Entrevista a José Tomas Poblete, Gerente General de Exportadora DISA SA.
¿Cómo se ha desarrollado la campaña? ¿Qué niveles de producción manejan?
La campaña actual ha presentado un desarrollo positivo, con una primavera estable en términos de temperatura y precipitaciones. Las condiciones climáticas han favorecido un óptimo crecimiento del cultivo y la producción destinada a exportación alcanza niveles aproximados de 55.000 kilos por hectárea. Las variedades que se cultivarán esta temporada corresponden a Butternut Atlas y Butternut Sweet Band.
¿Qué desafíos enfrenta la producción de calabaza en Chile? ¿Cuáles son los retos a corto y medio plazo?
La producción nacional de calabazas es limitada, destinándose cerca del 96 % al consumo interno, ya sea en fresco o para procesamiento industrial.
El principal desafío para el sector es la apertura y consolidación de nuevos mercados de exportación. Chile cuenta con condiciones agroclimáticas particularmente favorables para este cultivo, lo que permite proyectar un crecimiento sostenido en el medio plazo.

¿Cuáles son los principales destinos de su producción en Europa?
La compañía ha centrado sus envíos en el mercado europeo. Durante la última temporada se exportó a Italia y, además, se han realizados embarques a España y Bélgica.
Mantenemos una alianza estratégica en Europa con GreenLine Gate B.V. (www.greenlinegate.com), cuyo departamento de innovación está liderado por Scarlette Gonzalez. Esta colaboración ha permitido impulsar el desarrollo de nuevos productos y la apertura de mercados adicionales.
España, siendo un país con alto consumo per cápita de calabaza, representará un mercado especialmente relevante para DISA, donde proyecta fortalecer su presencia y volumen de ventas. Asimismo, trabaja en la ampliación de oportunidades en otros mercados de Europa, América y Asia.
La compañía está ampliando la superficie destinada al cultivo de calabaza Butternut con el objetivo de alcanzar, en el corto plazo, una producción cercana a los 500.000 kilos
La demanda de calabaza en IV y V gama crece con fuerza. ¿Están valorando impulsar este tipo de formatos?
La expansión de los formatos de IV y V gama constituye una oportunidad importante para incrementar el consumo. En Chile, este segmento aún se encuentra poco desarrollado; la comercialización predominante se realiza en fresco, ya sea por unidades o a granel, tanto en ferias como en supermercados.
No obstante, desde el punto de vista de la distribución moderna, estos formatos representan un camino natural para diversificar la oferta y aumentar la penetración del producto.
Desde DISA estamos ampliando nuestra superficie destinada al cultivo de calabaza Butternut con el objetivo de alcanzar, en el corto plazo, una producción cercana a los 500.000 kilos orientada tanto a exportación como al mercado interno.
Sin embargo, la producción de formatos de IV y V gama para exportación presenta desafíos logísticos considerables debido a la distancia geográfica de Chile, lo que implica costos elevados y largos tiempos de tránsito, tanto marítimo como aéreo.
La ventana comercial de la calabaza chilena en fresco, comprendida entre marzo y mayo, limita además la expansión de estos formatos hacia mercados externos.
¿Tienen algún proyecto que deseen destacar?
DISA ha puesto especial énfasis en desarrollar una estrategia energética sostenible vinculada a su producción agrícola.
Durante los últimos tres años, la empresa ha implementado una planta de paneles fotovoltaicos de 300 kW destinada al autoabastecimiento mediante un sistema de distribución bidireccional.
Actualmente se encuentra en ejecución un segundo proyecto fotovoltaico de 250 kW. Con estas iniciativas, la compañía espera reducir en torno al 95 % sus costos en electricidad y asegurar un suministro energético estable para sus operaciones productivas.


