Las empresas del sector hortofrutรญcola estรกn cada vez mรกs limitadas a la hora de poder controlar las plagas y enfermedades que asolan los cultivos. El uso de las materias activas y los pases autorizados se han limitado y esto se traduce en mayores daรฑos en las plantas.
Las soluciones que hay no son suficientes. Si una materia activa se usa de forma repetida, las plagas pueden desarrollar resistencias que provoquen que los elementos autorizados por la Administraciรณn pierdan eficacia y la lucha sirva para poco. Pulgones, orugas, mosca blanca o empoasca, en el caso del apio, provocan problemas que antes no habรญa a la hora de controlarlas. Lechugas, brรกsicas y melones estรกn sufriendo la consecuencia de la proliferaciรณn de las enfermedades.
Faltan materias activas eficaces en el mercado. Las pocas que el agricultor tiene disponibles estรกn sufriendo el desarrollo de resistencias por parte de las plagas. Ante esta escasez, las cadenas de supermercados no deberรญan limitar los LMR mรกs allรก de lo legalmente autorizado. Se debe ampliar el registro de productos que ya se estรกn usando en ciertos cultivos y se pueden emplear en otros sin perjudicar, en ningรบn caso, la seguridad alimentaria.
Se debe ser claro a la hora de realizar estas peticiones, porque el uso de mรกs o menos materias activas se va a traducir en rentabilidad para un paรญs con un sector primario potente.
El equipo de Gregal ha calculado que, en los รบltimos 10 aรฑos, la eliminaciรณn paulatina de materias activas para la lucha contra las plagas sin alternativas eficaces ha supuesto una merma de las producciones no inferior al 20% en tรฉrminos globales, aunque es conveniente profundizar en cada cultivo para tener un mapa mรกs preciso.
Si la planta da menor rendimiento, la productividad baja. Si lo que se cosecha es de menor calidad, se vende peor en el mercado o, en la mayorรญa de los casos, no se vende. Si hay menos alimento en oferta o se compra a un precio mรกs bajo, la economรญa del sector sufre.
Tener autorizaciรณn de alternativas nuevas de forma mรกs rรกpida es vital para que elproductor pueda seguir trabajando sin verse afectado por las plagas ni perder la rentabilidad de su labor. Debemos disponer รกgilmente de esas autorizaciones excepcionales ante excepcionalidades climรกticas o de plagas puntuales. No es una peticiรณn baladรญ, en medio estรก el riesgo de que haya que tirar las cosechas al completo o buena parte de ellas y dejar los mercados desabastecidos.
En Gregal hay contundencia a la hora de realizar estas peticiones a quienes pueden tomar decisiones en este campo. Una posible soluciรณn serรญa que las comunidades autรณnomas pudieran contar con mรกs competencias en la materia; de ser asรญ, podrรญan autorizar tratamientos de forma mรกs rรกpida y de manera temporal en funciรณn de lo que sea mรกs necesario para cada cultivo en cada zona o comarca, evitando asรญ la pรฉrdida de producciรณn y siempre salvaguardando la seguridad alimentaria como premisa fundamental.
Es clave que se entiendan las particularidades de cada zona para pedir el cambio de competencias en pro de las autoridades mรกs cercanas al foco del problema. Los territorios son heterogรฉneos y quienes mejor los conocen son los profesionales independientes y los tรฉcnicos de las Administraciones locales y autonรณmicas que trabajan in situ a pie de campo.


