Entrevista a Alberto Montaña Peris, director general de Vicente Peris.
El sector de IV y V Gama es sinónimo de innovar, aunque muchas veces más sobre lo que ya existe que partiendo de cero. ¿Es cierto?
La tendencia es esa. Se parte de lo que hacemos bien: perfeccionar procesos, adaptar formatos, mejorar envases o aplicar tecnología para alargar la vida útil sin afectar a la calidad. Debe haber lugar para los nuevos proyectos, pero el objetivo no es inventar radicalmente algo nuevo, sino mejorar lo que ya funciona.
Innovar implica no perder el foco. Especializarnos más en los productos y profundizar es lo que permite que la innovación sea eficaz y tenga sentido.
Es muy importante el componente saludable. ¿Están trabajando en este sentido?
Sí, nuestro producto no se entiende de otra manera. Llevamos ya más de una década apostando por fruta fresca, sin aditivos y lista para consumir, precisamente para facilitar una alimentación saludable sin renunciar al sabor ni a la calidad.
Trabajamos con materia prima seleccionada y de origen controlado, y con procesos diseñados para cuidar al máximo el producto en cada fase. No entendemos lo saludable como un mensaje añadido, sino como una consecuencia directa de cómo trabajamos la fruta desde el origen al consumidor.
El desarrollo de IV Gama en frutas es aún incipiente en España, ¿Por qué?
Hay una combinación de factores. Existe una fuerte cultura de consumo de fruta entera, principalmente en el ámbito doméstico, asociada a una percepción de frescura que se vincula con el producto sin procesar. A esto se suma una sensibilidad creciente con los envases, aunque a menudo no se distingue entre materiales y su reciclabilidad real.
Para la industria, la IV Gama es un reto técnico. No es lo mismo procesar hortalizas o productos más estables que fruta fresca, donde influyen factores como la maduración, la oxidación, el corte, la trazabilidad o el control ambiental. No todas las empresas están equipadas.
¿Cuál es vuestra forma de captar tendencias de consumo (un responsable, un centro de innovación, … ?
Captar tendencias es nuestro trabajo diario. Se realiza de forma transversal en los distintos departamentos. Escuchamos mucho al cliente, analizamos datos de consumo, conversamos con distribuidores y compradores, y prestamos atención a lo que ocurre en otros países.
¿Hacia dónde se dirige la innovación?
Hacia una fruta más fácil de consumir, más duradera, con menos desperdicio y, por supuesto, con más sabor.
¿Cuáles son vuestras últimas innovaciones?
Hemos reforzado el trabajo en envases y etiquetado más sostenibles, buscando materiales que reduzcan el impacto ambiental y garanticen una buena conservación del producto. Hemos incorporado maquinaria que mejora los procesos internos, haciéndolos más ágiles y eficientes, tanto en beneficio del producto como del equipo que trabaja en sala blanca.
Estamos desarrollando un nuevo producto de IV Gama, pero está en fase de ajuste. Son procesos que requieren tiempo, pruebas y validaciones.
Uno de los principales desafíos es conseguir un producto homogéneo, ¿Cómo se puede lograr?
Cada campaña y cada origen son diferentes, por lo que siempre es un reto. Nuestro trabajo empieza en la materia prima. Seleccionamos cuidadosamente el producto en origen, controlando el grado de maduración, el sabor y la textura.
Hacemos una planificación escalonada en distintas zonas de producción. La fruta nunca es exactamente igual, pero buscamos que el consumidor perciba siempre un producto homogéneo.
En IV Gama no se ha alcanzado la rentabilidad. ¿En qué situación están ahora?
Los costes son elevados y no siempre se trasladan al precio final. Trabajamos para hacer el modelo viable, apoyados en la eficiencia interna, la mejora continua de procesos y una planificación ajustada. La rentabilidad no depende de una sola variable, sino del equilibrio entre coste, calidad, volumen y servicio.
Para alcanzar la rentabilidad, el único camino es una visión a medio y largo plazo y la confianza con el cliente.
Habéis logrado reducir cuatro toneladas de plástico, ¿Qué respuesta os ha dado el consumidor?
Hemos recibido muy buena respuesta tanto de clientes como de consumidores. Nuestro objetivo es doble: reducir de forma efectiva el impacto ambiental y demostrar que es posible mejorar sin renunciar a la funcionalidad ni a la presentación del producto.
Apostamos por envases lo más puros posible, sin tintas ni elementos innecesarios, donde el verdadero protagonismo lo tenga la fruta, sin ocultar nada.
La eliminación de casi cuatro toneladas de plástico al año es fruto de una revisión técnica muy exhaustiva del etiquetado y los envases, con pequeños cambios que, sumados, generan un gran efecto. Y seguiremos en esa línea. No es una tendencia, es responsabilidad.



