Tuta absoluta lleva años siendo la pesadilla de los tomateros. Esta polilla minadora perfora hojas, tallos y frutos, arruina la cosecha y obliga a multiplicar los tratamientos químicos. BASF ha desarrollado una respuesta que no pasa por más química: RAK® Tuta es un difusor que impregna el invernadero con la feromona sexual de la hembra, desorientando por completo al macho y cortando de raíz el ciclo reproductivo de la plaga.
La idea es tan simple como eficaz: si el macho no encuentra a la hembra, no hay apareamiento; sin apareamiento, no hay larvas ni daños. Y todo sin dejar rastro de residuos en el fruto.
Un difusor que además desaparece solo
Uno de los aspectos que más llamó la atención entre los asistentes fue la biodegradabilidad del dispositivo. Al contrario que los difusores de plástico convencionales (que hay que recoger a mano con el coste de mano de obra que eso implica), RAK® Tuta está fabricado con material de origen vegetal y se certifica como biodegradable en suelo (certificación TÜV Austria, norma EN 13432). Cuando termina la temporada, cae al suelo y se degrada por sí solo en pocos meses.
Cada difusor aguanta entre 180 y 200 días (suficiente para cubrir un ciclo completo de cultivo) y es totalmente compatible con los insectos auxiliares que se utilizan en el control biológico. No afecta a Nesidiocoris, Trichogramma ni Orius, ni deja residuos en el tomate.
El cerebro humano también cae en la trampa
La jornada, presentada por Patricio Fitz Simon (director de Soluciones Agrícolas de BASF España) y desarrollada por Arturo Sanz y Pedro Ríos, reunió a 152 profesionales del sector del tomate bajo plástico en el restaurante La Jábega. Un aforo que habla por sí solo del interés que está despertando esta solución en una zona donde Tuta absoluta es un problema cotidiano.
El evento guardaba una sorpresa: Ignacio Crespo (divulgador y director del programa de Cadena Ser, Serendipias) ofreció una charla titulada «Tu cerebro también cae en la trampa», en la que trazó un divertido paralelismo entre la confusión que sufre la polilla en el invernadero y los engaños que nos juega nuestro propio cerebro a la hora de tomar decisiones. Una forma de cerrar el día que nadie esperaba y que dejó al público pensando.



