuesto de la PAC a apoyar a los jóvenes y nuevos agricultores. Esto es esencial para garantizar el futuro de nuestra seguridad alimentaria.
La escasez de mano de obra es uno de los principales problemas a los que se enfrenta el sector hortofrutícola español y europeo. Más allá de animar a los jóvenes agricultores a incorporarse al sector, ¿qué medidas se están poniendo en marcha para resolver este problema?
Animar a los jóvenes a incorporarse a la agricultura es importante, pero, en realidad, solo es una parte de la solución. Contamos con una amplia gama de herramientas para hacer más atractivo el sector, entre las que destaca la Política Agrícola Común (PAC), junto con políticas sociales y de empleo más amplias.
La PAC se articula en torno a tres objetivos fundamentales: sostenibilidad económica, medioambiental y social. Estamos abordando los tres de forma paralela, porque un sector que sea económicamente viable, socialmente justo y responsable con el medio ambiente también es más atractivo, competitivo y con garantías de futuro. Si logramos aplicar este enfoque equilibrado, estoy convencido de que la escasez de mano de obra se reducirá significativamente. El apoyo de la PAC a las inversiones también ha fomentado el uso de soluciones técnicas avanzadas que aumentan la eficiencia de las operaciones que requieren más mano de obra. Nuestros esfuerzos ya están dando resultados. La agricultura de la UE no solo es cada vez más sostenible, sino también más competitiva. Las últimas cifras muestran que la productividad laboral agrícola en la UE aumentó aproximadamente un 9,2 % en comparación con el año anterior, con un incremento de casi el 10 % en España.
La PAC, que apoya al sector de las frutas y hortalizas a través de las organizaciones de productores, se centra ahora en la consecución de objetivos sectoriales y medioambientales. ¿En qué medida se beneficia este sector de esta ayuda y cómo se están adaptando los operadores a esta nueva forma de trabajar?
En la actualidad, más del 45 % de la producción de frutas y hortalizas de la UE se comercializa a través de Organizaciones de Productores (OP) reconocidas. Y aunque existen diferencias entre los Estados miembros, esto confirma su importancia.
Las organizaciones de productores reconocidas pueden diseñar y ejecutar programas operativos que reciben un apoyo sustancial para las intervenciones en el marco de los planes estratégicos de la PAC. Los programas operativos animan a los miembros productores a establecer conjuntamente la estrategia empresarial colectiva más eficaz para mejorar la producción y el almacenamiento, invertir en investigación e innovación, etc. Además, los miembros productores también pueden beneficiarse del apoyo de las intervenciones de desarrollo rural para inversiones en protección contra el granizo, sistemas de riego, gestión de riesgos, transferencia de conocimientos o programas ecológicos.
Para garantizar la soberanía alimentaria europea, debemos ser más competitivos que los productores de terceros países, y uno de los principales retos es disponer de herramientas eficaces de desinfección y tratamiento que nos permitan producir. ¿Cuáles son las perspectivas al respecto?
Para mejorar la competitividad y la resiliencia de los sistemas alimentarios y de piensos de la UE, en diciembre de 2025 la Comisión propuso un paquete de medidas para racionalizar y simplificar la legislación de la UE. Los agricultores esperan disponer de una mayor variedad de soluciones fitosanitarias para producir alimentos, especialmente en lo que se refiere a productos innovadores. Las simplificaciones propuestas también incentivarán a los agricultores a utilizar productos menos tóxicos y más respetuosos con el medio ambiente.
Sin embargo, la soberanía alimentaria no debe limitarse únicamente al reto de la disponibilidad de productos fitosanitarios. Es importante tener en cuenta el aumento de los fenómenos meteorológicos adversos y las catástrofes naturales, que pueden tener un impacto devastador en la producción en toda Europa. El sector de las frutas y hortalizas también se enfrenta a cambios estructurales y a un bajo nivel de organización del mercado, lo que provoca desequilibrios en la cadena de suministro, en la que el poder de negociación no se distribuye de forma equitativa entre los numerosos pequeños productores y los grandes actores de la cadena.
También hay que tener en cuenta el estancamiento de la demanda, ya que el consumo de frutas y hortalizas en la UE está muy por debajo de los 450 gramos diarios recomendados por la OMS. La Comisión es consciente de estos retos y trabaja con diversas herramientas, como las OP, para agregar la oferta de frutas y hortalizas, y la política de promoción para aumentar el consumo.
Su comisionado tiene en cuenta la estabilidad de los productores, el trato justo en la cadena y la reforma de la Organización Común de Mercados. ¿Cómo podría afectar la reforma de la OCM al sector?
Reforzar la posición de los agricultores en la cadena es una prioridad clara, por eso propuse una modificación específica del Reglamento de la OCM. Para el sector de las frutas y hortalizas, esta propuesta otorga un mayor poder de negociación. Queremos que a los agricultores les resulte más fácil y atractivo actuar colectivamente a través de las organizaciones de productores. Además, ofrece mayor previsibilidad y equidad mediante contratos escritos obligatorios que harán que no se vean atrapados en acuerdos deficitarios cuando los costes se disparen.
Se trata de un paquete diseñado para ofrecer resultados rápidos sin esperar al debate más amplio sobre la PAC posterior a 2027, ya que las preocupaciones de los agricultores son inmediatas. Y ya hemos puesto en marcha la consulta pública para la revisión de la Directiva sobre prácticas comerciales desleales, cuyo plazo finaliza el 27 de febrero. Animo a los agricultores, tanto a título individual como a través de sus organizaciones, a que nos comuniquen qué funciona, qué no y en qué aspectos las normas siguen presentando lagunas.


