El Thrips parvispinus se ha convertido en la mayor amenaza para el cultivo de pimiento en Almería. Su rápida expansión, su enorme capacidad reproductiva y, sobre todo, su elevada resistencia a las materias activas disponibles ha puesto en alerta a productores, técnicos y cooperativas.
Para analizar este nuevo escenario, Ana Belén Arévalo, entomóloga y responsable técnica de Agrobio, expone la situación actual y las mejores prácticas para combatirlo.
Resistencia sin precedentes
El parvispinus es originario del sudeste asiático, donde fue tratado durante años en ornamentales con un amplio abanico de fitosanitarios, muchos de ellos prohibidos hoy en Europa. Ese “bagaje químico” explica Arévalo, provoca que la plaga llegue ya con resistencias adquiridas,“no hay materias activas realmente eficaces hoy contra esta especie. Y lo poco que tenemos, generaría resistencia en muy poco tiempo”.
El agravante es que este parvispinus actúa en hoja y fruto, es más silencioso en sus primeras fases y su periodo de máxima población coincide con el pico de producción del pimiento en otoño.
Control biológico: la única vía
Ana Belén es tajante, “la única manera de lograr un control eficaz y sostenible en el tiempo es el control biológico”. Pero ese control solo funciona si se aplica de forma preventiva, incluso antes de floración, algo que ya se realiza con éxito en pepino u otros cultivos.
Además del control biológico, Arévalo propone una batería de medidas necesarias:
1. Manejo de la planta: destallados frecuentes para abrir la planta y reducir zonas de ocultación, deshojado selectivo y variedades más abiertas.
2. Gestión climática: incremento de humedad relativa para favorecer auxiliares.
3. Trampeo y barreras físicas: placas cromáticas desde el inicio y mallas, combinadas con setos e islas de biodiversidad dentro y fuera del invernadero.
Coordinación
Para Arévalo, el punto crítico ya no está solo dentro de cada finca, sino en el entorno inmediato, “si al lado tienes otro cultivo, sin control biológico y lo arrancan sin protocolo, se dispersa la plaga a los invernaderos colindantes”.
Por ello, defiende que cooperativas y asociaciones deben impulsar protocolos de gestión conjunta. “Pasó con Frankliniella en 2007. Cuando el sector se unió y apostó por el control biológico, lo controlamos”.
Soluciones
Agrobio trabaja desde hace años con parvispinus en ornamentales, lo que le ha dado ventaja en conocimiento y desarrollo. Entre sus herramientas destacan: dietas optimizadas que alimentan a varias especies de ácaros y también a Orius; líneas genéticas de Orius más adaptadas al frío, fundamentales para el otoño, nuevas estrategias para el control integrado de araña roja, incluyendo Andersoni y Fitoblanco; y programas de establecimiento temprano para reducir daños en fruto.
El manejo biológico, según Agrobio, debe apoyarse en:
• Ácaros depredadores (Amblyseius swirskii, Amblyseius montdorensis, Andersoni, entre otros)
• Orius en densidades ajustadas
• Suplemento alimentario para lograr establecimientos tempranos y estables
• Compatibilidad estricta con los tratamientos fitosanitarios puntuales


