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Alimentación

El cultivo de hoja, en una encrucijada por la escasez de agua

El cultivo de hoja en España se encuentra inmerso en la búsqueda de soluciones ante los desafíos que se le plantean en el futuro, entre ellos, el incremento de costes, los efectos del cambio climático en las producciones, la escasez de recursos hídricos como consecuencia de la sequía estructural que padece el sureste español y del reciente recorte del trasvase, así como la incertidumbre derivada de los cambios en la normativa sobre el uso del plástico en los envases.

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A debate Cultivo de Hoja Grupo

España produce alrededor de un millón de toneladas de lechuga al año, con la Región de Murcia como líder en superficie dedicada a este cultivo, que en 2022 alcanzó las 14.000 hectáreas, lo que representa el 41% de la extensión total del conjunto nacional (34.000 hectáreas). Así se desprende de los datos aportados por la Asociación de Productores-Exportadores de Frutas y Hortalizas de la Región de Murcia (Proexport), que precisa que las comarcas murcianas del Campo de Cartagena y el Valle del Guadalentín son las de mayor concentración de kilos, seguidas de la zona oriental de la provincia de Almería y la Comunidad Valenciana.

Junto al consumo nacional, los principales países que concentran las compras de productos de hoja se encuentran en la Unión Europea, encabezados por Alemania, seguida de Reino Unido, Francia, Países Bajos e Italia. Los países europeos suponen en torno al 80% del total de las ventas, aunque también destacan otros destinos más lejanos como Arabia Saudí, Emiratos Árabes y Canadá.

«La rentabilidad de la producción tiene como factores limitantes el agua y la incidencia de bremia»

España exporta más de 700.000 toneladas de lechuga, situándose en el ‘top 5’ de las hortalizas más comercializadas en el exterior. La Región de Murcia lidera la exportación de cultivo de hoja en España, con la lechuga como principal producto, con más de 500.000 toneladas comercializadas, tras la escarola y la endivia, que suman cerca de 35.000 toneladas, y, finalmente, la espinaca, que registra más de 25.000 toneladas. Esto significa que la huerta murciana concentra el 67% del volumen total de la lechuga española exportada, el 51% de las escarolas y endivias y el 66% de las espinacas.

En la actualidad, el sector atraviesa una situación en la que debe hacer frente a numerosos desafíos. Por un lado, la escasez de agua para riego, tras el reciente recorte del trasvase, unido a la persistente sequía que padece el sureste de España, obligan a los productores de hoja a continuar invirtiendo en I+D para desarrollar variedades con menores necesidades hídricas, más resistentes a la sequía y a las bruscas variaciones de temperatura en las diferentes épocas de la campaña, así como para aumentar el grado de tecnificación y mecanización de las producciones, con el objetivo de mejorar la productividad y reducir los costes de mano de obra. Y, por supuesto, la coyuntura económica y geopolítica, que afecta de forma transversal a todo el sector agroalimentario: los efectos de la guerra en Ucrania, cuando se acaba de cumplir un año del inicio del conflicto bélico, lo que ha disparado la inflación, incrementando los costes de las materias primas y la logística, así como las condiciones de financiación, con las subidas de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo.

Además, el sector afronta la incertidumbre derivada de las consecuencias que tendrá la nueva normativa sobre el uso del plástico en los envases. Todos estos asuntos han sido foco de análisis y debate de la Revista Mercados, que reunió para ello a Enrique Alegre, Sales Key Account Manager de Infia Ibérica, David Bodas, responsable de Desarrollo de Proyectos con la Cadena de Valor de Syngenta, Héctor Vidal, responsable de Cultivos de Hoja de Syngenta, Carlos Olmos, director Comercial y de Marketing de Primaflor, y José Cánovas, director Comercial de Fruca, en un encuentro moderado por Amalia del Río, directora de la Revista Mercados. 

Situación del sector

Nos encontramos con una inflación disparada, de alza de los costes de producción, unida a los efectos del cambio climático. ¿Cómo lo afrontáis?

C. Olmos: El sector de la hoja tiene desafíos importantes a la vista que son tremendamente inminentes. Uno es el agua, y otro, ya estamos sobre él, que es la rentabilidad. Son dos problemas que creo que no están resueltos y que quizás no se les ha dado, en el pasado más cercano, la importancia que tenían. Sobre la rentabilidad, parece que hay una reacción dentro de todo el sector, y eso conlleva una subida de precios para repercutir esos incrementos de costes. El problema, como siempre, en el producto fresco es la oferta y la demanda y el efecto que provoca el clima. Hemos tenido temperaturas totalmente anómalas en diciembre, lo que ha afectado a los cultivos, a variedades que son de invierno, pensadas para ciclos más largos, con temperaturas más bajas. Esta situación ha provocado bajadas de precio drásticas muy por debajo del coste porque había mucha más oferta que demanda. Incluso se han destruido grandes cantidades de producto en los campos.

CARLOS OLMOS,Director Comercial y de Marketing de Primaflor.

CARLOS OLMOS, Director Comercial y de Marketing de Primaflor.

D. Bodas: En el caso de la producción de semillas, ha habido mucha tensión geopolítica. A nosotros nos afecta porque las producciones que tenemos de semillas no vienen de España, son de orígenes distintos, con lo cual, toda la cadena nuestra se encarece, pero tenemos que dar abastecimiento igualmente. La subida de costes nos afecta a todos, también a los productores de semillas porque hay que acelerar más la innovación.

H. Vidal: Yo creo que todos los eslabones de la cadena nos estamos adaptando a la nueva problemática, estamos intentando dar soluciones a los nuevos retos y el productor va en esa dirección para poder seguir produciendo en Murcia o en cualquier parte de España, porque nuestro país es clave a la hora de suministrar producto a Europa en invierno. Soy optimista, no creo que el mercado vaya a desaparecer, ahora bien, tiene que haber una regulación, tenemos que hacer todo más eficiente, más sostenible y ajustar los gastos, y eso va en línea con una mayor mecanización, tecnificación e innovación, y todos tenemos que ir de la mano para llevarlo a cabo.

E. Alegre: Para los productores de plástico hay mucha incertidumbre al no poder planificar a más largo plazo, los programas que se cierran con los supermercados quedan muchos en el aire y no puedes coger un compromiso real a seis meses. Con el aumento de costes de materias primas y de energía, nos hemos visto obligados a realizar ofertas a un mes; siempre que se han podido prolongar, las hemos prolongado, pero hemos cambiado mucho los precios a mitad de campaña porque no estamos acostumbrados a trabajar así, y los clientes tenían cerrados los programas para los supermercados y han tenido que renegociar todo, también con los operadores de envases de cartón o de otros tipos.

J. Cánovas: Tenemos un gran cambio desde el punto de vista inflacionario, pero también nos están cambiando la metodología de cultivo. Hay un fuerte intervencionismo por parte de la Administración, que se une a los efectos del cambio climático. Hasta la fecha, no hemos podido traspasarlo a lo que es la venta. Nosotros hemos intentado actuar a niveles de asociaciones de poder y hemos pedido que nos den más tiempo en materia normativa, pero las autoridades, en un principio, no quieren, con lo cual, afecta a la relación futura entre la producción y la demanda.

Cambio climático

¿Es el agua el principal desafío para este año 2023?

J. Cánovas: Exacto, estamos preocupados por el agua y por el asunto regulatorio. En el tema del agua, al final, tendremos que llegar a un acuerdo todas las partes, es lo más lógico. Aunque la política lleva unos tiempos diferentes a la producción, tendremos que llegar a un consenso. Por otra parte, estoy muy preocupado con el cambio climático, tenemos que ver cómo nos adaptamos, si cambiamos o no las variedades, aún no sabemos qué decisión tomar. Desde el punto de vista regulatorio, esperamos que también se pueda negociar y llegar a un punto de acuerdo. Si hay que cambiar el modelo, lo haremos, pero no podemos hacerlo todo en seis meses y, sobre todo, precisamente en estos momentos tan difíciles.

JOSÉ CÁNOVAS,Director Comercial de Fruca.

JOSÉ CÁNOVAS, Director Comercial de Fruca.

C. Olmos: En la zona Este de Almería la garantía de disponibilidad de agua desde luego es el principal desafío. El control de los costes es otro de los principales desafíos, los incrementos de costes están ahí, también los del agua. El consumo en general en Europa se puede ver alterado por el incremento de los precios, pero no tanto en estos cultivos. Estoy convencido de que un consumidor no deja de comprar una lechuga porque en vez de valer 85-90 céntimos te valga 1,1 euros. Es decir, al mes va a consumir 8 lechugas y van a ser 2 euros de diferencia. Eso no debe condicionar tanto como para reducir el consumo. Pero finalmente, sin agua no se podrá producir.

H. Vidal: Efectivamente ahora estamos con incertidumbre por el agua. También hay empresas cuya situación financiera es bastante delicada, en periodos de crisis siempre hay una criba, hay empresas que no han hecho bien los deberes y desaparecen, pero siempre aparecerán nuevas y, con las ya existentes, cubrirán ese hueco que han dejado aquellas.

D. Bodas: Creo que falta mucha educación a nivel de entender qué es la agricultura, y que se comprenda mejor cómo nos hemos adaptado a cualquier situación, a las crisis alimentarias que hemos tenido. En materia de agua, necesitamos planes hidrológicos nacionales, es decir, planes efectivos en todo el país. Y también es necesario que se entienda mejor el uso y la reciclabilidad de los elementos que acompañan a un alimento, explicando qué es la seguridad alimentaria para el consumidor y el porqué de las variedades.

Ante esta situación, ¿la planificación de los cultivos está cambiando?

H. Vidal: La agricultura, desde Mesopotamia, ha ido evolucionando hasta hoy, ya hemos visto que hay invernaderos en Holanda donde está todo controlado, humedad, temperatura, agua, luz, por lo que sí que cambia la planificación de cultivos.

HÉCTOR VIDAL,Responsable de cultivo de hoja de Syngenta.

HÉCTOR VIDAL, Responsable de cultivo de hoja de Syngenta.

J. Cánovas: El cultivo de hoja necesita una climatología muy específica. Podríamos hablar de producir en otras zonas con más lluvias o humedad, pero con otras temperaturas más extremas. Por eso, no es tan fácil sustituir nuestra zona. Hemos estudiado otras como el norte de África, pero el coste logístico es mucho mayor que el ahorro de la mano de obra. En cuanto a la planificación de los cultivos, debemos tomar riesgos sobre las variedades en las diferentes épocas del año.

C. Olmos: Sí que ha cambiado la planificación en cuanto a que ahora se adapta más a la demanda, todas las disponibilidades están planificadas, las empresas en los últimos años han evolucionado y se han profesionalizado trabajando en los programas con volúmenes ya definidos, consiguiendo precios más estables, tratando de buscar estabilidad en la rentabilidad. Lo incontrolable realmente es el efecto del clima, cuando se aceleran los cultivos por las temperaturas y hay excedente, eso no se puede planificar. Nunca sabes cuándo vendrán temperaturas anómalas o cuándo serán normales.

Rentabilidad

La falta de rentabilidad, ¿es algo endémico del sector o es coyuntural? ¿Cómo se puede mejorar en el actual contexto?

C. Olmos: En el sector siempre ha habido años buenos y años malos, unos con más rentabilidad y otros con menos. Yo creo que este último año viene marcado por la falta de rentabilidad, incluso, en negativo, algo que en el sector no supimos prever. Sabíamos que iba a ocurrir, pero quizás las empresas del sector reaccionamos tarde a la hora de transmitir los incrementos de los costes. Incluso algunos clientes no han aceptado estas subidas hasta que no han visto la situación límite y agónica de algunos proveedores. Pienso que ahora nos encontramos en un momento donde toda la cadena de valor es consciente de la delicada situación que atraviesa el sector y la importancia de valorar los productos, sin olvidarnos del coste de producción.

La mecanización, clave para erradicar la falta de mano de obra

Es uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta el sector del cultivo de hoja para incrementar el rendimiento, reduciendo los costes de recolección. Desde Primaflor consideran que será la pieza fundamental para acabar con los graves problemas de mano de obra actuales. “Cada vez hay menos mano de obra dispuesta a trabajar en el campo, además de que cada vez es más costosa”, explica Carlos Olmos. Por ello, el sector debe virar hacia otros productos mecanizables, en busca de nuevas variedades que permitan una mayor tecnificación porque la hoja actual admite un bajo grado de mecanización. El éxito de este proceso en el cultivo de hoja también pasa por invertir en nuevos desarrollos tecnológicos y maquinaria, además de hacerlo en nuevas fincas, más adaptadas a las características de este producto. “En el sureste de España, el suelo tiene muchas piedras y eso no le va muy bien a la mecanización”, apunta el director Comercial de Fruca, José Cánovas. “Tenemos que hacer inversiones más grandes y también adaptar las fincas si queremos acometer este cambio tan sustancial”.

H. Vidal: En este momento la rentabilidad pasa por la producción y los factores limitantes son el agua y la incidencia de bremia que hay en este momento. Respecto al agua, desde Syngenta estamos buscando soluciones para adaptarnos a nuestras condiciones, intentando desarrollar variedades que resistan mejor la sequía y que sean más eficientes. También tenemos una variedad de colirábano que necesita la mitad de aporte de nitrógeno que una estándar. En resumen, hay soluciones e innovaciones disponibles, debemos encontrar el equilibrio y seguir trabajando en nuevas alternativas.

¿Cómo se aumenta el rendimiento en el campo? ¿Hay que cambiar la forma de producir?

H. Vidal: Yo no creo que cambie la forma de producir, se tendrá que ir adaptando a la nueva situación, es decir, tenemos que ser más tecnificados, habrá que ser más eficientes, la forma de producir en campo será más sostenible… También tenemos un problema bastante grande a nivel europeo, ya que se están prohibiendo herbicidas y pesticidas. Todo esto, poco a poco, está poniendo al agricultor en jaque y, a día de hoy, las alternativas son bastantes limitadas, pero yo soy optimista y creo que en la Región los productores están preparados para ir afrontando esos retos, aunque va a costar, sin duda.

C. Olmos: En el corto plazo, tampoco creo que haya grandes cambios en la manera de cultivar. Es cierto que tendremos variedades con más rendimiento y más resistentes a plagas. A nivel varietal seguirá habiendo mejoras y una parte tendrá que ser hidropónico. Primaflor ya trabaja en ello, tenemos invernaderos de 7 hectáreas aproximadamente de pak- choi, acelga china, que es 100% hidropónico. Pero no todos los productos se ajustan bien a este sistema o al menos aún no se ha encontrado la técnica correcta para cada cultivo, para obtener una calidad adecuada y a un coste razonable.

¿Qué pasa con los costes, cómo os están afectando?

C. Olmos: Los costes de cultivo, a día de ayer, estaban por encima del 15%. A día de hoy, probablemente ya estemos más cerca del 20%. Hay costes que se están estabilizando y no se prevén las subidas drásticas que vivimos hace un año, pero tampoco hay perspectivas de que vayan a bajar, pues los costes de mano de obra suben y ponderan negativamente sobre el coste final.

J. Cánovas: Uno de las últimas subidas ha sido el SMI, que condiciona mucho nuestros costes de mano de obra, con lo que tenemos que actualizar las tablas salariales, y ya tenemos un 8% de incremento que no teníamos presupuestado. Un gran porcentaje de nuestro coste final es mano de obra y hemos visto en los últimos dos años que todo ha sido muy volátil.

H. Vidal: En nuestro caso hemos tenido que hacer ajustes. Nosotros tenemos contratos de logística en los países productores, pero se han tenido que revisar porque el coste de producir las semillas y de traerlas, en este caso, a Europa, ha aumentado, con lo cual ha habido que revisar todo el modelo con la situación actual.

Normativa

¿Qué opináis sobre la nueva regulación sobre el uso del plástico?

E. Alegre: Considero que se encarece gratuitamente un producto que es de acceso básico a la alimentación. No estamos hablando de artículos de lujo, estamos hablando que el 35% de la cesta de la compra son alimentos para un hogar, entonces desde Infia seguimos la línea de plásticos origen reciclado desde mayo de 2018, pero después se han creado unas inercias, tensiones al alza de precios, y en la actualidad el plástico reciclado está más caro. Cuando empezamos en 2018 con 100% r-PET, teníamos disponibilidad absoluta de PET reciclado. Pero en estos cinco años, las embotelladoras de agua, zumos, refrescos, etc., están metiendo más PET reciclado en sus propios envases y ahora mismo el PET está más caro y este impuesto hará que suba más el material virgen. Esto encarece un envase que hasta la fecha ha garantizado la seguridad alimentaria y ha minimizado el desperdicio alimentario, que en Europa está en torno al 3% y en países subdesarrollados, en el 40%.

ENRIQUE ALEGRE,Sales Key Account Manager de Infia Ibérica.

ENRIQUE ALEGRE, Sales Key Account Manager de Infia Ibérica.

J. Cánovas: Tenemos que separar dos asuntos; por un lado, lo que es el impuesto al plástico en general, con el que no estamos de acuerdo, y luego, dentro de la cadena de alimentación, que quieren eliminar este material en todas las frutas y verduras, que me parece una verdadera barbaridad para cualquier producto de hoja. Tenemos un caso muy patente que es Francia, donde sabían perfectamente que no podían restringir el plástico en la lechuga y existen unas moratorias. Y aquí, en España, parece que tenemos que ser más que nadie, no sé cómo quieren vender un producto de hoja sin plástico.

C. Olmos: El impuesto al plástico lo recibe el fabricante y lo transmite a la cadena, pero a la hora de transmitirlo nosotros a la cadena de valor, es complicado. Una empresa como Primaflor podría llegar a soportar importantes cargas económicas por este motivo, pero a la hora de transmitirlo es complicado y puede llegar a suponer otro gran incremento de costes difíciles de asumir ni por las empresas, ni por los consumidores. Pese a los esfuerzos en la reducción del uso de plástico, un elevado porcentaje utilizado es reciclable. Es importante que los consumidores sepan que parte del precio que pagan es un impuesto especial al plástico no reciclado. Por eso, los retailers deben informar al consumidor del impacto que el impuesto tiene en el PVP. Respecto a la nueva ley que obliga a eliminar el uso de plástico en el packaging de las lechugas, esta medida aumentará el desperdicio alimentario por reducción de la vida útil en el punto de venta.

D. Bodas: Tenemos un silencio administrativo que es complejo, no sabemos quién nos va a dar respuesta, qué es lo que va a ocurrir, porque tenemos seis meses de demora para que la AESAN y distintas administraciones públicas definan cuáles van a ser las excepciones que va a tener esta normativa. Hay que estudiar cómo nos afecta en productos específicos que no se van a poder vender con plástico, a nuestros clientes, a los productores de envases… Y los supermercados también tienen que hacer una selección de qué productos pueden entrar en función de cómo acabe la ley, si entran el 100% de lo que tenían o si tienen que reducir el surtido. En el caso de Syngenta, se nos pide más vida útil de las variedades, así que tenemos que buscar la manera de conseguirlo, aunque las lechugas es posible que queden excluidas del impuesto. Veremos qué productos quedan excluidos y cuáles no; la cuarta gama debería quedar excluida. Con una mayor vida útil, el producto aguantará más en la bolsa y debemos tener en cuenta la seguridad alimentaria.

DAVID BODAS,Responsable de Proyectos con la Cadena de valor de Syngenta.

DAVID BODAS, Responsable de Proyectos con la Cadena de valor de Syngenta.

H. Vidal: Nosotros no podemos entrar con el plástico porque no es nuestro campo, pero estamos desarrollando nuevas tecnologías que permitan mejorar la conservación, aportando soluciones para reducir el plástico, ser más eficientes y más rentables en la producción.

Innovación

La IV Gama pasó un momento difícil durante la pandemia, pero ha resurgido en 2022. ¿Qué se espera para 2023 y qué innovaciones se están desarrollando?

C. Olmos: Creo que 2023 va a ser un gran año de consumo de IV Gama. Van a aparecer innovaciones en ensaladas, pero no serán grandes, ni disruptivas, nuevas mezclas y sabores, pero desde luego se ajustarán a las nuevas necesidades y hábitos de consumo que la inflación nos ha hecho llegar polarizando el consumo de ensaladas y ensaladas completas con proteína.

D. Bodas: Probablemente la IV Gama sea uno de los vehículos que mejor muestran la innovación en el sector. Sin embargo, el consumidor no lo percibe, mientras que el supermercado, sí. En cuanto a los envases, ya se está innovando, puedes comer una ensalada en bowl todos los días y, a final de mes, tienes 30 cajas que puedes usar para lo que tú quieras. Hay bowls con la proteína ya añadida, con tapa para que el consumidor pueda reutilizarlos, por ejemplo.

E. Alegre: Yo creo que las soluciones en IV Gama ya están hechas, se producen envases de origen reciclado con unas características, donde hay una atmósfera modificada y la merma es mínima. Respecto a la tendencia de uso de envases propios por parte de los consumidores, creo que hay que tener cuidado en el caso de que el cliente lleve su propio envase porque el supermercado no se hace responsable de lo que tú pongas ahí si está sucio porque entonces ya no hay una garantía sanitaria.

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