Si bien la campaña pasada fue positiva pese a todo, con baja producción pero precios altos. La escasez, tanto en España como en China, impulsó las cotizaciones y permitió buenos resultados. Sin embargo, este equilibrio no se ha mantenido en la campaña actual, que está siendo “muy mala”, con rendimientos en algunos casos hasta un 50% por debajo de lo habitual.
Las causas son principalmente climáticas, lluvias en fases sensibles y altas temperaturas en primavera que han limitado el desarrollo del cultivo. Pero el problema no es solo productivo. A nivel internacional, los flujos comerciales han cambiado, los aranceles de Estados Unidos a China han redirigido grandes volúmenes hacia Europa, aumentando la competencia. A ello se suma el crecimiento de países como Egipto o Argentina, con precios más bajos.
El impacto es directo, muchos compradores optan por producto importado. “Prefieren nuestro ajo, pero el precio les empuja a elegir otro”, explica Cerdán. Además, la salida al mercado de producto almacenado ha intensificado la caída de precios en el tramo final de campaña.
Este contexto amenaza la viabilidad del cultivo, especialmente del Ajo Morado, cuya calidad no siempre se paga. La consecuencia probable será una reducción de superficie. A nivel estructural, el sector reclama mayor protección, mientras en Europa se restringen los fitosanitarios, entran productos de terceros países con menos exigencias y sin aranceles. El gravamen al ajo chino, además, lleva décadas sin actualizarse.
Ante este escenario, las estrategias de adaptación pasan también por la diversificación. Coopaman ha incorporado recientemente la cebolla a su portfolio, buscando aumentar volumen, optimizar costes y ofrecer un servicio más completo a sus clientes. “Es una línea que irá creciendo, porque el futuro pasa por diversificar”, concluye Cerdán.



