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3 Abr 2026 | Actualizado 08:00

Revista del Sector Hortofrutícola

Seis ventajas del control biológico en la Gestión Integrada de Plagas y enfermedades

La Gestión Integrada de Plagas (GIP), con las soluciones biológicas como factor clave, combina diferentes estrategias para añadir valor a los cultivos. La aplicación de una estrategia de GIP, también conocida como Lucha Integrada, ayuda a los agricultores a crear un entorno favorable para el desarrollo de las plantas y muy desfavorable para las plagas y enfermedades.

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1. Eficiencia económica
La GIP es un motor crucial de la eficiencia económica en agricultura. Ayuda a considerar estratégicamente el umbral económico, es decir, el punto en el que los costes de emplear el biocontrol están justificados por el daño económico causado por una plaga o enfermedad. Este enfoque garantiza un uso inteligente de los recursos, maximizando la eficacia de los esfuerzos de gestión de plagas desde el punto de vista económico.
La Lucha Integrada emplea una estrategia proactiva y selectiva para la asignación óptima de recursos, lo que permite intervenciones precisas y capacita a los agricultores para evitar tratamientos innecesarios y costosos mediante la supervisión, contribuyendo al ahorro económico a largo plazo al evitar posibles infestaciones de plagas antes de que se agraven. La adaptabilidad de la GIP a diversos entornos y escenarios de plagas permite la personalización de estrategias basadas en condiciones específicas. Esta flexibilidad aumenta la eficiencia económica al adaptar los enfoques de gestión de plagas a los retos específicos de cada situación.

2. Gestión de las resistencias
La GIP también desempeña un papel crucial en la gestión de las resistencias al emplear un enfoque polifacético para controlar las plagas. La integración de diversos métodos de control, como los controles biológicos, las prácticas culturales y el uso ocasional de plaguicidas compatibles con la fauna auxiliar, reduce la presión selectiva sobre las poblaciones de plagas. Mediante la incorporación de medidas de control biológicas, la GIP impide que las plagas desarrollen resistencias. Sin la aplicación de soluciones de biocontrol, no hay estrategia de GIP, que es esencial para la gestión de las resistencias.

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3. Normativa más estricta
A medida que se endurecen las normativas fitosanitarias, los agricultores dejan de tener a su alcance una gran parte de las herramientas químicas que han utilizado tradicionalmente. Si los productores adoptan ahora la GIP, tendrán ventaja para afrontar un futuro sin determinados químicos. Al mismo tiempo, los supermercados están aumentando las exigencias sobre los niveles máximos de residuos químicos (LMR) en alimentos frescos, como en frutas y hortalizas.

4. Reducción de los riesgos sanitarios
Una de las ventajas significativas de la GIP es su contribución a la reducción de los riesgos para la salud. Al dar prioridad a los métodos de control no químicos y minimizar la dependencia de los pesticidas, la GIP mitiga los riesgos potenciales para la salud asociados a la exposición a ciertas sustancias químicas. Los agricultores y sus familias, los trabajadores agrícolas y los consumidores se benefician de un entorno laboral y vital más seguro, ya que se reduce al mínimo el uso de productos químicos nocivos.

5. Retorno de la inversión
Los agricultores que adoptan las soluciones biológicas de Koppert pueden confiar en que cada producto ha sido probado exhaustivamente en entornos controlados y reales. Pero más allá de eso, necesitan confiar en que su estrategia GIP es comercialmente viable. Koppert no se limita a llegar a la puerta del agricultor con 20 soluciones nuevas para sustituir a las que ya tiene. El enfoque integral de Koppert se basa en introducir una solución, controlar los resultados y demostrar que aporta valor añadido mediante ensayos en fincas reales que permiten comparar los resultados obtenidos por las soluciones de Koppert con el rendimiento de las soluciones utilizadas tradicionalmente por el agricultor.

6. Biodiversidad y salud del suelo
Los organismos e insectos beneficiosos desempeñan un papel crucial en el control de plagas y enfermedades. El uso de soluciones de biocontrol garantiza el mantenimiento de estos insectos y organismos beneficiosos. De este modo, se crea un equilibrio natural que ayuda a mantener bajo control el número de plagas y enfermedades. Este enfoque no sólo reduce la necesidad de plaguicidas químicos, sino que también contribuye a crear condiciones ambientales favorables y puede ser más específico en sus acciones, minimizando el impacto sobre las especies no objetivo.

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