Los alemanes hacen cada vez una dieta más saludable y respetuosa con el medio ambiente. Ésta es la principal conclusión a la que se llega en el decimoquinto informe sobre nutrición 2024 de la Sociedad Alemana de Nutrición (DGE).
El consumidor alemán es cada vez más consciente de que el aumento de las dietas basadas en vegetales tiene un impacto positivo en la salud, pero también en el medio ambiente y el clima.
En 2024 se aprecia cómo el consumo de frutas y hortalizas en Alemania volvió a niveles cercanos a pre-pandemia. Los hogares compraron casi un 2% más de productos frescos (excluyendo patatas) que el año anterior. Aunque pueda parecer una cifra baja, es una señal clara de que ya no son los hábitos del confinamiento, sino una tendencia, el mercado creciendo de nuevo con el objetivo de una alimentación más sana.
Los patrones detrás de este crecimiento son diferentes. En el caso de la fruta, el aumento proviene casi exclusivamente del crecimiento de la población, no de un mayor consumo por comprador. Con las hortalizas es distinto, ya que sí se compró más producto por persona. El consumo per cápita de hortalizas ha aumentado en Alemania, los tomates en particular han aumentado 500 gramos per cápita al año, así como zanahorias y remolachas en 300 gramos per cápita.
Esto se debe en gran parte a que resultaron un poco más asequibles que el año anterior. Aunque la inflación se ha moderado, el coste de la vida sigue subiendo de manera constante, los consumidores están actuando con cautela. Muchos prefieren ahorrar o invertir cualquier dinero extra antes que gastarlo, y esa prudencia se refleja incluso en la restauración, donde las ventas a principios de 2025 han sido más bajas que el año pasado.
Tareas pendientes del exportador español en Alemania
Alemania siempre ha sido el principal destino de las frutas y hortalizas españolas y sigue teniendo un papel decisivo en este mercado. Aproximadamente un tercio de las importaciones de frutas y hortalizas en Alemania provienen de España, y si quitamos los plátanos y otros productos exóticos, la cuota es aún mayor. Lo que diferencia a España, en mi opinión, es la experiencia y la fiabilidad. Las relaciones comerciales estables y de largo recorrido son un valor y nos dan ventaja frente a orígenes más recientes.
Pero también veo desafíos, sobre todo, el clima. Las sequías extremas o las lluvias intensas interrumpen cada vez más el suministro, y adaptar la producción a estas condiciones ya no es una opción, sino una necesidad. Otro punto sensible es la sostenibilidad. Algunos consumidores alemanes critican el uso de agua y el plástico en los cultivos. Yo creo que la comunicación y la transparencia sobre cómo producimos pronto serán tan importantes como la calidad del producto en sí.
La transparencia sobre los recursos productivos (agua) me parece más importante que el producto en sí
Futuro del convenience y la cocina tradicional
Los productos convenience siguen enfrentando dificultades en Alemania. En 2024, el volumen de ensaladas y verduras listas para consumir volvió a caer ligeramente y apenas representan un 2% de las compras de verdura. En fruta, la cuota es aún menor, un 0,5%, aunque con una evolución positiva año tras año.
El futuro apunta a una mayor diversidad de perfiles:
- Habrá consumidores fieles a la cocina tradicional que seguirán preparando sus comidas con ingredientes frescos.
- Otros elegirán la versión sin procesar por razones de coste cuando el convenience resulte más caro.
- Un grupo creciente verá la comida como un evento: el producto y su preparación se convierten en el centro de la experiencia.
- Y otro segmento priorizará la comodidad y el ahorro de tiempo, recurriendo a opciones listas para consumir, a menudo fuera de casa.
La cocina tradicional y la comodidad no son excluyentes. De hecho, las patatas y verduras congeladas llevan décadas en los hogares alemanes. En el surtido fresco, en cambio, la innovación se concentra en ensaladas troceadas. La oferta en Alemania es mucho más reducida que en otros países, en gran parte porque los consumidores muestran todavía cierta reticencia a comprar estos productos. Por ahora, parece difícil que el convenience conquiste al gran público.
Precio frente a origen
En alimentación, el precio sigue siendo el factor decisivo para los consumidores alemanes. Curiosamente, no ocurre lo mismo en otros sectores: la compra de un smartphone, por ejemplo, rara vez se decide por precio.
Cuando el precio manda, el origen queda relegado a un segundo plano. Sí existe una ligera preferencia por lo alemán, pero no es tan fuerte como en otros países y suele quedar eclipsada por la diferencia de coste.
Algunos consumidores tienen una visión crítica del origen y las distancias de transporte, pero esto solo se aplica a una minoría. El origen europeo tiene sin duda alguna una ventaja sobre los productos procedentes de ultramar, pero creo que los consumidores equiparan países como Marruecos con los países europeos. Es probable que esto también se aplique a Turquía. En algunos casos, las reservas sobre el origen tienen una motivación más política y no tienen nada que ver con el producto en sí o con su calidad.
Tendencias
El placer ha superado a la salud, los consumidores también quieren darse un capricho. Quizás las recomendaciones para un estilo de vida saludable se han vuelto excesivas y los consumidores quieren liberarse de ellas.
- 50 y 60 años y vive en una familia sin hijos.
- Compra una media de 76 veces al año.
- Gasto medio de 3,55 € en verduras frescas, aproximadamente 1,2 kilogramos.
El comprador medio de frutas en Alemania:
- 50 y 60 años y vive en una familia sin hijos.
- Compra fruta fresca 68 veces al año.
- Gasto medio de 3,78 € en frutas frescas, aproximadamente 1,4 kilogramos.



