Los productores de patata llevan campañas sufriendo la volatilidad de un sector que parece verse obligado a la incertidumbre. La creciente competencia internacional, la presión de enfermedades o el cambio climático no son problemas exclusivos de este cultivo, pero sí han generado una especial presión para sus agricultores, que han visto como la rentabilidad ha disminuido.
El inicio de la campaña andaluza 2026, con la entrada en el mercado de las primeras patatas extratempranas recolectadas principalmente en Sevilla, pero también en Málaga o Almería, parece acentuar esta tendencia. Las cotizaciones en origen se han reducido entre un 16,7% y un 50%, una cifra que varía en cada zona productora, según los datos difundidos por la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía.
En Sevilla, donde se concentra la mayor producción andaluza de patata extratemprana, la cotización se ha reducido hasta los 60 euros por cien kilos, un 16,67% menos que en el mismo período del año pasado. La oferta limitada por el tren de borrascas del invierno, que ha reducido la producción debido a los daños causados por el exceso de humedad, no ha impedido que el valor de este producto se reduzca.
Unos rendimientos que también han sido menores en provincias como Cádiz, donde los precios de variedades como Spunta y Arizona sí se han comportado de forma positiva, según la Junta de Andalucía, o en provincias con menor producción como Málaga y Almería, donde, en el caso de la última, el valor de la patata se ha reducido a la mitad respecto a 2025.
Mayor competencia en los mercados
Detrás de la reducción en el valor de la patata andaluza en los mercados se encuentra, como uno de sus factores principales, la mayor competencia de países terceros como Egipto, que ha incrementado sus exportaciones de tubérculos a la Unión Europea. En 2024, las compras a este territorio por parte de la UE crecieron un 91,7% respecto a la media de los cinco años previos, como destacan las cifras del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
La competencia está empujando a la baja los precios de la patata y, sumando el aumento de costes de producción por el crecimiento de la inflación a causa del escenario geopolítico, complicando la viabilidad del sector.



