Las exportaciones de chirimoya desde la costa de Granada han registrado un incremento del 42% durante la campaña de recolección 2024-2025, en comparación con el mismo periodo de la temporada anterior. Este fruto, cultivado mayoritariamente en la Costa Tropical de Granada y en parte de la Axarquía malagueña, ha alcanzado los 1,7 millones de kilos exportados entre agosto de 2024 y junio de 2025, frente a los 1,2 millones de kilos del mismo periodo del año anterior, según datos del Centro de Asistencia Técnica e Inspección del Comercio Exterior (Soivre), organismo adscrito al Ministerio de Economía.
Más del 90% de la superficie cultivada corresponde a la variedad Fino de Jete, caracterizada por su piel lisa, pulpa cremosa y color blanquecino. Esta variedad se diferencia de otras producciones como las americanas, que suelen tener la piel con pinchos. También se cultiva, aunque en menor proporción, la variedad Campas, que presenta características más similares a las variedades americanas y una menor resistencia en el mercado.
En la provincia de Granada, los municipios con mayor superficie dedicada al cultivo de chirimoya son Almuñécar, Motril, Salobreña y Jete, además de otros como Vélez de Benaudalla, Los Guájares, Molvízar, Ítrabo, Otívar o Lentegí. En Málaga, destacan municipios como Nerja, Vélez-Málaga, Frigiliana, Torrox o Algarrobo.
Según los últimos datos disponibles, la superficie plantada de chirimoya se sitúa en unas 3.041 hectáreas, una cifra que se ha mantenido estable durante las últimas cinco campañas.
La chirimoya cultivada en la Costa Tropical de Granada y Málaga cuenta con una denominación de origen reconocida en España. Durante la última campaña, el precio medio para el agricultor fue de 1,95 euros por kilo, mientras que el precio final en el mercado osciló entre los tres y los cinco euros por kilo, en función del mes y el lugar de venta, según el Observatorio de Precios y Mercados de la Junta de Andalucía.



