Una campaña marcada por la inestabilidad
La sandía temprana de 2025 estuvo condicionada por un contexto meteorológico especialmente adverso, “la cadena de borrascas condicionó en gran medida la disponibilidad de sandía entre abril y junio”, explica Ángel Cebriá, responsable de producto del departamento comercial de Anecoop.
A esta situación se sumó, ya en pleno verano, la irrupción de otros orígenes con una oferta muy competitiva que presionó los precios en los mercados europeos hasta prácticamente finales de agosto. “Entraron otros orígenes con una oferta muy agresiva que hundió los precios”, añade.
De cara a la actual campaña, el sector afronta un escenario distinto, con un inicio previsiblemente más intenso de lo habitual. La anticipación en las plantaciones podría alterar el equilibrio habitual de la oferta en las primeras semanas.
“Prevemos un inicio más fuerte, con plantaciones adelantadas que propiciarán un mes de mayo con menos volumen del acostumbrado”, señala. No obstante, el resultado final seguirá dependiendo de factores agronómicos clave, influenciado por la presencia de plagas y enfermedades.
Crecimiento y planificación
Aunque algunas previsiones apuntan a un aumento de la superficie, desde Anecoop no se percibe un crecimiento significativo en su entorno productivo. “No nos consta que vaya a haber un aumento diferencial del cultivo entre nuestros socios y colaboradores”. Cebriá subraya también que cualquier incremento debería producirse bajo criterios de planificación, “de forma ordenada, como marca el programa Bouquet”.
El trasvase hacia la sandía desde otros cultivos con problemas fitosanitarios no garantiza una mayor estabilidad productiva, “la sandía comparte problemas con otras hortalizas de su misma familia, por lo que sustituir cultivos no evita complicaciones en campo”.
El corte en verde
Uno de los puntos críticos sigue siendo la recolección prematura, una práctica que afecta directamente a la calidad percibida por el consumidor. “Cortar en verde cualquier fruto es un error fatal que puede condenar el éxito de una campaña”, afirma con contundencia.
En este sentido, insiste en la necesidad de concienciación sectorial, “cualquier acción para atajar este problema tendrá un impacto positivo”.
Competencia internacional y geopolítica
La presión de terceros países continúa siendo uno de los grandes retos del sector. Frente a ello, la oferta del producto español se mantiene como principal ventaja competitiva. “La calidad del producto almeriense es un rasgo distintivo clave”.
No obstante, considera necesario reforzar la promoción. “Es fundamental intensificar campañas que pongan en valor el producto, su origen y las garantías de seguridad alimentaria”.
En este contexto, la incertidumbre geopolítica está teniendo un impacto directo en la rentabilidad del cultivo, especialmente a través del incremento de los costes energéticos. Además, se están produciendo cambios en los flujos comerciales internacionales.
“Países como Egipto o Turquía están redirigiendo su producto hacia Europa y América, intensificando la competencia», concluye.



