Comprar un plato preparado, calentarlo en el microondas del supermercado y comerlo en el propio establecimiento se ha convertido en una práctica cada vez más habitual. Lo que hace unos años era una excepción, hoy forma parte de la estrategia de numerosas cadenas de distribución. Este nuevo modelo, conocido como «mercaurante«, está transformando los hábitos de consumo y generando un intenso debate con el sector hostelero.
El auge de los «mercaurantes» responde a nuevos hábitos de consumo
La aparición de espacios para consumir comida preparada dentro de los supermercados no responde únicamente al ahorro económico. Según especialistas de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), este fenómeno refleja una evolución en la forma de vivir y consumir en las ciudades. La creciente demanda de soluciones rápidas y cómodas ha impulsado a las cadenas a ampliar sus servicios más allá de la venta tradicional de alimentos.
El cambio también está relacionado con una nueva realidad social. El incremento de los hogares unipersonales, las largas jornadas laborales y la falta de tiempo para cocinar han favorecido el crecimiento de este tipo de propuestas. De hecho, el 95 % de los consumidores ya incorpora platos preparados a su cesta de la compra, según datos de AECOC.
Supermercados que apuestan por una experiencia de compra más completa
Las cadenas de distribución ya no buscan únicamente llenar la despensa de sus clientes. Cada vez compiten más por ofrecer soluciones para el consumo inmediato, incorporando microondas, mesas y zonas habilitadas para comer dentro de algunos establecimientos.
Esta estrategia añade valor al servicio y responde a las necesidades de quienes pasan gran parte del día fuera de casa. No obstante, su implantación depende de factores como el tamaño de la tienda, su ubicación o el espacio disponible. Algunas empresas, como Mercadona, solo incorporan estas áreas en determinados supermercados.
La hostelería teme un impacto sobre el menú del día
La expansión de estos espacios no ha pasado desapercibida para el sector hostelero. Hostelería de España ha mostrado su preocupación al considerar que algunos supermercados desarrollan una actividad muy similar a la de un restaurante, aunque bajo un marco regulatorio, laboral y administrativo diferente.
Sin embargo, los expertos consideran que ambos modelos ofrecen propuestas distintas. Mientras los restaurantes aportan cocina elaborada, atención personalizada y una experiencia gastronómica, los supermercados se centran en la rapidez, el autoservicio y un precio más competitivo. Aun así, reconocen que este formato puede afectar especialmente al negocio del menú del día en zonas de oficinas y de gran tránsito de trabajadores.
La regulación marca la diferencia entre supermercado y restaurante
El principal debate se centra en determinar cuándo una zona para consumir alimentos deja de ser un servicio complementario y pasa a funcionar como un establecimiento de restauración. Desde el ámbito jurídico, esta cuestión depende de un conjunto de normativas estatales, autonómicas y municipales que regulan este tipo de actividades.
Uno de los textos de referencia es el Real Decreto 1021/2022, que regula las condiciones higiénicas del comercio minorista. Esta normativa contempla las denominadas «zonas de degustación», entendidas como espacios donde los clientes pueden consumir productos adquiridos en el propio establecimiento de forma accesoria. La interpretación de ese carácter complementario será determinante para establecer si estos nuevos formatos deben asumir las mismas obligaciones que los restaurantes tradicionales.


