En primer lugar, ¿con qué espíritu han acudido a Fruit Attraction?
Este año llegamos a Fruit Attraction con muchísima ilusión. La feria es para nosotros un punto de encuentro estratégico, tanto con clientes nacionales como internacionales. Fuimos con el objetivo de consolidar relaciones, abrir nuevas oportunidades y, sobre todo, mostrar el crecimiento que estamos experimentando en nuestras líneas de negocio. Presentamos un stand de mayor dimensión y dinámico porque queremos que sea un espacio vivo, donde se respire la esencia de Sigfrido Fruit: frescura, calidad y compromiso con el cliente.
La campaña de aguacate nacional que cerró en el mes de junio ha registrado un volumen del 20% más que el año anterior. ¿A qué se debe este importante aumento de la producción?
Ha sido una campaña muy positiva. El aumento del 20% se debe principalmente a que veníamos de años muy complicados, marcados por la sequía y las altas temperaturas, que habían castigado mucho la floración. Este año, las condiciones fueron algo más favorables y eso se ha notado en el volumen. Además, los árboles que se plantaron en campañas anteriores han ido entrando poco a poco en producción. En definitiva, hemos recogido el fruto del trabajo de muchos años y de la resiliencia de nuestros agricultores.
Perú continúa aumentando su volumen productivo. ¿De qué forma marca la campaña?
La globalización del aguacate es un hecho y lo vemos cada campaña. Perú es un actor cada vez más determinante: produce con altos estándares de calidad y durante casi todo el año, lo que le da un peso muy importante en el mercado. Para España, esto supone un reto porque coincide con nuestra producción, pero también es una oportunidad. Nosotros importamos desde Perú, manteniendo nuestros estándares de calidad y lo consideramos un socio estratégico. Su crecimiento marca el ritmo de la campaña global, y el reto está en diferenciarse con una marca sólida y con una relación de confianza con el cliente.
¿Qué perspectivas hay de cara a la nueva campaña teniendo en cuenta la situación de agua actual?
El agua sigue siendo el gran reto. Que el embalse de la Viñuela esté por encima del 50% es un alivio, pero no nos podemos confiar. Venimos de años durísimos y sabemos lo frágil que es la situación. Es imprescindible seguir trabajando en infraestructuras hidráulicas: la desaladora, la conexión de sistemas y cualquier solución que garantice el futuro de nuestros cultivos. La Axarquía y la costa granadina dependen de ello. De cara a la nueva campaña, somos optimistas pero cautelosos. La producción apunta bien, pero siempre con la incertidumbre de la climatología.
La producción apunta bien, pero siempre con la incertidumbre de la climatología
En el caso del mango, las perspectivas son mucho mejores. El potencial productivo se recupera y esperamos volúmenes muy positivos en Málaga y Granada. Eso sí, la competencia también será fuerte, porque cuando hay más fruta en el mercado los precios tienden a ajustarse. Nuestro trabajo está en poner en valor la calidad de nuestro mango y en defender nuestra marca, porque al final es lo que marca la diferencia.
¿En qué medida les están favoreciendo los importantes programas de mejora genética?
Están siendo clave. Nos permiten disponer de variedades más adaptadas a las condiciones climáticas, con mayor productividad y, en muchos casos, con mejor comportamiento en ecológico. Sin duda, estos programas están ayudando a reforzar la competitividad del sector.



