El sector de las frutas tropicales afronta una etapa de profunda transformación. La presión sobre los costes, las tensiones logísticas, la falta de mano de obra, los retos climáticos y la necesidad de garantizar suministro durante todo el año están obligando a las grandes compañías internacionales a replantear sus modelos de producción, abastecimiento e innovación. En este contexto, Fyffes está reforzando una estrategia basada en la diversificación de orígenes, la cercanía con sus socios, la eficiencia operativa y una diferenciación cada vez más vinculada a la marca, la sostenibilidad y el impacto social.
Así lo explica Claudio Finol, Chief Strategy and Innovation Officer en Fyffes, quien reconoce que muchos de los problemas que hoy condicionan al sector “no son nuevos”, aunque sí se han intensificado en los últimos años.
ADN comercial y vocación productora
Uno de los elementos diferenciales de Fyffes, según Finol, reside en su evolución histórica. La compañía nació y creció con un marcado perfil comercial, muy vinculado al trading y al contacto con el cliente, pero con el tiempo ha avanzado hasta convertirse también en productor, con tierra y capacidad productiva propia.
“Venimos de un mundo en el que no teníamos nuestras propias fincas y hemos evolucionado hasta ser productores. Sabemos trabajar desde ese punto híbrido”, explica. Esa combinación entre conocimiento comercial, producción propia y relación estrecha con clientes permite a la compañía manejar mejor la complejidad del mercado y proteger sus márgenes operativos en una industria especialmente ajustada.
Innovación para ganar eficiencia
Para Claudio Finol, la innovación no consiste únicamente en incorporar nuevas tecnologías, sino en desarrollar la capacidad de tomar mejores decisiones en un entorno cada vez más complejo. En un sector expuesto a factores como el clima, la geopolítica o las tensiones logísticas, el verdadero reto es reducir la incertidumbre allí donde la compañía sí puede actuar.
En esa línea, Fyffes está incorporando herramientas de inteligencia artificial para reforzar la planificación de la producción, mejorar la previsión de la demanda y optimizar el uso de recursos. La compañía también avanza en la implantación de sensores y sistemas de monitoreo en campo que permiten anticipar incidencias, aumentar la eficiencia y utilizar los insumos de forma más precisa.
Para Finol, la innovación no persigue únicamente reducir costes, “no podemos controlar el clima o la geopolítica. Lo que sí podemos controlar es la calidad de nuestras decisiones. La tecnología nos ayuda a ser más resilientes, más eficientes y a avanzar en nuestros objetivos de sostenibilidad”, explica.
Marca, consumidor e impacto
En un mercado donde la banana sigue siendo percibida en muchas ocasiones como un producto básico, Fyffes está trabajando para reforzar el valor de la marca y acercarse al consumidor final. Para Finol, la gran oportunidad no está únicamente en construir una marca reconocible, sino en dotarla de valores y de una huella positiva. El objetivo es evitar la commoditización de una categoría con alta penetración en el consumidor, pero sometida a una fuerte presión de precio. “La gran oportunidad, además de una marca, es estar cerca del consumidor y relacionar al consumidor con una marca con valores”, concluye.



