Los datos de FEPEX muestran una evolución muy positiva del sector, con incrementos tanto en volumen como en valor de las exportaciones de cereza. Sin ir más lejos, en la campaña pasada entre enero y septiembre alcanzaron las 43.604 toneladas, lo que supone un crecimiento del 11% respecto a 2024. En valor, el incremento fue del 38%.
Si nos centramos en la campaña de Extremadura, esta temporada se presenta muy positiva, “con un volumen medio-alto y de excelente calidad”, a pesar de las condiciones meteorológicas particulares de este año. La acumulación de horas de frío ha sido suficiente para que el fruto se desarrolle correctamente, aunque la calidad final de la cereza todavía dependerá de las condiciones durante la recolección, sobre todo ante posibles lluvias que podrían afectar al fruto. Este previsible incremento productivo les permitirá reforzar su capacidad exportadora.
En este plano, la gran novedad esta temporada es la apertura del mercado chino, sin duda, una gran oportunidad para el sector, pero también un reto importante debido a los estrictos protocolos fitosanitarios y logísticos que exige. “Valoramos muy positivamente la preparación de la cadena logística extremeña: tanto productores como operadores cuentan con experiencia, infraestructura y sistemas de trazabilidad que permiten cumplir con los estándares internacionales”, comentan desde la DOP Cereza del Jerte. Esta llega a 25 países europeos, por lo que sus empresas están bien preparadas.
Frente a competidores internacionales como Chile que tienen presencia consolidada en mercados clave como China, los principales riesgos para 2026 se centran en la competencia por precio y en la disponibilidad de producto en momentos clave de la temporada.
Sin embargo, el sector español puede mitigar estos riesgos apostando por la diferenciación y el valor añadido: destacando la calidad superior, la trazabilidad y el origen protegido de nuestras cerezas, como señalan desde el sector.



