El consejero de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, Ramón Fernández-Pacheco, ha abordado esta nueva etapa durante una reunión de trabajo con representantes del Clúster Agroalimentario de Andalucía (Landaluz), Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía y la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA).
El encuentro se enmarca en la interlocución permanente que mantiene la Junta con los principales agentes del sector y ha servido para analizar algunos de los retos que marcarán las políticas de apoyo a la agroindustria durante la nueva legislatura.
Una industria clave para la economía andaluza
La decisión de crear esta nueva Secretaría General responde a la dimensión que ha alcanzado la industria agroalimentaria en Andalucía. La comunidad cuenta actualmente con cerca de 5.800 industrias vinculadas a esta actividad, que representan el 19 % del conjunto de las industrias regionales.
Su aportación también se refleja en el empleo y en la generación de valor. El sector representa el 18 % del Valor Añadido Bruto industrial de Andalucía y concentra el 24,3 % del empleo industrial de la comunidad.
Fernández-Pacheco ha definido la agroindustria como un pilar socioeconómico y estratégico de primer orden. En este sentido, ha defendido que el Gobierno andaluz continuará acompañando a las empresas para afrontar los retos existentes y aprovechar las oportunidades de crecimiento.
La nueva estructura pretende precisamente adaptar la actuación de la Consejería a las necesidades de las empresas. Entre sus objetivos estarán reforzar el acompañamiento al sector, fomentar la innovación y la digitalización y favorecer nuevas inversiones.
Horizonte 2030 para impulsar la agroindustria
Uno de los asuntos centrales abordados durante la reunión ha sido la futura estrategia que marcará las políticas de apoyo a la industria agroalimentaria andaluza. Se trata de la Primera Estrategia de la Industria Agroalimentaria Andaluza, con Horizonte 2030.
El documento se encuentra actualmente en proceso de elaboración y la Consejería está ultimando su contenido junto a los principales agentes económicos y sociales. El trabajo se desarrolla además en colaboración con la Consejería competente en materia de Industria.
La estrategia pretende establecer las líneas de actuación que permitan fortalecer una actividad considerada esencial para la economía regional. La innovación, la inversión y la digitalización estarán entre los elementos que deberán contribuir a mejorar la competitividad de las empresas.
Para el Gobierno andaluz, este proceso representa también una oportunidad para poner la estructura administrativa al servicio de las necesidades reales de la agroindustria y reforzar su capacidad para afrontar los cambios del mercado.
Cooperación ante los retos del sector
La necesidad de mantener una colaboración estrecha entre Administración y empresas ha sido compartida por los representantes presentes en el encuentro. Desde la CEA, Luis Picón, director de Relaciones Institucionales, ha destacado la importancia de mantener abierta la interlocución ante los desafíos que afronta actualmente el tejido empresarial.
Entre las cuestiones señaladas se encuentran las consecuencias todavía presentes de la Guerra de Ucrania, la situación del Estrecho de Ormuz y las dificultades que continúan encontrando algunas empresas para disponer de personal cualificado.
Picón ha reafirmado la disposición de la organización empresarial a seguir trabajando junto a la Consejería para abordar estas cuestiones desde el diálogo y la colaboración.
El objetivo compartido es que las decisiones y políticas de apoyo tengan en cuenta las circunstancias a las que se enfrentan diariamente las empresas agroalimentarias y contribuyan a mejorar su capacidad de respuesta.
El modelo cooperativo, ligado al territorio
Las cooperativas ocupan también una posición relevante dentro de la industria agroalimentaria andaluza. Jaime Martínez-Conradi, director general de Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía, ha destacado que más del 50 % de la producción de las industrias agroalimentarias de la comunidad está vinculada a este tipo de empresas.
Según ha señalado, el 60 % de la facturación de la agroindustria andaluza corresponde a un modelo cooperativo. Su importancia va más allá de las cifras económicas, debido a la estrecha relación de estas empresas con los territorios donde desarrollan su actividad.
Martínez-Conradi ha subrayado que las cooperativas están vinculadas al territorio, no pueden deslocalizarse y contribuyen a generar riqueza y empleo en las zonas donde se encuentran.
Este arraigo convierte al modelo cooperativo en uno de los elementos relevantes a tener en cuenta en las políticas destinadas a fortalecer la industria agroalimentaria andaluza.
Una apuesta por la primera industria de Andalucía
La creación de la Secretaría General también ha sido valorada positivamente por Landaluz. Miguel Ángel Jiménez, secretario general de la organización, ha destacado el mayor peso político que adquiere la industria agroalimentaria con esta nueva estructura dentro de la Consejería.
Jiménez ha reafirmado el compromiso de Landaluz con un sector que considera fundamental para la comunidad. En su valoración, la agroindustria constituye la primera industria de Andalucía, además de ser la mayor agroindustria de España y un sector líder en exportaciones.
Con la nueva Secretaría General y la futura Estrategia de la Industria Agroalimentaria Andaluza Horizonte 2030, la Junta busca consolidar un marco de apoyo más específico para una actividad que tiene un peso decisivo en la economía regional.
El reto será trasladar esta apuesta institucional a medidas capaces de impulsar la competitividad, la innovación, la inversión y el empleo, al tiempo que se mantiene el diálogo con las empresas, cooperativas y organizaciones que forman parte de la cadena agroalimentaria andaluza.

