¿Qué factores climáticos y comerciales han sido los principales responsables de la caída de producción citrícola en los últimos tres años en España y cómo trabajan para minimizarlos?
En cuanto al clima, las heladas invernales (2022-2023), la sequía persistente y las olas de calor en cuajado, añadido a algunas granizadas localizadas y a la irregularidad de lluvias generalizadas han sido los principales factores. Teniendo en cuenta que muchos escapan a nuestro control directo, podemos minimizar su impacto con seguros agrarios mejorados y más accesibles, nuevas variedades más resilientes y una gestión del agua eficiente.
Con respecto a los aspectos comerciales, apuntaría a varios factores: la caída de precios por la competencia agresiva de terceros países, la crisis de costes, los problemas logísticos, una menor demanda y la presión de plagas como el cotonet. Para afrontar este escenario, hay que apostar por la diversificación de mercados (no depender solo de UE); alcanzar contratos de suministro a largo plazo que estabilicen precios; contar con organizaciones de productores fuertes con mayor capacidad de negociación; seguir impulsando la promoción y el marketing para mantener la demanda, y reducir los costes mediante eficiencia y tecnología.
¿Cómo describiría la situación varietal actual en cítricos?
Vivimos una transición acelerada hacia variedades más competitivas, reemplazando variedades tradicionales poco rentables por otras que responden mejor al mercado: mayor calidad organoléptica, mejor presentación, resistencia a plagas y ventanas comerciales más amplias. También observamos una clara apuesta por variedades de cosecha temprana y tardía para alargar campaña y por mandarinas seedless de fácil pelado, preferidas por el consumidor.
Esta renovación viene motivada por diferentes factores. Por un lado, la presión competitiva internacional obliga a diferenciarse con variedades premium y los supermercados demandan calibres uniformes, ausencia de semillas y mayor vida útil. Mientras, el consumidor busca comodidad (fácil pelado, sin semillas), sabor intenso y experiencias organolépticas superiores, y algunas variedades antiguas ya no satisfacen estas expectativas.
Además, los eventos extremos debido al cambio climático hacen necesarias variedades más resilientes y adaptadas a los nuevos patrones. Y la amenaza del HLB (Huanglongbing) y otras enfermedades emergentes impulsan la búsqueda de variedades tolerantes o resistentes, mientras que el cotonet y otros vectores requieren materiales con mejor comportamiento fitosanitario.
¿La pandemia frenó todo el desarrollo?
La pandemia ralentizó temporalmente algunos procesos, pero también aceleró la digitalización, aumentó la demanda por el valor nutricional de los cítricos e hizo más urgente rentabilizar explotaciones con variedades de mayor valor. Aunque los tiempos de desarrollo se han acortado algo tecnológicamente, seguimos hablando de 10-15 años desde el cruce hasta la puesta a disposición del mercado, si no más. Variedades probadas internacionalmente tardan años en estar disponibles, perdiendo oportunidades comerciales.
Por ello, es clave contar con mecanismos que nos ayuden a agilizar estos procesos como el reconocimiento mutuo de certificaciones entre países UE, la ventanilla única digital o permitir autorizaciones provisionales en plantaciones limitadas bajo supervisión, entre otros.
¿De qué manera la renovación varietal puede ayudar a mantener la competitividad española frente a países terceros?
Sin renovación, España competiría solo en precio contra países con menores costes, y esa batalla está perdida. La clave está en no competir en el mismo terreno, sino en diferenciarse allí donde España tiene ventajas: calidad, innovación, proximidad, seguridad y sostenibilidad. Con productos exclusivos, aprovechando ventanas comerciales tempranas y tardías e incrementando nuestra calidad, lo que justificaría precios premium.
Además, para poder diferenciarnos ante los países del hemisferio sur, deberíamos explotar la proximidad al consumidor europeo con menor huella de carbono, reforzando nuestro posicionamiento en certificaciones de sostenibilidad ambiental y social. También es importante innovar en presentaciones y formatos, establecer alianzas con cadenas que valoren proximidad, vigilar el dumping exigiendo reciprocidad fitosanitaria o especializar cada zona citrícola en sus fortalezas.
Tres medidas urgentes para impulsar la renovación varietal
1. Agilización “radical” de la Administración reduciendo plazos de certificación y burocracia.
2. Ayudas al arranque y nueva plantación con variedades competitivas sin semillas.
3. Líneas de crédito blando específicas para arranque y replantación, especialmente para pequeños y medianos productores.

