El punto de partida es la futura estructura, al menos en la propuesta de la Comisión, del presupuesto comunitario. El tema es farragoso y complicado, pero felizmente existe Albert Massot y su gran capacidad de síntesis y la ha resumido en el cuadro adjunto:
Fíjense bien en el sub-cuadro IV
Van a seguir existiendo dos medidas de la PAC gestionadas directamente por la Comisión. Se trata, nada menos y nada más, de la reserva de crisis y de Las campañas de promoción. Yo pregunto: ¿Por qué no pueden estar en este grupo la financiación de los fondos operativos de las organizaciones de productores? ¿Por qué no pueden incluirse también las iniciativas sectoriales vino y frutas y hortalizas?
Se habrán fijado Ustedes que ha añadido a mi demanda la iniciativa sectorial para el vino. Me han animado distintas razones. La primera es que hace menos frio, si estamos bien acompañados que si estamos solos. La segunda es que los viticultores están confrontados a una grave crisis estructural y no cabe oponer a unos agricultores contra otros. Juntos, podemos más.
Santa Rita es posible.
Se me ha argumentado obstáculos jurídicos. Se me ha dicho que, si aplicamos Santa Rita, estaríamos excluyendo a estos dos sectores de la PAC. ¿Es que las medidas de crisis no están cubiertas por la PAC? ¿Por qué ellas sí y las iniciativas sectoriales no?
Es verdad que Santa Rita representa un cambio importante en la propuesta de la futura PAC. También tiene consecuencias presupuestarias porque el dinero histórico de las iniciativas sectoriales tendría que volver a la cesta común.
Me dicen que el problema sería que los aspectos presupuestarios no son negociados por los Ministros de Agricultura y la Comisión de Agricultura del Parlamento Europeo, sino por los financieros de ambas instituciones.
¿Pero bueno, no tenemos un solo gobierno y un solo Parlamento Europeo?
Santa Rita es difícil, pero no veo porque no sería posible si Santa Rita quiere



