Para desear algo, primero hay que saber que existe. Lo siguiente es conocer quรฉ tiene de especial. Y, por รบltimo, verlo a menudo para no olvidar su existencia.ย De todo eso se encarga la publicidad,ย que nos ofrece la versiรณn mรกs lustrosa del mundo y orienta nuestros anhelos hacia allรญ. Tambiรฉn hacia la comida que, convenientemente presentada, puede pasar de ser una necesidad vital a convertirse en objeto de deseo.
Segรบn el Observatorio de la publicidad en Espaรฑa, en 2021 se invirtieron 477 millones de euros en anunciar alimentos y bebidas. La cifra no incluye al sector de la distribuciรณn y la restauraciรณn, que destinรณ otros 455,8 millones de euros a promocionarse. Esto es mรกs que los coches, mรกs que los bancos, mรกs que los productos de belleza, los artรญculos de moda o las compaรฑรญas telefรณnicas. La comida y la bebida es lo que mรกs se anuncia en nuestro paรญs.
Sin embargo, en esa maquinaria imparable de mensajes de comida hay ausencias significativas. Salen muy pocas frutas y verduras de esa fรกbrica de deseos que gasta 1,3 millones de euros al dรญa en contarnos quรฉ deberรญamos comer, cuรกndo y por quรฉ. Entre las excepciones estรกn, por ejemplo,ย el plรกtano de Canarias,ย la sandรญa Fashion, el fresรณn de Palos o los aguacates malagueรฑos de Trops, pero la lista es pequeรฑa. ยฟA quรฉ se debe esta escasa presencia? ยฟCรณmo influye en nuestras preferencias alimentarias y en nuestra forma de concebir la comida?
Los costes de la presencia
ยซLa mayor explicaciรณn es que los costes de publicidad son muy altos. Esto hace que, por lo general, se lo suelan permitir solo las grandes empresas y corporacionesยป, seรฑalaย Fernando de Cรณrdoba, estratega de branding y autor del libroย Los secretos de las marcasย (Kailas, 2022). Coste alto significa, por ejemplo, que 20 segundos de televisiรณn en horario de mรกxima audiencia en una cadena nacional pueden valer entre 18.000 y 30.000 euros, o que poner publicidad en autobuses urbanos durante un mes puede valer entre 3.300 y 4.800 euros por vehรญculo en ciudades como Madrid o Barcelona.
La Asociaciรณn para la Promociรณn del Consumo de Frutas y Hortalizasย 5 al dรญa, que aglutina a la mayorรญa de los productores y distribuidores, coincide con el experto. ยซLa capacidad econรณmica de las empresas productoras de frutas y hortalizas es significativamente limitada. Esta circunstancia limita a su vez la capacidad que tenemos para competir por el espacio disponible para publicidad en los medios de comunicaciรณnยป, expone.
Tambiรฉn ofrece un dato que ilustra bien esta desigualdad de fuerzas: solo el 8 % de los anuncios de comida que ven los menores en la televisiรณn corresponden a alimentos con un perfil nutricional plenamente saludable, mientras que el 45 % promueven productos con un perfil nutricional negativo o muy negativo. De ahรญ que la organizaciรณn proponga, entre otras medidas, que se establezcan unas cuotas mรญnimas de emisiรณn de anuncios de publicidad de frutas y hortalizas en los canales de televisiรณn infantiles, y que se incentive econรณmicamente a los medios de comunicaciรณn generalistas para que cubran un determinado porcentaje de sus anuncios publicitarios en la promociรณn de frutas y hortalizas.
Pero hay otro factor, aparte del presupuestario. Es la atomizaciรณn empresarial, que De Cรณrdoba explica de la siguiente manera: ยซUn productor no puede pagarse una campaรฑa de publicidad; tendrรญa que asociarse y ponerse de acuerdo con todo el sector, lo cual ya es una barrera importante. Ademรกs, es posible que algunos no lo vean necesario porque, al fin y al cabo, quienes no se unan se van a beneficiar de ella igualmente, ya que el producto es un genรฉricoยป.
En busca de la singularidad
La publicidad pone el acento en lo singular y, en el caso de los alimentos, lo especial a menudo se construye. En ocasiones, se apela a la novedad (de sabores, formatos o envases); otras veces, a las emociones (desde la relajaciรณn y el consuelo hasta la celebraciรณn y la felicidad); y otras, a las bondades del producto por su composiciรณn nutricional. Puede ocurrir que el alimento no sea sano, pero basta aรฑadir (o quitar) ciertos nutrientes para conseguir que lo parezca.
El secreto de esta magia estรก en las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables: esos mensajes que a menudo vemos destacados en los envases y que dicen, por ejemplo, que un producto es ยซfuente de calcioยป y que, por eso, ยซmantiene nuestros huesosยป o ยซayuda a nuestros mรบsculosยป.ย Las afirmaciones de este tipo estรกn reguladas por leyย โno se puede decir alegremente cualquier cosaโ, pero aun asรญ son elementos poderosos porque despliegan muchas posibilidades en el terreno de la publicidad.
ยฟPodrรญa hacerse lo mismo con las frutas y verduras? ยซSรญ, aunque no con el alimento completo, sino basรกndose en sus nutrientesยป, puntualiza la tecnรณloga de alimentos y divulgadora Beatriz Robles. ยซEs decir, no se puede afirmar que la naranja hace tal cosa, peroย sรญ se puede decir que la vitamina C contribuye a la formaciรณn de colรกgeno, por ejemploยป. Asรญ, unas naranjas podrรญan acompaรฑarse con la frase ยซel รกcido fรณlico contribuye a la funciรณn psicolรณgica normalยป, o unas zanahorias con el estupendo reclamo veraniego de que ยซla vitamina A contribuye al mantenimiento de la pielยป.
Potasio, fibra, vitamina Aโฆ Las frutas y las verduras tienen mucho para elegir y podrรญan anunciarse sin dificultades copiando la estrategia de los productos mรกs procesados. Pero no siempre lo hacen. ยฟPor quรฉ? Una posible explicaciรณn es que ya sabemos que son sanas y, por tanto, insistir en este mensaje no genera sorpresa ni novedad. Otra, que quienes promueven el consumo de alimentos saludables abogan mรกs por mirar el producto entero que por darle protagonismo a los nutrientes aislados sin tener en cuenta el alimento en el que estรกn.ย En nutriciรณn, como enย Regreso al futuro,ย tan importante es Marty McFly como el vehรญculo en que viaja.
Los costes de la ausencia
Anunciarse es muy caro; no anunciarse, tambiรฉn. La diferencia es que el coste de la ausencia se paga con salud. En la actualidad, la mayor parte de los anuncios de comida y bebida ensalzan productos malsanos y eso influye directamente en nuestras elecciones alimentarias, en lo que deseamos y escogemos comer. No es solo que estos productos estรกn hiperpresentes e hiperdisponibles โen Europa se comercializan mรกs de 10.800 tipos de pasteles y galletas dulces industriales,ย por ejemploโ, sino que ademรกs estรกn hiperrepresentados.
Es mรกs: estos productos se valen a veces de la buena imagen de las frutas y las verduras para aumentar sus ventas. ยซLas frutas y hortalizas son usadas indiscriminadamente como reclamo publicitario para dar sensaciรณn de saludable โobservan desdeย 5 al dรญaโ. Este mal uso intencionado confunde la percepciรณn y la comprensiรณn de los consumidores sobre la identidad, la calidad y las propiedades saludables del productoยป.
Los paisajes que conforman la normalidad estรกn hechos de lo que hay, pero tambiรฉn de lo que falta. Y la publicidad alimentaria no es la excepciรณn. Por el contrario, estรก surcada por los llamados ยซdeterminantes comerciales de la saludยป, un concepto que manejan los investigadores de la Universidad de Alcalรก Pedro Gullรณn Tosio y Mario Fontรกn Vela para explicar cรณmo la promociรณn persistente de unos productos en lugar de otros tiene implicaciones en nuestra salud individual y colectiva.
Esta influencia publicitaria, que preocupa a los expertos en salud especialmente por el pรบblico infantil, va mรกs allรก de que un helado concreto se transforme en objeto de deseo, de que una pizza extragrande nos prometa satisfacciones mรกs grandes todavรญa, o de que un refresco azucarado nos interpele a todo color desde cualquier marquesina con la palabra felicidad. La influencia radica en que los productos anunciados, aunque compitan entre sรญ, construyen en conjunto una representaciรณn de quรฉ es comida, quรฉ es disfrute, quรฉ es alegrรญa o en quรฉ consiste comer. Y en esa foto de grupo, hay muy pocas manzanas, zanahorias o mandarinas
Fuente: El Paรญsย



