Manzana europea: una cosecha a la baja
La producción europea de manzana se situará previsiblemente en 9,50 millones de toneladas, un 15,6% menos que en 2025 y la segunda cifra más baja de la última década. En cambio, la cosecha de pera alcanzará los 1,95 millones de toneladas, un 5,46% más, aunque todavía lejos del potencial productivo que tenía el cultivo hace años.
La previsión de 9,50 millones de toneladas confirma el retroceso generalizado de la producción de manzana en los principales países productores de la Unión Europea. Polonia, primer origen comunitario, registra la caída más relevante entre los grandes productores, con un descenso del 29% respecto a la campaña anterior.
También se esperan reducciones importantes en Hungría, con un 20% menos, y Francia, que retrocede un 24%. Alemania registra una bajada del 10%, mientras que Rumanía reduce su producción un 2,7%. Italia, por su parte, se mantiene prácticamente estable, con una variación negativa del 2%.
España constituye la principal excepción entre los grandes orígenes productores. Las previsiones apuntan a un crecimiento del 7,5% respecto a 2025, en contraste con la evolución mayoritariamente negativa del conjunto de la producción comunitaria.
Variedades de manzana con descensos
La reducción de la cosecha también afecta a varias de las principales variedades cultivadas en la Unión Europea. Golden Delicious, una de las referencias con mayor peso, experimentará previsiblemente un descenso del 11% respecto a 2025.
Gala reducirá su producción un 8%, mientras que Red Delicious registrará una caída del 5%. Cripps Pink también retrocede, en este caso un 7%, mientras que Fuji se mantiene prácticamente estable, con una variación positiva del 0,5%.
El comportamiento de estas variedades contribuye al descenso global previsto para la manzana europea, en una campaña marcada por las diferencias entre países y por unas condiciones climáticas que han afectado de forma desigual a las principales zonas productoras.
La pera recupera producción, pero pierde superficie
Frente al escenario de la manzana, la producción europea de pera presenta una evolución más positiva. Prognosfruit 2026 estima una cosecha de 1,95 millones de toneladas, un 5,46% superior a la de 2025 y la mayor producción comunitaria desde 2022.
La recuperación, sin embargo, se produce en un contexto de reducción continuada de la superficie dedicada al cultivo. Desde 2015, el área destinada a la producción de pera en la Unión Europea ha disminuido un 18,9%, pasando de 116.320 a 94.320 hectáreas.
Por países, Alemania registra el mayor crecimiento porcentual, con un 51,6%, aunque parte de un volumen reducido. Países Bajos y Polonia aumentan ambos un 18,2%, mientras que Italia crece un 17,4%. Bélgica, primer productor europeo por volumen, disminuye un 7,2%, y Chequia registra el mayor descenso, con un 45%. España permanece prácticamente estable, con un ligero incremento del 0,7%.
Conference lidera el crecimiento de las peras
El comportamiento también varía considerablemente entre las principales variedades de pera. Conference, que representa cerca de la mitad de la producción total de la Unión Europea, crecerá previsiblemente un 2,1% durante la campaña 2026/2027.
Entre las variedades con una evolución más destacada se encuentra Abate Fetel, cuya producción aumentará un 34,3% respecto al año anterior. Rocha también presenta una evolución positiva, con un crecimiento del 8,9%, mientras que William BC se mantiene prácticamente estable, con un incremento del 1,1%.
En el lado contrario, Guyot registra un descenso del 23,6% y Durondeau del 34,1%. Estas diferencias muestran la distinta evolución de las variedades dentro de una campaña que, en términos generales, supondrá una recuperación de la producción europea de pera.
El clima condicionará la campaña de fruta de pepita
Las previsiones presentadas en Prognosfruit 2026 están condicionadas por diversos episodios meteorológicos registrados durante la campaña. Heladas y granizadas han afectado a determinadas zonas productoras de Europa, aunque con una incidencia diferente según los países y territorios.
A estos episodios se suman las elevadas temperaturas registradas de forma generalizada en el continente. Según los organizadores, el calor podría afectar especialmente a la fase final de crecimiento de los frutos y favorecer la obtención de calibres más reducidos.
Este factor introduce un elemento de incertidumbre sobre las estimaciones actuales. A medida que avance la campaña, los efectos de las condiciones climáticas podrían provocar ajustes parciales a la baja en las previsiones de producción inicialmente presentadas.


