El campo: un modelo de fidelidad
El éxito de Montosa no comienza en la fábrica, sino en la tierra. La compañía ha tejido una red de agricultores partners que trabajan bajo sus rigurosas directrices de calidad. Según explica Thierry Athimon, director comercial de la firma, la estabilidad es el pilar de esta relación: “La mayoría de ellos nos dan el 100% de su cosecha y tenemos contratos desde hace 30 años. Esta fidelidad es nuestra garantía de calidad, porque conocemos la fruta de cada uno de estos agricultores y trabajan con los mismos estándares que nosotros”.

De estos colaboradores, aproximadamente la mitad se encuentran en la provincia de Málaga, así como en otras como Granada y Cádiz, con producción de diciembre a abril, mientras que el resto se reparte principalmente por Sudamérica, con Perú a la cabeza, para poder ofrecer suministro durante todo el año.
En cuanto a variedades, el aguacate Hass sigue siendo el rey indiscutible, acaparando el 90% del mercado. Thierry Athimon subraya que, aunque testean variedades nuevas y patentadas, el margen de crecimiento del Hass sigue siendo inmenso: “La frecuencia de consumo es todavía baja. Antes de buscar otras variedades que hay que explicar al consumidor, tenemos que captar y fidelizar con el Hass, que aún tiene mucho recorrido”. Sin embargo, hay que destacar que el Lamb Hass está creciendo en la Comunidad Valenciana con producción más temprana. La finca que visitamos junto a Athimon cuenta con prácticas agrícolas para la producción ecológica. “Esta finca es modelo tanto a nivel regional como nacional; su sistema de plantación de árboles está muy estudiado, se podan dos veces al año y el riego está optimizado al máximo”, explica.
Por otro lado, en cuanto al mango, Montosa ha decidido especializarse exclusivamente en el de origen nacional. “La temporada va desde agosto a octubre y nos centramos en variedades como el Osteen y el Irwin”, comenta Athimon. La empresa dejó de lado el producto de importación, pero retomará la línea tras la campaña española debido a los buenos resultados y solicitudes de sus clientes.
Del campo a la central: digitalización desde el origen
Esta estrategia de especialización y suministro anual cobra sentido cuando la fruta llega a las instalaciones de Montosa, donde comienza un proceso altamente tecnificado que busca preservar toda esa calidad obtenida en el campo. Montosa cuenta con dos fábricas separadas: una para el producto fresco y otra para el procesado (guacamole), compartiendo un único punto de entrada para toda la fruta, sea nacional o de importación.
Una vez la fruta entra en la nave de fresco —mantenida a una temperatura entre 5 y 7 grados—, se enfrenta al escrutinio de la tecnología. Uno de los grandes avances incorporados por Montosa es el Global Scan, un sistema electrónico que combina inteligencia artificial con cámaras de visión 360º.
Marta Santos, directora de calidad de Montosa, explica la relevancia de este avance: “Este sistema permite identificar defectos externos y descartar automáticamente todo lo que no sea de primera categoría, lo que nos permite tener siempre el mismo criterio único”. Gracias a esta automatización, las líneas mantienen un ritmo constante, incluso en plena campaña.
El arte de la maduración controlada
Montosa se diferencia por su expertise en la maduración, un proceso que Thierry Athimon describe como “magia lenta”. Aunque venden un pequeño porcentaje de fruta verde, el grueso de su negocio es el “Ready to Eat” (listo para comer). Disponen de entre 25 y 27 cámaras de maduración donde se regula con precisión la temperatura (entre 17 y 22°C), la humedad y el tiempo.

Marta Santos detalla el funcionamiento técnico: “En el circuito de circulación de aire en el interior de las cámaras, se fuerza su paso por los aguacates favoreciendo una maduración más homogénea”. Al ser el aguacate una fruta climatérica, emite etileno de forma natural tras ser recolectada. “Aunque solo se usa de forma ocasional, nuestras cámaras están equipadas con un sistema que nos permite la inyección de etileno”, añade Santos. Este proceso de maduración puede durar de 3 a 10 días, dependiendo del origen y el estado de la fruta.
Pero la calidad externa no siempre garantiza un fruto perfecto en su interior. Tras salir de las cámaras, la fruta pasa por un segundo control fundamental: el equipo con sistema Inside, que permite visualizar el estado interno y la firmeza del fruto. “La máquina separa la fruta por niveles de madurez. La que está lista para comer va a las líneas de empaquetado, y la que aún no ha madurado vuelve al circuito de maduración”, explica la directora de calidad. Este nivel de control es vital para evitar decepciones en el consumidor final y provocar mayor repetición de compra: “Si alguien compra un aguacate para hoy y tiene que esperar una semana a que madure, si se le pone negro por una mala conservación en casa, dejará de consumir”. Como concluye, “en verde todos los aguacates son bonitos, pero nuestro expertise es garantizar que, al abrirlos, la experiencia del consumidor sea siempre excelente”.
Confección y logística: del campo a la mesa europea
Una vez clasificada según su punto óptimo de maduración, la fruta pasa a la zona de confección. En ella Montosa adapta el producto a las necesidades de cada mercado y cliente. “Hacemos confecciones en mallas, cajas de 4 kg y formatos de valor añadido como el pack de dos piezas maduras”, señala Athimon. La logística es el último paso de esta cadena, contando con túneles de enfriamiento rápido y seis cámaras de producto final conectadas directamente a los muelles de carga, asegurando que no se rompa la cadena de frío antes de que los camiones partan hacia destinos nacionales e internacionales, como el pujante mercado francés.
Guacamole
Y no podemos hablar de Montosa sin hablar de su línea de IV Gama: el guacamole, que conquista el lineal español con Mercadona y también el europeo, al ser pioneros y referentes por su calidad y sabor en una planta que fabrica más de 180.000 tarrinas de guacamole al día. La tecnología que utilizan en su fábrica es una de las más avanzadas del mercado con un sistema de procesado por altas presiones (HPP) que logra respetar la frescura original de la materia prima, aumentando así su vida útil gracias al control microbiológico del tratamiento con altas presiones.

Educación del consumidor: el futuro del sector
Pero para Montosa, la tecnología y la calidad no bastan por sí solas. El crecimiento del consumo pasa también por educar al consumidor. Mientras que en España el aguacate ya es un habitual en el desayuno, en otros países como Francia su uso principal sigue siendo la ensalada. “Hay que enseñar los momentos de consumo. A los jóvenes les cuesta entrar en la categoría porque van con presupuestos ajustados y no saben comprar fruta verde; por eso el producto maduro es la clave para captarlos”, afirma el director comercial.
Desde la nutrición del árbol y el análisis de materia seca hasta la clasificación mediante visión artificial y la maduración controlada, Montosa ha construido un modelo de gestión integral que demuestra que el futuro del sector hortofrutícola pasa por combinar tecnología, conocimiento y una apuesta constante por la calidad del fruto.
Agricultura de precisión
La compañía utiliza sensores de humedad digitalizados en sus parcelas, dividiendo el terreno en cuadrículas para evitar el estrés hídrico y optimizar cada gota de agua. “Tenemos toda esta información en las tablets de los responsables de las fincas. No sirve de nada echar más agua; lo importante es que el árbol reciba lo que necesita según su sistema radicular y el terreno”, detalla el director comercial.


