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26 Ago 2026 | Actualizado 08:03

Revista del Sector Hortofrutícola

El 86% de la población se siente mal al desperdiciar alimentos

La 3º edición del Barómetro de AECOC en colaboración con Phenix evidencia la brecha entre la concienciación y los hábitos reales en los hogares españoles

Desperdicio alimentario

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La concienciación sobre el desperdicio alimentario sigue creciendo en España, pero no siempre se traduce en cambios reales de comportamiento. Según la 3º edición del Barómetro de AECOC en colaboración con Phenix, sobre Desperdicio Alimentario en los hogares, el 86% de los consumidores reconoce sentirse mal cuando se estropea la comida en casa, aunque un 23% admite que sigue tirándola de forma habitual.

Este dato pone de manifiesto una paradoja cada vez más evidente: existe una fuerte sensibilidad social hacia el problema, pero aún persisten barreras cotidianas que dificultan su reducción efectiva.

Conciencia alta, hábitos mejorables

En los últimos años, los hogares españoles han mejorado su gestión de los alimentos. De hecho, en la última década ha aumentado un 53% el número de hogares que aseguran gestionar mejor su comida. Sin embargo, el desperdicio sigue formando parte de la rutina doméstica, especialmente por causas evitables.

El principal motivo sigue siendo el olvido: más de la mitad de los consumidores reconoce que deja alimentos en la nevera o despensa hasta que se estropean. A esto se suman factores como calcular mal las cantidades o comprar más de lo necesario.

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Además, ciertos productos concentran gran parte del desperdicio. Las frutas y hortalizas encabezan la lista, seguidas del pan y los alimentos preparados.

A pesar de esta realidad, los consumidores muestran una actitud cada vez más proactiva. El 80% revisa la fecha de caducidad antes de comprar, el 69% planifica sus menús y el 64% congela productos para alargar su vida útil.

Sin embargo, estas medidas no siempre son suficientes. Incluso entre quienes intentan aprovechar mejor los alimentos, el 31% reconoce que termina tirando las sobras porque se estropean. Esta brecha entre intención y acción abre una oportunidad clara para impulsar soluciones más prácticas, accesibles y adaptadas al día a día del consumidor.

Más información y herramientas para cambiar hábitos

El estudio también apunta a la necesidad de reforzar la educación y el acompañamiento al consumidor. Factores como la falta de planificación, el desconocimiento sobre la conservación de según qué alimentos o la percepción de que algunos alimentos “no merecen la pena” guardarse siguen siendo determinantes.

En este contexto, iniciativas como ofrecer recetas con sobras, mejorar el etiquetado o facilitar herramientas digitales que ayuden a gestionar la despensa se posicionan como claves para reducir el desperdicio en el hogar.

Además, el consumidor también mira hacia las empresas. El 59% afirma que conocer las iniciativas de un establecimiento contra el desperdicio influye en su decisión de compra, lo que refleja un cambio hacia un consumo más exigente y consciente.

“El principal desafío ya no es solo concienciar, porque eso ya está ocurriendo, sino ayudar a trasladar esa preocupación a hábitos reales en el día a día. Ahí es donde las empresas tienen un papel fundamental, porque son quienes pueden facilitar ese cambio con soluciones concretas, desde cómo se gestionan los excedentes hasta cómo se informa y se acompaña al consumidor. Hoy vemos una brecha clara entre lo que sentimos y lo que hacemos, y reducirla pasa por integrar procesos, tecnología y herramientas que hagan más fácil aprovechar los alimentos. En Phenix trabajamos con empresas precisamente para que puedan reducir el desperdicio de forma operativa y medible, generando al mismo tiempo un impacto positivo que también llega al consumidor final”, señala Alejandro Andreu Vilà, Head of Iberia Phenix.

La entrada en vigor de la Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario refuerza este cambio de paradigma, impulsando a todos los actores de la cadena a adoptar un papel más activo en la reducción del desperdicio.

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