Hoy hablamos de:

14 Jun 2026 | Actualizado 13:28

Revista del Sector Hortofrutícola

Desconocimiento y mitos sobre los productos ecológicos

Seis de cada diez españoles no saben diferenciar entre alimentos biológicos, ecológicos, sostenibles y orgánicos. El 30% los consideran, además, demasiado caros.

COMPARTE

Los lineales de los supermercados se han llenado en los últimos años de productos con «apellidos», denominaciones que pretenden diferenciarlos y atraer la atención del cliente. Los alimentos ecológicos, biológicos, orgánicos y sostenibles pueblan los estantes de las tiendas y las despensas de los ciudadanos sin que muchos sepan qué es exactamente lo que están consumiendo. Según los datos recabados por Unilever, el 64 % de los españoles no saben diferenciar unos de otros.

La legislación comunitaria tampoco facilita mucho las cosas. Y es que desde Bruselas los adjetivos ecológico, biológico, sostenible y orgánico son considerados como sinónimos, es decir, todos designan productos que no han sido tratados con ningún tipo de pesticida o producto químico. Además, considera que los alimentos que llevan estas etiquetas han sido cultivados respetando los ciclos propios de la naturaleza sin manipulación genética y proporcionando beneficios para el medio ambiente y la comunidad agrícola y ganadera local.

PUBLICIDAD

Sí que es cierto que en buena parte de sus características los alimentos ecológicos, biológicos, orgánicos y sostenibles son muy parecidos, pero hay algunos pequeños detalles que los diferencian entre sí.

Por ejemplo, aquellos productos que presumen de ser biológicos deben asegurar que no llevan absolutamente ningún componente que haya sido alterado genéticamente. El mejor ejemplo lo encontramos en las frutas y verduras, que en muchas ocasiones son manipuladas para conseguir mantener el mayor tiempo posible un color o un volumen atractivo a la vista del consumidor.

Son pocas las diferencias entre los bio y los orgánicos. Y es que estos últimos engloban también a todos aquellos a los que no se les ha aplicado la química para conseguir un desarrollo óptimo. Para entenderlo mejor, en aquellos que presuman de orgánicos no se deben haber utilizado pesticidas, fertilizantes o sustancias parecidas. Hasta aquí podría parecer que la definición es la misma que la anterior. Sin embargo, no todos los alimentos orgánicos son biológicos. Porque que no contengan químicos no significa que no hayan sido elaborados con productos genéticamente manipulados.

Los que en su etiqueta llevan como apellido la palabra ecológico deberían haber desarrollado todas sus etapas de crecimiento y producción en plena naturaleza y sin intervención artificial. Por ejemplo, para que una hortaliza lleve esta distinción tiene que haber comenzado su proceso de crecimiento en plena naturaleza. La planta debe desarrollarse en una tierra sin aditivos siempre aprovechando el clima, el suelo y demás condiciones naturales, descartando totalmente los fertilizantes y los pesticidas químicos.

 

La calificación «sostenible» abarca muchos más alimentos. El término es más amplio y mucho menos restrictivo. Un producto sostenible es cuya elaboración se respeta el medio ambiente, pero sobre todo se busca el bienestar de las personas.

A pesar de la confusión, los consumidores se muestran cada vez más compometidos con los alimentos respetuosos con el medio ambiente y sobre todo con la salud. Los productos etiquetados como ecológicos o biológicos ganan peso en los estantes de los supermercados. Estos alimentos gustan, pero siguen presentando algunos inconvenientes, principalmente para el bolsillo. Un 27 % de los consumidores consideran los productos ecológicos como demasiado caros, aunque casi dos de cada tres creen que a pesar del sobrecoste, merece la pena aflojar algo el bolsillo para hacerse con uno de ellos. Las cifras acompañan, porque el 41 % percibe estos alimentos como más naturales y un tercio como más sanos y con mejor sabor.

 

FUENTE: La Voz de Galicia

Deja un comentario

LO ÚLTIMO

Junto a esta novedad, Planasa ha compartido con agricultores y profesionales del sector las últimas innovaciones de sus programas de mejora genética de fresa y frambuesa durante la celebración del V Genetics Forum Iberia 2026.
Almería consolida en 2026 su liderazgo europeo en sandía con 630.000 toneladas de producción, la mitad dirigidas al mercado global y, especialmente, Alemania, y 11.000 hectáreas cultivadas, reforzando su papel como principal potencia exportadora.
Durante mucho tiempo el sector hortofrutícola ha interpretado el mercado mirando únicamente al campo y a la producción. Sin embargo, hoy la demanda ya no se genera exclusivamente desde la oferta, sino desde un consumidor mucho más informado, exigente y cambiante. El problema es que entre ese consumidor y el productor existe una cadena de intermediación que, muchas veces, filtra, transforma o incluso distorsiona el mensaje original.
ÚLTIMA REVISTA

Descubre nuestro último número

¿Quieres enterarte de todo?

¡Suscríbete a la revista!

Entérate de cada detalle del sector y conocer la opinión de los mejores expertos. Rellena el siguiente formulario para suscribirte y empieza a recibir la revista donde tú decidas.