Optimismo con cautela
Aunque reconoce la gravedad del problema, Giner se muestra cautelosamente optimista, “las fincas que han aplicado nuestro protocolo correctamente están funcionando muy bien”. Este planteamiento refuerza la postura de Koppert, apostando por el control biológico como la solución más viable. El mensaje de Giner es claro y directo, hay que trabajar en prevención y precocidad.
“Lo que dijimos el año pasado sigue plenamente vigente, pero muchos no lo han puesto en práctica. El problema se agrava porque se opta por la vía fácil: recurrir al fitosanitario”, señala. Además, apunta que aplicar tarde el control biológico es letal, la planta ya está colonizada y se pierde la eficacia.
Según Koppert, su protocolo actual presenta una alta viabilidad de cultivo siempre que se cumplan las recomendaciones técnicas. La pieza central es el ácaro depredador Amblydromalus limonicus, que ha demostrado ser efectivo contra parvispinus cuando se introduce de forma muy temprana y con un plan de alimentación adecuado.
“El limonicus funciona muy bien, la limitación es que hay que soltarlo pronto y alimentarlo. Pero si se respeta esa precocidad, los resultados son muy positivos”, subraya el técnico. A este se suma el uso de Orius, que completa el binomio esencial del protocolo biológico.
Medidas culturales y manejo en finca
Giner insiste en que el éxito no depende solo de la fauna auxiliar. Las medidas culturales en finca son igual de determinantes:
• Uso de placas cromáticas en pasillos y zonas de ventilación para frenar las entradas masivas de la plaga.
• Sistemas de nebulización o riego adaptados para mantener una humedad adecuada.
• Blanqueo y selección de variedades con mayor apertura y capacidad de cuaje bajo condiciones de menor estrés.
• Introducción de plantas reservorio desde el inicio del cultivo.
“Hay que entender que los productos sistémicos no funcionan contra el parvispinus. Se alimenta en la superficie de la planta y los tratamientos no llegan donde se esconde. Por eso la química no es la solución”, recalca.
Cooperativas y planificación
El técnico de Koppert también señala que las cooperativas deben tener un papel activo, no se trata solo de los agricultores individuales, sino de coordinar estrategias en hectáreas clave, como los cultivos de primavera tardía o verano, “para reducir la presión de la plaga a nivel global”, apunta.
“El control biológico funciona contra el parvispinus”
La campaña de pimiento en Almería se encuentra en uno de sus momentos más difíciles a causa del avance del Thrips parvispinus, la plaga que se ha extendido rápidamente y que amenaza la rentabilidad del cultivo líder. Sin embargo, en medio de la preocupación generalizada, algunos productores que apostaron de forma temprana por el control biológico están logrando mantener sus fincas libres de este trips.
Uno de ellos es Paco Cervilla, agricultor de larga trayectoria y pionero en el manejo con fauna auxiliar hace más de 20 años. “Ahora mismo el control biológico es la única herramienta que está funcionando para poder detener la plaga”, asegura. Su finca, situada en una de las zonas más afectadas, es parte de un ensayo de Koppert con el ácaro depredador Amblydromalus limonicus, una de las especies que mejor resultado está dando en la lucha contra el Thrips parvispinus.
“Está yendo bien, al 90-95%, pero hasta que no termine la campaña no estaré tranquilo”, confiesa Cervilla. “A veces aparecen focos, pero de momento el cultivo se mantiene estable, las próximas dos semanas (mediados de noviembre) serán clave”, añade.
Para Julián Giner, director técnico de Koppert en Almería, la clave está en haber seguido los protocolos de control biológico desde el inicio. Cervilla coincide: “el que llega tarde a la lucha está perdido, si el trips entra y te pilla sin fauna instalada, no tienes nada que hacer”. Según el agricultor, la falta de herramientas químicas efectivas agrava la situación, ya que los pocos productos que hay están restringidos y, además, dañan la fauna auxiliar.
Más allá del uso de depredadores naturales, el agricultor insiste en la importancia de otros factores de manejo. “Las placas cromáticas ayudan más de lo que parece, aunque hay que saber colocarlas, cerca de las ventanas o en zonas de entrada del insecto”, asumiendo que también pueden atrapar fauna buena, aunque ahora mismo hay que priorizar el control.
Otros cultivos afectados
El parvispinus no solo afecta al pimiento, “he visto berenjenas y pepinos con daños graves, agujeros en las hojas, frutos deteriorados…”, señala. Sin embargo, el impacto en este cultivo es especialmente sensible por su peso en la provincia. “Esto puede ser un golpe muy fuerte. Si no se da una solución, el año que viene podríamos perder un 30-40% de superficie”, advierte.El agricultor reclama apoyo institucional y una mayor coordinación del sector.



