Las estadísticas oficiales correspondientes al primer semestre de 2026 confirman una tendencia que el sector viene observando desde hace tiempo. Entre enero y junio, la banana comercializada en España alcanzó las 241.582 toneladas, lo que supone un incremento de 30.541 toneladas, un 14,5% más que en el mismo periodo del año anterior.
El crecimiento del plátano canario fue considerablemente menor. En esos seis primeros meses se comercializaron 178.689 toneladas, cerca de 15.000 más que un año antes, lo que representa un aumento del 9,15%. Esta diferencia de crecimiento vuelve a favorecer a la banana y reduce el espacio ocupado por el producto isleño.
Con estos datos, la banana importada ya representa entre el 54% y el 64% del mercado peninsular, mientras que la cuota correspondiente al plátano de Canarias se mueve entre el 36% y el 46%. Se trata de un registro todavía peor que el contabilizado hasta mayo y supone un nuevo revés para el sector.
Los precios agravan la situación de los agricultores
La pérdida de cuota llega, además, en un momento especialmente delicado para los productores canarios. Los precios medios previstos para las ventas de este verano están siendo considerados ruinosos por los cosecheros, con liquidaciones que podrían situarse alrededor de 0,37 euros por kilo para la fruta de calidad extra.
Mientras tanto, los costes de producción agrícola se sitúan actualmente en una horquilla estimada de entre 0,70 y 0,80 euros por kilo, a la espera de una revisión al alza. La diferencia entre ambos valores deja a los agricultores sin margen de rentabilidad, incluso teniendo en cuenta la ayuda del Posei, situada actualmente en 0,32 euros por kilo. El problema se agrava porque alrededor del 90% del plátano comercializado desde Canarias tiene como destino el resto de España, fundamentalmente la Península y Baleares.
La evolución de las ventas confirma una tendencia que ya se venía anticipando en los últimos años. El aumento de la oferta de banana está siendo superior al crecimiento registrado por el plátano canario, lo que provoca una pérdida progresiva de cuota para la producción de las islas.


