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¿Qué alimentos necesitan más agua en su producción?

La dura previsión de la FAO para la próxima década pone de relieve una realidad muy preocupante: «Si no cambiamos nuestros hábitos ahora, la demanda mundial de agua podría aumentar un 50 % para 2030».

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La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) intenta concienciar desde hace años del « agua que comemos»: la denominada huella hídrica. Aquella necesaria durante la producción de una patata o un grano de arroz, por ejemplo, y que va más allá de la imaginable por el consumidor final. Un recurso imprescindible para la cadena de consumo que ha sido sometido a examen desde que el concepto de sostenibilidad se puso sobre la mesa de las autoridades mundiales, como lo hizo antes la huella de carbono (CO2), los usos del suelo y el grado de afectación a la biodiversidad asociado a la producción de alimentos, desde cultivos a explotaciones ganaderas o la piscicultura.

La dura previsión de la FAO para la próxima década pone de relieve una realidad muy preocupante: «Si no cambiamos nuestros hábitos ahora, la demanda mundial de agua podría aumentar un 50 % para 2030». Los años 20 del siglo XXI serán claves para adaptar las formas de generar y consumir alimentos actuales y mejorar su sostenibilidad dentro de los objetivos de ‘Hambre cero’ que se ha marcado esta institución. Este organismo asociado a las Naciones Unidas ha calculado que, según el tipo de dieta que se lleve, una persona necesita entre 2.000 y 5.000 litros de agua para producir los alimentos que consume diariamente. En el mejor de los casos un hogar con cuatro miembros necesita algo más del equivalente a una piscina olímpica –2.500 metros cúbicos– solo para comer durante un año.

 La dieta diaria de una persona requiere entre 2.000 y 5.000 litros de agua, según los alimentos que elija

Tal y como señalan sus expertos, la agricultura es una de las principales causas y una de las principales víctimas, a la vez, de la escasez de agua en el planeta. «La agricultura representa casi el 70 % de todas las extracciones de agua y hasta el 95 % en algunos países en desarrollo», señalan desde la FAO. Al mismo tiempo apuntan a un agravamiento de la situación en los próximos años: «Se espera que la escasez de agua se intensifique como resultado del cambio climático». Durante esta semana se celebra la semana del agua –el pasado lunes 22 de marzo fue el Día Internacional del Agua– con especial atención a este problema. Y recuerdan algo no menos trascendental para esta situación: desperdiciar alimentos es equivale a desperdiciar agua al no tener en consideración los recursos que se destinaron a su producción. Pero, ¿qué alimentos son los más sostenibles a la hora de ser producidos respecto a su consumo de agua?

La principal brecha en alimentación la marca aún la producción de alimentos cárnicos frente a los vegetales. Sus expertos dan por acreditado que para producir un kilo de lentejas sólo se necesitan 1.250 litros de agua frente a los 13.000 que requiere la misma cantidad de carne de vacuno. Así, los productores de aguacates se reivindican esta semana como uno de los alimentos más sostenibles que consumir, según defienden desde su organización –World Avocado Organization (WAO), con sede en Washington–.

La huella hídrica del aguacate, según los estudios de la citada organización, es inferior a la de otros vegetales de consumo cotidiano en España. La WAO la fija en sólo 600 litros por cada kilo producido de este alimento de moda aunque reconoce que ha sido gracias a la introducción de técnicas que han logrado reducir su impacto –que rondaba los 1.000 litros a nivel mundial–. Los plátanos le siguen de cerca con una huella que se sitúa en torno a los 790 litros de media por cada kilo. Las manzanas, otro de los ejemplos comparativos que pone, alcanzan los 822 litros por kilo. «La diferencia se acentúa y hasta se cuadruplica frente a otros productos también de origen natural, como el caso de la leche (1.020 litros), los cereales (1.644 litros por kilo) y el arroz (2.497 litros por kilo). Incluso, la producción de las aceitunas conlleva un elevado uso de recursos hídricos: 3.025 litros de agua por cada kilo obtenido», señala este organismo presidido por Xavier Equihua.

El chocolate, entre los que más huella dejan

Otras instituciones dedicadas al impacto en los recursos hídricos del planeta que tienen los alimentos, como Water Footprint Network, señalan directamente a otros productos vegetales con un elevado consumo de agua. El, por ejemplo, requiere 8.860 litros por cada kilo cultivado. Aunque es el chocolate el que centra todas las miradas de los científicos con un consumo de agua por cada kilo de 17.196 litros según la citada organización. En el lado opuesto, las cucurbitáceas –calabazas, pepinos o melones– se encuentran entre las más sostenibles variedades de cultivo. Un kilo de pepino, por ejemplo, requiere 353 litros.

Las naranjas, cuyo cultivo domina el levante y parte del sur peninsular, necesitan algo menos que los aguacates: 560 litros por kilo. La reina de la sostenibilidad es la patata: 287 litros por kilo. El ya citado arroz, en cambio, supera con creces a su competidor como alimento básico en el mundo con 2.497 litros por cada kilo. El maíz está a mitad de camino entre ambos con una cifra de 1.222 litros por idéntica cantidad. En cuanto al azúcar hay diferencias notables según su origen: la obtenida de procesar remolacha implica un gasto de agua de 920 litros por cada kilo; la procedente de la caña aumenta hasta los 1.782 litros.

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