En el caso de la sandía, las condiciones meteorológicas registradas en los principales mercados europeos no están favoreciendo el consumo. No obstante, la limitada disponibilidad de producto en origen continúa sosteniendo las cotizaciones en niveles elevados.
El melón está registrando una evolución comercial positiva en todas sus variedades. La oferta disponible en Almería sigue siendo reducida y los volúmenes procedentes de Ultramar, principal competencia del melón almeriense durante el mes de abril, están entrando en el mercado de forma limitada, circunstancia que favorece la comercialización de la producción local.
Incertidumbre en el mercado
Los primeros pasos de la campaña de sandía y melón han estado condicionados no solo por la incertidumbre del mercado, sino también por diversos factores agronómicos y climáticos que han afectado al desarrollo de los cultivos y al calendario productivo. Los primeros trasplantes se realizaron con cierto retraso, influenciados por los elevados precios registrados al cierre de la campaña de otoño. Asimismo, la polinización, especialmente en las plantaciones más tempranas, se vio ralentizada como consecuencia de unas condiciones meteorológicas adversas. La sucesión de episodios de fuertes vientos, el déficit de radiación solar derivado de la elevada nubosidad y las bajas temperaturas durante las primeras fases del cultivo han condicionado el calendario comercial.
Tradicionalmente, la campaña de sandía comienza en Almería en torno al 15 de abril, y una o dos semanas después se inicia la de melón. Sin embargo, durante la presente campaña el mes de abril ha registrado una oferta limitada y no será hasta el mes de mayo cuando se alcancen volúmenes significativos.
La elección varietal, en busca de rentabilidad y estabilidad
En cuanto a las tendencias varietales, los productores de sandía continúan apostando mayoritariamente por la sandía rayada, apreciándose un ligero ascenso de la superficie de sandía negra. En el caso del melón, el tipo amarillo mantiene su posición predominante. La elección varietal, tanto en melón como en sandía, continúa orientándose prioritariamente hacia productos que permitan mejorar la productividad, la precocidad, la resistencia frente a plagas y enfermedades, así como la facilidad de cuajado, factores considerados estratégicos para garantizar la rentabilidad y estabilidad de las explotaciones agrícolas.



