Un mercado en movimiento
Si hay un producto en el sector hortofrutícola cuya evolución haya roto los esquemas habituales ese es el kiwi amarillo. Su creciente consumo ha llevado a los productores a incorporar nuevas superficies de cultivo para responder a la demanda. Se trata de una fruta más dulce, atractiva y asociada a estilos de vida saludables.
“El crecimiento de la demanda del kiwi amarillo ha sido exponencial”, señala el equipo de Zespri, que destaca su amplia aceptación en el mercado. En la misma línea, el consejero delegado de Kikoká, Fabio Zanesco, reconoce que “la tasa de penetración del kiwi es baja, pero tiene grandes posibilidades de crecimiento”.
El desafío es doble, consolidar ese crecimiento y dar a conocer el kiwi amarillo al consumidor europeo. “Tenemos muchísimo potencial, solo tenemos que trabajar y hacer que funcione”, afirma Zanesco, convencido de que la comunicación será un pilar clave para traducir ese potencial en resultados.
La demanda de kiwi durante los 12 meses del año ha llevado a productores a diversificar las zonas de cultivo. Blue Whale, tradicionalmente centrada en la manzana, ha dado un paso decisivo en esta dirección. “La idea es estar presentes todo el año y hemos puesto en marcha todas las acciones para conseguirlo”, explica Frédéric Alonso, responsable comercial de la compañía. Esta estrategia combina producción francesa, portuguesa y chilena para asegurar una oferta continua.
Más allá de la disponibilidad, el reto está en conectar con las nuevas generaciones. En ese esfuerzo por modernizar la imagen del kiwi, Zespri refuerza su identidad como marca saludable, con el respaldo de la Comisión Europea, que ha reconocido oficialmente los beneficios de su kiwi verde para la salud intestinal.
Innovación varietal para resistir el cambio climático
El desarrollo agronómico se ha convertido en un factor clave para la supervivencia del cultivo. El cambio climático ha impactado directamente en la producción, con campañas recientes que han registrado caídas en Europa debido a altas temperaturas, lluvias irregulares o heladas tardías.
Para afrontar estas nuevas condiciones, Joaquín Rey, director comercial de Kibi (FruitGrowing Quality), apuesta por variedades resistentes al estrés térmico y con menores necesidades de frío, en busca de una mayor estabilidad productiva. “El cambio climático afecta al campo en general y al kiwi en particular, y muestra de ello es que la campaña pasada mermó la producción nacional un 50%”, advierte.
Desde Kiwi Atlántico, su consejero delegado, José Piñeiro, denuncia las limitaciones técnicas que agravan esta situación, “afrontamos condiciones climáticas adversas que se suman a la falta de herramientas fitosanitarias para combatir plagas y enfermedades”. Una combinación que se traduce en incertidumbre y riesgo productivo.
Equilibrio de mercado y sostenibilidad económica
A los problemas climáticos se suman las tensiones económicas. Aunque los precios alcanzaron niveles récord tras la escasez de oferta, no lograron compensar las pérdidas de volumen. “Los precios no consiguieron compensar la bajada de la producción y considero que eso no es la solución, ya que, si se alcanzan valores muy altos, el consumo se resiente”, advierte Piñeiro.



